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Sensacional redescubrimiento de una obra de diez millones de dólares

En el año del bicentenario de la muerte de Antonio Canova reapareció una de sus obras fundamentales que se suponía perdida para siempre.
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Recientemente, en coincidencia con el bicentenario de la muerte de Antonio Canova, reapareció “Maddalena giacente", un mármol de gran tamaño (75 x 176 x 86 centímetros) que el maestro neoclásico italiano esculpió hacia el final de su vida.

En un nuevo capítulo de la interminable zaga de desapariciones y redescubrimientos en la historia del arte -en esta misma sección ya nos hemos ocupado del “Atleta Victorioso de Fano” el año pasado y de la diosa del amor que abandonó Buenos Aires en enero último- el capo-lavoro de Antonio Canova (1757-1822) tiene ingredientes de leyenda.

Como puede verse en la comparación fotográfica del mármol con el yeso de Possagno, la cruz apoyada en el hombro de Magdalena está incompleta. 

Otra vista de la obra, donde puede apreciarse (en comparación con la fotografía del yeso) el faltante de parte de la cruz apoyada sobre el hombro de la Magdalena

Los orígenes

El trabajo fue un encargo del primer ministro británico Robert Jenkinson más conocido como Lord Liverpool de 1819. En ese momento Canova estaba en el pináculo: preferido por el papa Pío VII, buscado por Napoleón -a quien había retratado como Marte (y a su hermana Paolina Borghese, como Venus)- y amado por el soberano inglés Jorge IV. Era por aquel momento el Bernini de dos siglos antes.

Lord Liverpool conocía otra Magdalena que el escultor había presentado en el Salón de París en 1808 y no dudó de pagar las la importante suma doce mil libras pedidas luego de ver el modelo en yeso ahora conservado en el Museo Canova de Possagno, pequeña ciudad vecina a Venecia dónde el artista había nacido.

“Maddalena giacente” yeso del museo de Possagno Italia, 1819

Tras la muerte del ministro Liverpool, en 1828, la obra pasó a su hermano Carlos, tercer duque de Liverpool. En 1852 los herederos decidieron desprenderse de la escultura. Christie´s la incluyó en el catálogo como la célebre estatua de Magdalena, “una de las mejores y más acabada obra de Canova”. 

Pedigree notable

En los años siguientes fue presentada en distintas exposiciones como colección de Lord Ward. En 1856 en la Exposición del Salón Egipcio de Piccadilly en Londres y en 1857 en Manchester en una muestra que fue inaugurada por Su Alteza Real, el príncipe Alberto, de donde data la fotografía más antigua conocida del mármol.

Leyenda

La desaparición

A partir de entonces se perdió el rastro de la obra: Después de la muerte de Lord Ward, su patrimonio y su colección pasaron a su hijo, quien en un momento de tragedia personal en 1920 vendió su palacete y todo su contenido a Sir Herbert Smith, un fabricante de alfombras (que aparentemente de arte sabía poco).  

Tras un desastroso incendio que destruyó gran parte de la mansión, la escultura volvió a cambiar de manos pero ya sin el reconocimiento de la autoría y el pedigree correspondiente.

En una subasta en 1938, se ofreció como una “figura clásica” anónima. La compró una empresaria excéntrica, Violet van der Elst, famosa en su tiempo como activista humanitaria. Tras años de olvido ahora reapareció de la mano del Canova.

De origen humilde, van der Elst construyó una fortuna con la industria de la cosmética y la perdió luego en sus causas altruistas. Luchadora incansable por la abolición de la pena de muerte en Inglaterra, debió vender la casa donde se encontraba la escultura en 1959. El edificio se vendió nuevamente en la década del sesenta.

En 2002 la obra de Canova, por entonces anónima, se ofreció en un negocio de objetos para decoración de jardín. Allí la compraron sus actuales propietarios por la suma de 5.200 libras. Según trascendidos se trata de una pareja británica. 

El redescubrimiento

Fueron ellos quienes, con la convicción de que estaban ante una obra importante, recurrieron a un consultor londinense que hizo el descubrimiento. 

Ahora, Christie´s ha anunciado con bombos y platillos la reaparición de la obra y su próxima venta en subasta. La misma se realizará en julio en Londres con un valor estimado de entre cinco y ocho millones de libras. Antes de eso será exhibida en nueva York y Hong Kong. 

Será el homenaje del mercado al gran maestro neoclásico italiano Antonio Canova.

 

* Carlos María Pinasco es consultor de arte