La ciencia como rehén de una Argentina quebrada
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) es el principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en Argentina. Año tras año, cientos de profesionales que terminaron su carrera de grado deciden continuar con sus estudios de posgrado e ingresar al mundo de la investigación postulándose para las becas que otorga la institución. Muchos de ellos quedan en el camino y no pueden finalizar con su formación o continuar con la carrera científica por diversas causas relacionadas en algunos casos con el salario percibido.
Te puede interesar
Cuenta DNI en mayo: todos los descuentos para ahorrar en compras
Durante el 2020 y 2021 fuimos testigos de la importancia de la ciencia, la tecnología y el recurso humano puesto a disposición para la lucha contra la pandemia. A nivel mundial, los países se vieron obligados a destinar millones de dólares en investigación que permitiera el desarrollo de una vacuna y otras opciones para hacer frente a una enfermedad desconocida hasta ese momento.
La formación de recurso humano en investigación es una política pública que requiere de una importante inversión. En Conicet actualmente se desempeñan más de 11 mil investigadores e investigadoras, más de 10.800 becarios y becarias de doctorado y postdoctorado, y aproximadamente 2.700 técnicos, técnicas y profesionales de apoyo a la investigación.
-
Te puede interesar
Casa propia para docentes: cómo serán las viviendas y dónde estarán ubicadas

Los estipendios mensuales de los becarios doctorales van desde los $100 mil pesos en mano, los becarios postdoctorales desde los $130 mil y en el caso de los investigadores que ingresan a carrera, los sueldos van desde los $150 mil a los $200 mil pesos mensuales. En todos los casos, se trata de sueldos percibidos en mano a lo que se puede sumar un cargo de dedicación simple en una universidad pública o privada que aproximadamente tiene un monto de 30 mil pesos dependiendo la categoría.
"Los sueldos de los investigadores son muy bajos y están rezagados, deberíamos ganar mejor pero estamos viviendo en una Argentina quebrada y bastante problemática en la cual tener un empleo con un salario es algo que uno valora", destacó Mario Pecheny, profesor de Sociología de la Salud y vicepresidente de Asuntos Científicos de Conicet.
"Los sueldos de los investigadores son muy bajos y están rezagados, deberíamos ganar mejor pero estamos viviendo en una Argentina quebrada y bastante problemática en la cual tener un empleo con un salario es algo que uno valora", destacó Pecheny.
"Si uno lo piensa en dólares, en todos los países de América Latina como es el caso de Chile, Brasil, Perú, Ecuador, México, todos ganan mejor que los investigadores argentinos. Argentina en relación con esos países tiene muy bajos sueldos para sus investigadores", agregó.
La situación de los becarios es diferente a la de los investigadores que ingresan a carrera. Las becas otorgadas son destinadas al doctorado y financia o contribuye con dinero para que haya una dedicación full time que permita al estudiante seguir su formación de posgrado ya sea quienes se van a dedicar para la carrera docente o de investigación o aquellos que se forman para otro tipo de trabajos.
"La investigación es tanto una vocación ya que implica mucho esfuerzo y constancia pero también es una profesión ya que los investigadores pagamos alquileres, comida, nos queremos ir de vacaciones y todo lo demás. Vivimos de nuestros salarios y necesitamos los recursos materiales para vivir", resaltó el investigador en relación a los salarios percibidos.
Inversión versus deserción
Hace unos días una usuaria de la red social Twitter publicó un hilo que contenía los diferentes motivos que llevaron a los becarios e investigadores al abandono de sus becas o ingresos a carrera. Muchos coincidieron en los análisis vertidos por los usuarios, entre los que se encontraban la frustración de los becarios en cuanto a los procesos solitarios debido a la falta de acompañamiento por parte de los directores de beca, las oportunidades laborales que se abrieron en el sector privado y las incompatibilidades relacionadas a las becas.
En ese sentido, Pecheny explicó: "Conicet tiene aproximadamente un 80% de cumplimentación de becas. En las Ciencias Sociales este porcentaje es un 20% más bajo en el quinto año de las becas pero si uno mide hacia el octavo año, una vez que la beca finalizó, los porcentajes de terminalidad se igualan respecto a las otras áreas. Las estadísticas no indican que haya una deserción mayor que otros años".
"Conicet tiene aproximadamente un 80% de cumplimentación de becas. Las estadísticas no indican que haya una deserción mayor que otros años", dijo Pecheny.
Cabe destacar que las becas en Argentina son un poco más cortas que los programas de doctorado que, en general, son de seis años, mientras que las becas son de cinco años. En ese sentido, los doctorados y seguimiento académico los proveen las universidades mientras que el dinero o aporte económico para cursar lo otorga el Conicet.
