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Las lagunas ancestrales que se secaron producto del cambio climático y el mal uso del recurso

Los humedales de Mendoza se ven afectados por los efectos del cambio climático. El uso intensivo del recurso hídrico en los oasis, sumado a los procesos de modificación y degradación de tierras, hace que pierdan superficie e incluso que desaparezcan.
La situación en Guanacache es crítica debido a la sequía y la falta de políticas públicas
La situación en Guanacache es crítica debido a la sequía y la falta de políticas públicas

Los efectos del cambio climático son cada vez más visibles e impactan de forma directa en los ecosistemas alterando el equilibrio de la naturaleza. La situación actual de los humedales producto de la sequía es preocupante y el futuro es incierto si no se toman las medidas adecuadas para preservar estos espacios. Las ancestrales lagunas de Guanacache que supieron ser el centro de las comunidades Huarpes de Lavalle, hoy se encuentran sin agua, perdieron gran parte de la biodiversidad provocando un gran deterioro del ecosistema y generando un perjuicio enorme a los pobladores que habitan la zona.

El aumento de la temperatura global generó una alteración de los ciclos hidrológicos, provocando precipitaciones e inundaciones más intensas en algunas zonas de nuestro país pero también sequías más pronunciadas como la que actualmente vive Mendoza. Las escasas lluvias y nevadas ocurridas durante el invierno en la cordillera de los Andes provoca consecuencias pocas veces vistas en las comunidades que dependen del agua que proviene de la montaña y en los ecosistemas de los humedales.

"Falta decisión política para generar condiciones que permitan modificar el estado de actual de los humedales", explicó Heber Sosa, biólogo e integrante de la Fundación Humedales, situación que queda en evidencia al conocerse la noticia de que una vez más el tratamiento de la Ley de Humedales quedó excluida del temario de las sesiones extraordinarias del Congreso.

"Falta decisión política para generar condiciones que permitan modificar el estado de actual de los humedales", explicó Heber Sosa, biólogo e integrante de la Fundación Humedales.

"Tenemos que accionar fuertemente sobre los humedales, ya entendimos que son importantes pero es necesario realizar acciones y políticas tendientes a la restauración y recuperación de los mismos . El rol del gobierno, las comunidades y ONG's es poner en agenda este tema", agregó.

El retroceso de los humedales tiene un impacto ambiental muy grande ya que su degradación afecta la vida de miles de personas. En primer lugar, muchas comunidades subsisten gracias a estas áreas cuyo elemento primordial es el agua. Un reflejo es la situación actual de las Lagunas y Ciénagas de Guanacache, ubicadas en Lavalle que, solamente desde el lado de Mendoza, posee alrededor de 12 comunidades Huarpes, escuelas albergue, pueblos enteros y 600 puestos cuyos pobladores dependen de ese recurso para subsistir. "Toda esa gente está fuera del esquema del oasis y no se ven beneficiados con el agua de nuestras cuencas", agregó el profesional.

"El agua es para todos los mendocinos, no solamente para los que viven en el oasis, es muy injusto lo que está pasando ya que se prioriza el consumo y desarrollo de los oasis en detrimento de lo que sucede en las comunidades cercanas a los humedales", destacó.

Construcción de represas para acumular agua de Lluvia para Comunidades Huarpes de Guanacache en localidades de San Miguel, Lagunitas y El Forzudo Lavalle. Foto: Heber Sosa

"Los humedales son la ecuación final de un buen manejo de agua, son el espejo de una buena gestión en el río. Hay todo un accionar que se debe hacer para mantener esos sistemas naturales. Tanto los humedales del llano como las vegas de altura están fuera del oasis y no están atendidos por el gobierno en materia de irrigación y materia de agua. Hay una economía muy importante que se pone en valor, más allá de la biodiversidad, los humedales generan una productividad importante en materia de economía de pueblo", sostuvo Sosa.

"Hay una economía muy importante que se pone en valor, más allá de la biodiversidad, los humedales generan una productividad importante en materia de economía de pueblo", sostuvo Sosa.

La degradación de estos espacios naturales avanza a medida que el uso de agua en las cuencas aumenta de manera exponencial. No solamente están en juego los recursos naturales y la biodiversidad de la zona sino las costumbres y cultura de los pueblos que viven en el campo.

