Alfabetización y psicogénesis: ¿el problema puede ser parte de la solución?
Lamentablemente, en los últimos años, los índices de chicos no alfabetizados entre segundo grado y el último año de la primaria (6to o 7mo dependiendo la jurisdicción) es cada vez mayor. Si bien hoy la situación es crítica, sobre todo en los sectores más pobres, es un problema que la escuela argentina arrastra hace algunas décadas y, en gran medida, está relacionado con la imposición de la psicogénesis como forma única de enseñanza.
Este método fue creado por la psicóloga Emilia Ferreiro a principios de los años 70. Parte del postulado de que la alfabetización ocurre por la interacción con el medio y las experiencias culturales. En este esquema, el rol del docente es más bien el de alguien que sugiere, que presenta propuestas y opciones, pero no tiene un papel de intervención directa y activa, sino que es el mismo alumno el que va construyendo su propio aprendizaje de lectura y escritura.
Así, el contexto cultural de cada chico es un obstáculo o un precursor del proceso de aprendizaje. Los chicos de sectores favorecidos tienen mayores posibilidades de apropiarse de la lectura y escritura que los que vienen de entornos de pobreza. En otras palabras, aquellos que vienen de ambientes educados y cultos cuentan con una enorme ventaja sobre aquellos que viven en un contexto vulnerabilidad social.
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De acuerdo con datos de la OCDE, el 46% los chicos argentinos de tercer grado no alcanza los contenidos mínimos en lectura, quedando por debajo del promedio latinoamericano. La situación se agrava cuando esos porcentajes se desagregan por nivel socioeconómico: en los sectores más vulnerables la cifra asciende al 65%. Los datos son de 2019, pandemia de por medio, seguramente estemos peor.
En este contexto tan preocupante, el Ministerio de Educación en conjunto con la OEI y UNICEF, organizó la semana pasada, un Seminario sobre “La formación de lectores y escritores”, en el que se abordó, principalmente el tema de la alfabetización.
Si bien la mayoría se dedicó, en un tono casi justificativo, a mostrar las bondades del modelo psicogenético, lo novedoso fue que entre los expositores hubo algunas voces disonantes con este pensamiento predominante. Por ejemplo, el panel “Alfabetización inicial: enfoques y experiencias”, estuvo a cargo de Beatriz Diuk y Daniel Feldman que mostraron los resultados del programa de “Alfabetización Activa y Sistemática” (ALAS) que se lleva adelante en algunas provincias argentinas y que lo que propone es, en palabras de Diuk, “un aprendizaje activo junto con una enseñanza activa y junto con un abordaje muy sistemático de los dos grandes componentes del proceso de alfabetización, es decir, el desarrollo discursivo y el dominio de la escritura”. El paradigma es, claramente, distinto.
Por su parte, Feldman hizo hincapié en otro aspecto que la psicogénesis deja de lado, el factor tiempo. La alfabetización temprana es vital. “El tema del tiempo del aprendizaje no es un tema menor, porque no es una variable inocua en términos de alfabetización … por lo que implica la alfabetización como la base esencial, central, vital y dominante del resto del aprovechamiento escolar.” No es lo mismo primer grado que tercero o sexto.
Pero hay otros elementos del Seminario que deberían llamarnos la atención. En primer lugar, pareciera que la misma escuela y los mismos referentes de sus orígenes son los que siguen defendiendo la psicogénesis. ¿Qué pasa con el ambiente académico de la educación? Este problema no es abordado por las nuevas generaciones de intelectuales argentinos para darle solución. No aparecen caras nuevas, ni tampoco ideas nuevas.
Y una nota de color: mucha dificultad entre los expertos en pedagogía para ceñirse a los tiempos estipulados y para hacer llevaderas sus exposiciones. No faltó quien leyera ni quien pusiera un texto de Word como presentación. Parece que, en casa de herrero, cuchillo de palo.