"Al final del camino el porcentaje de terminación es bastante satisfactorio. Quienes nos dedicamos a las ciencias sociales demoramos más, quizás porque tenemos tramos más largos o con mayores cargas de cursada y tesis que necesitan procesos más largos de escritura en relación a otras disciplinas", destacó y agregó: "Cuando alguien se presenta a una beca pueden pasar distintas cosas relacionadas a la vida personal y académica que influye en la terminalidad o no del doctorado, la inmensa mayoría de los becarios que abandonan es por una circunstancia vital. El problema no es el desertor de la beca sino el no poder cumplir con el doctorado, terminar la tesis y todo lo que implica hacer un doctorado".
En los casos de las personas que ingresan a carrera y entran como investigadores en las universidades, institutos o el mismo Conicet hay poca deserción y en general está vinculada a mejores ofertas laborales que tienen en el ámbito público o privado. "Algunos se van y después vuelven, los que son difíciles de retener son aquellos que se dedican a la informática ya que el mercado de trabajo les paga mucho mejor que lo que perciben a través de Conicet. No es un problema de Argentina sino que pasa a nivel mundial", explicó Pecheny.
Según el investigador, en otras carreras como medicina o abogacía sucede algo similar ya que quienes se inician en el Poder Judicial o trabajan en estudios privados jurídicos perciben sueldos mucho más altos que los que paga Conicet a los investigadores. "A pesar de eso, por los números que vemos sigue habiendo una alta demanda de jóvenes que quieren acceder a un doctorado o que postulan para poder entrar a una carrera de investigación. Es un número bastante constante...", dijo.
Extranjeros formados en Argentina
Los extranjeros pueden postularse para acceder a las becas doctorales y postdoctorales que otorga el organismo científico nacional. "El número de estudiantes extranjeros es asombrosamente alto... Tenemos muchos estudiantes que vienen a hacer sus doctorados y posdoctorados a nuestro país y están formándose en Argentina lo cual indica que los programas de formación de doctorado son buenos", destacó el funcionario.
La situación cambia para aquellos extranjeros que quieren continuar con la carrera de investigación en Conicet ya que por ley, solamente pueden ingresar las personas que tienen nacionalidad argentina.
Repatriación de científicos
El Programa Raíces, promovido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, logró hasta el 28 de octubre del 2021 las primeras 79 repatriaciones de investigadores tras su relanzamiento en diciembre de 2020. Según datos otorgados por el gobierno nacional, el 44% de los/as científicos/as que retornaron al país durante la pandemia del Covid-19 tiene su área de conocimiento en las Ciencias Biológicas y de la Salud; el 20%, en las Ciencias Exactas y Naturales; el 16%, en las Ciencias Sociales y Humanidades; y el 14%, en Ciencias Agrarias, de la Ingeniería y de Materiales.
Del total de científicos repatriados, el 79% se incorporó al Conicet, ya sea por medio de institutos de investigaciones o universidades. "Conicet tiene un programa de ingreso desde el exterior donde se han presentado unos cuantos científicos que se encuentran actualmente en el extranjero. Los ingresos son semestrales y se concursan", explicó Pecheny y agregó: "Muchos argentinos que se van al exterior, son personas que se van por un período y luego regresan, generalmente son instancias postdoctorales financiadas por Conicet durante un lapso determinado de tiempo que puede ir desde los 6 meses a un año.
Inversión en ciencia y tecnología
El Senado Nacional convirtió en ley, por unanimidad, el proyecto para aumentar los recursos al área de la ciencia y la tecnología, del actual 0,28% del Producto Bruto Interno (PBI) al 1% en 2032. "La ley quedó trunca ya que el congreso no aprobó el presupuesto 2022 y esa normativa estaba atada al presupuesto...si se aplicara, el presupuesto de ciencia y técnica con perspectiva federal va a ir creciendo según una progresión establecida por dicha ley", dijo el investigador.
La inversión en ciencia es muy baja y similar en todos los países de América Latina. Frente a esta situación, el investigador destacó la importancia de la misma para hacer frente a los problemas económicos, sanitarios y estructurales que posee Argentina. "Invertir en ciencia puede sacar la economía adelante y sustentar la salud y la vida de las personas, mitigar la pobreza, mejorar la educación son temas que debemos trabajar desde la ciencia", dijo.
"Los países que más invierten son Brasil, México, Argentina, Chile y en términos relativos Uruguay. En todos los casos son países que tienen un largo recorrido por hacer para subir su presupuesto a sabiendas que la ciencia no es una inversión superflua sino que hace a la propia supervivencia económica y de las poblaciones", explicó Pecheny.