"Mendoza está creciendo pero en desmedro de los recursos naturales. No podemos pretender que los pobladores de esas zonas vengan a vivir al oasis y sean todos usuarios del sistema de riego. Esta situación se repite en todas las provincias, los jóvenes no quieren vivir más en el campo...cuando miran alrededor y ven las cabras flacas, los suelos y lagunas secas. La población del campo está envejeciendo y no ven futuro", agregó el biólogo que desde hace décadas trabaja activamente en la conservación de los humedales de la provincia.

Los efectos de la sequía

Los humedales que dependen de las cuencas hidrográficas se ven afectados debido a la disminución de la cantidad de glaciares, las nevadas insuficientes y la poca disponibilidad de agua que es utilizada de forma casi exclusiva por los oasis. "En Mendoza, el 100% de los ríos dependen del oasis norte. El río Mendoza se utiliza para riego, para uso industrial y uso humano; para mantener los humedales no queda ninguna cuota de agua lo que genera un problema", dijo Sosa.

"La situación de los humedales del llano como Guanacache y Llancanelo es igualmente desesperante, se están manteniendo con las lluvias ya que el agua de los ríos no está llegando. Desde que se construyó el Dique Potrerillos no llega agua a Guanacache", explicó.

"La situación de Guanacache y Llancanelo es desesperante, se están manteniendo con las lluvias ya que el agua de los ríos no está llegando. Desde que se construyó el Dique Potrerillos no llega agua a Guanacache", explicó.

Los humedales necesitan un basamento que permite tener un buen suelo y vegetación para contener el agua. De esa forma, cuando llega el recurso se puede mantener mucho tiempo y generar diversidad. "Si el suelo no es bueno, el agua pasa de largo que es lo que sucede en Guanacache, llueve pero al estar los suelos degradados el agua pasa de largo y se descarga en Desaguadero", sostuvo Sosa y agregó: "Estamos llevando a cabo proyectos de restauración de los suelos para poder recibir el agua, mantenerla más tiempo en el ecosistema y que produzca biodiversidad".

El tratamiento de la Ley de Humedales es clave para la conservación y restauración de estos espacios, al igual que la existencia de un inventario de humedales. "Si estás fuera del oasis no tenés agua de riego ni para consumo, quedás fuera del esquema del reparto del agua. Son muchas las familias que viven en el secano cuya vida se desarrolla de forma directa con los humedales. Ahí es donde el estado debería accionar de forma directa", sostuvo el integrante de la Fundación Humedales.

"La ley no se trata ya que falta una visión integradora, en Mendoza estamos pensando en obras para el oasis y preocupados por nuestra vida cotidiana. Sumado a los intereses económicos que hay en todas las regiones del litoral y la pampa húmeda donde hay grandes productores de soja y ganaderos. La gente trata de ampliar sus territorios ganando territorio a los humedales. Los prenden fuego, hacen terraplenes, desvían el agua y de a poco le van gananado hectáreas a esos fondos", destacó Sosa.

Obras de restauración de los humedales

Mendoza cuenta con sitios Ramsar cuya red nuclea a aquellos humedales considerados de importancia internacional en el marco de la Convención sobre los Humedales. La inclusión de un área en la red es una importante herramienta de gestión para las comunidades locales y grupos interesados en la conservación y manejo sustentable.

Una de las 90 represas construidas entre 2019 y 2021 para acumulación de agua de lluvia en Guanacache Foto: Heber Sosa

"Estamos con un compromiso de conservar no sólo los humedales declarados sino todos los humedales del territorio. Los humedales de las áreas protegidas están más cuidados a diferencia de los que están fuera y se encuentran totalmente desatendidos como es el caso de Guanacache", explicó Sosa.

Obras de restauración ecológica de humedales de Guanacache, Foto: Heber Sosa

Para la conservación y restauración de estos espacios se están llevando a cabo numerosos proyectos. Entre 2019 y 2021 se construyeron 90 represas para acumulación de agua de lluvia, para familias de ganaderos en Guanacache y obras de restauración ecológica que se realizaron en el marco del Proyecto Fundación EISA cuyo financiamiento depende del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Estas acciones llevadas a cabo por las comunidades y fundaciones dedicadas a la conservación de los humedales son vitales para el cuidado de la biodiversidad y de todo el sistema que abarca el aspecto social, cultural y económico relacionado a estos espejos de agua.