Hay preocupación por el escaso mantenimiento de un edifico patrimonial
Se trata de uno de los edificios que "hablan" de la historia de Mendoza; sus muros guardan miles de historias y vivencias de las generaciones que dieron vida a las etapas de mayor crecimiento en la provincia. La Basílica de San Francisco, ubicada en calles Necochea y Avenida España de Ciudad, es entre otros aspectos, una de las construcciones más antiguas, con características únicas en su construcción y por lo tanto, forma parte de patrimonio histórico y cultural de los mendocinos desde 1991.
Lo cierto es que desde hace tiempo, una postal contrasta en su fachada y entre sus muros, con la señorial postal que locales y viajeros han acostumbrado a contemplar con solo observar su estilo. Una serie de pintadas que aún no han sido quitadas, se suman al evidente estado de deterioro de la fachada principal. "El turismo de la provincia no sólo son las bodegas, también sus lugares de culto; debe procurarse por todos los medios que estos lugares estén muy bien conservados, ya que además son espacios de disfrute tanto de los mendocinos como de los turistas nacionales y extranjeros", expresó preocupada una mendocina que advirtió la situación y que prefirió no dar a conocer su nombre.
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La propia historia de la Basílica de San Francisco, da cuenta de su valor simbólico, religioso, patrimonial y cultural. Fue construida en 1875 y es uno de los emblemas por excelencia de la gesta libertadora llevada adelante por José de San Martín pudo concretar desde Mendoza. En el altar mayor, de hecho, se guarda la imagen histórica de la Virgen del Carmen de Cuyo, Patrona del Ejército de los Andes. Y detrás del altar, en el interior de un v}cofre, descansa nada menos que el bastón de mando del General San Martín ofrendado por él por su protección a las armas patriotas, el 18 de agosto de 1818.
Además de su valor por guardar uno de los tesoros más importantes que dejó el paso de José de San Martín en la provincia, la Basílica de San Francisco tiene en sí misma, un valor incalculable desde el punto de vista edilicio. Consta de tres naves armadas en ladrillo con muros de 90 centímetros de espesor y doce pilares con columnas de estilo corintio adosadas que hacen las veces de separación entre las naves.
En un Mausoleo ubicado en la nave lateral izquierda descansan los restos de Mercedes de San Martín de Balcarce, su esposo y de una de sus hijas, María Mercedes Balcarce que fueron repatriados desde Francia en 1951. Junto al mausoleo se encuentra una réplica de la Bandera de los Andes.
El techo de dos aguas, sostenido por cabreadas de la época y cielorraso con forma de bóveda, se suman a las características que hacen de este edificio una pieza única e irrepetible desde el punto de vista arquitectónico a nivel mundial. Pero además, la histórica basílica es nada menos, el corazón donde se alberga la imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo, la patrona a la que José de San Martín encomendó la campaña que liberó a los pueblos de Argentina, Chile y Perú.
En 1927, el Papa Pío XI otorgó a la iglesia Franciscana el título de Basílica. Desde ese mismo año, el Gobierno de Mendoza la declaró Monumento provincial y Santuario Oficial. Recién en 1991, el emblemático edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional por Decreto N°528/28 y es Patrimonio Cultural de la ciudad de Mendoza por Ordenanza Municipal Nº3037/91.