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Darío Mastrosimone, fiel a su compromiso

El artista nos trae con su “Patagonia Impresionista” el regocijo supremo que, a veces, el arte genuino nos tiene.

Cinco meses atrás en estas mismas páginas introdujimos a Mastrosimone y anticipamos, tras una visita a su taller en la encantadora ciudad neuquina de San Martin de los Andes, que el artista se encontraba embarcado en una serie harto promisoria.

Nuevamente en su lugar en el mundo, con genuina alegría, la semana pasada pudimos confirmar, y ahora dar testimonio, de que lejos de defraudar el artista ha cumplido con creces.

La serie de óleos que se perfilaban como un rescate de tropas y tropillas nutridas en la geografía patagónica donde, a diferencia de la de la pampa húmeda -en la que van camino a desaparecer- ha sido magníficamente enriquecida.

Un par de obras de clara influencia faderiana, un close-up resuelto con espontaneidad magistral, y un par de escenas domésticas han ampliado la temática de modo de dar a la serie un interés extra al de la cultura gaucha en ese capítulo esencial que es el arreo.

Madurez, de Darío Mastrosimone
Reflejos del Chimehuin II, de Darío Mastrosimone
Ropa al sol, de Darío Mastrosimone

 

Es ahí sin embargo donde Mastrosimone despliega su magia. Con un espatulado seguro y fresco, cada obra, en sus cielos, los contraluces o el movimiento tienen un encanto particular. Sea que se trate de una vista a vuelo de pájaro como en La Tropa o el Arreo a Mamuil Manal, un ocaso como en “Rebaño” o la aurora de “Cumbres”, el artista nos trae con su “Patagonia Impresionista” el regocijo supremo que, a veces, el arte genuino nos tiene. Si bien la temática son escenas típicas de la Patagonia Argentina, no se queda en un relato lineal sino que en una segunda lectura se aprecia lo emocional, visceral, la verdadera espiritualidad de la obra.

Rebaño, de Darío Mastrosimone
Angus, de Darío Mastrosimone
Luz de atardecer, de Darío Mastrosimone

En palabras del artista:

“Si bien la temática central de esta muestra se desarrolla en la Patagonia Argentina, mi intención no es lineal sino que en una segunda lectura pretendo trasmitir lo emocional, visceral, la verdadera espiritualidad de cada momento. Esa espiritualidad contemplativa de la creación es la que uno intenta plasmar en cada lienzo, esperando que al compartirla con el espectador se conmueva de la misma manera que lo hizo en mi la belleza del verdadero creador.”

A partir de abril la muestra “Patagonia Impresionista” podrá verse el Buenos Aires de lunes a viernes de 12 a 19 en Av. Quintana 125, con entrada libre.

 

*Carlos María Pinasco es consultor de arte.