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El llanto de una niña mendocina que padece bullying y no quiere volver a la escuela

Víctima de bullying, una niña de Tupungato contó por qué no quiere volver a la escuela: "Me tratan de gorda chancha, estoy cansada, me tienen harta", dice en un video en el que muestra su desesperación y pone en escena un problema del que la sociedad entera debería hacerse cargo.

"Ella es mi sobrina y tiene sólo 6 años", escribió Mariela Paz en el posteo de Facebook en el que compartió el relato de una niña mendocina que llora desconsolada por que en la escuela le hacen bullying. El video es alarmante: no sólo por el extremo dolor que motiva el llanto de la nena sino porque es una más de tantos que sufren bullying. Un problema que a veces pasa como "cosa de chicos", cuando es en realidad un problema del que toda la sociedad debería hacerse eco. 

El video, que MDZ no publica para no revictimizar a la menor, conmueve. Y eso hizo que la historia de esta pequeña de Tupungato diciendo que ya no quiere volver a la escuela donde es víctima de bullying, se viralizara rápidamente. “No quiero ir más a la escuela. Me dicen gorda”, dice una y otra vez la pequeña.

"No lo quería hacer público", cuenta Mariela Paz, que a pesar de eso decidió compartir las imágenes con el pedido de que cada uno pueda ponerse en el lugar del otro como estrategia para luchar contra el bullying. Lo hizo luego de que los padres llevaran a la niña a un médico que le recetó calmantes. 

Herramientas para luchar contra el bullying

Si bien cada vez se habla más de bullying, parece que no fuera suficiente para impulsar cambios. Desde Apuntes de Siembra, la licenciada Magdalena Clariá y la abogada Mercedes Gontán, brindan herramientas que pueden servir para prevenir el  bullying. Especialistas en el tema, señalan que además del agresor y la víctima suele haber en los casos de bullying muchos testigos silenciosos que con su voz también pueden ayudar al cambio. 

El camino es largo, pero estas "pistas y herramientas", como las llaman las expertas, pueden servir para prevenir el bullying:

  • Fomentar la comunicación. Acostumbrar a los niños al diálogo, generar espacios donde puedan compartir su cotidianeidad. 
  • Fortalecer su autoestima. Reforzar el valor de cada persona, empezando por ellos mismos. "Saber que son únicos e irrepetibles y que esto no está sujeto a las opiniones de los demás", enfatizan Gontán y Clariá.
  • Cuidar nuestro modo de hablar de los demás. Recuerdan a los adultos que los niños y adolescentes se fijan mucho más de lo que expresan en las actitudes de los demás y por eso es importante no naturalizar críticas, maltratos, juicios constantes, reírse de los demás. Sino más bien fomentar una actitud de respeto hacia el otro.
  • Promover la empatía. "A veces se nos olvida este sencillo y complejo acto de intentar ponernos en el lugar del otro", dicen y proponen algunas preguntas como ejercicio: ¿Cómo me sentiría yo si alguien me dice o hace eso? ¿Cómo creo que se sintió tal o cual persona?
  • Humanizar a todos los involucrados. Al respecto, hacen foco en el agresor: "(debemos) recordar que no es un ogro o villano, sino simplemente alguien que elige el camino equivocado. No conocemos las luchas que atraviesa cada quien, pero todos las tenemos", señalan. 

La responsabilidad de los adultos

Desde el punto de vista del especialista en la temática, psicopedagogo y fundador del Observatorio de Violencia Escolar, Alejandro Castro Santander, es clave una toma de conciencia real sobre la problemática a nivel mundial. "Sea Drayke de 12 años en Utah o Agustina de 5 en Tupungato, sabemos que en las relaciones que se establecen entre los escolares, se pueden experimentar distintas situaciones: conflictos, indisciplinas, malos tratos aislados y hostigamiento" detalla el experto y aclara que si bien es en la pubertad y adolescencia donde más encontraremos el fenómeno bullying, "el miedo y el sufrimiento que provoca, puede vivirse a cualquier edad".

De allí la responsabilidad de los adultos, en un contexto donde el maltrato entre grupos de pares es cada vez más frecuente. 
"De nosotros los adultos depende que tratemos el acoso entre escolares con la responsabilidad que merece, ya que no sólo afecta el desarrollo socioafectivo, condiciona los aprendizajes y la permanencia en la escuela, sino que boicotea cualquier intento por construir esa ciudadanía responsable y comprometida que cada día se nos evidencia como imprescindible. No habrá sana democracia sin encuentro fraterno. Y esto se aprende en la familia y la escuela", dice el experto e investigador.