Buscan ampliar la instalación de medidores de agua en seis provincias argentinas
Mientras que el desafío hacia adelante a raíz de la escasez de agua que sufre buena parte del territorio Nacional, como consecuencia del menor caudal de escurrimiento de los principales ríos que dan vida a los cascos urbanos más poblados, desde distintos frentes ha tomado más fuerza la temática relativa a su cuidado y manejo más ajustado al actual contexto. Justamente, este jueves, Mendoza es sede de la IV Jornada Regional de Agua y Saneamiento, donde el tema central a poner sobre la mesa es la micromedición.
Esto significa que todas las empresas a cargo de la potabilización y distribución del recurso vital en el país, expondrán las metodologías aplicadas hasta ahora y las que son necesarias en el corto plazo para comenzar a elevar los porcentajes de hogares o núcleos poblacionales en los que se instalarán medidores, de manera que sea posible ajustar el consumo y evitar derroches innecesarios.
El encuentro se realizó en el Hotel Diplomatic e implicó la participación del Consejo Federal de Entidades de Servicios Sanitarios (COFES). Alejandro Gallego, titular de Aguas y Saneamientos de Mendoza (Aysam), detalló que el objetivo de contar con el punto de vista y las experiencias aplicadas en otras provincias, es el puntapié para continuar con el proceso que ya se venía anunciando para llegar a 2025 con la totalidad del sistema de consumo de agua potable medido de acuerdo a los volúmenes consumidos cada mes por familia y no como es en la actualidad, en la gran mayoría de los casos: con una tarifa establecida según los metros cuadrados cada propiedad y la zona en la que está emplazada.
Solo tomando como referencia una perspectiva macro en función de los fenómenos ambientales que se plantean como amenazas, tales como el cambio climático y el calentamiento global (y con este las condiciones de falta de agua que se avecinan para las generaciones futuras) todo parece indicar que la clave, a partir de ahora, es avanzar hacia políticas concretas, acompañadas de inversiones en todo el territorio nacional que apunten a la optimización del consumo de agua dulce. En ese sentido, en al menos cinco provincias ya se está hablando de incrementar la cantidad de medidores, además de Mendoza: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Corrientes y San Juan. De hecho, las empresas a cargo del servicio y que tienen llegada a una mayor cantidad de cuentas a cargo en esas jurisdicciones, compartieron sus metodologías de aplicación para establecer la micromedición, con la idea de intercambiar experiencias y luego aplicarlas.
Solo una provincia con su sistema medido al 100%
Gallego detalló que la única provincia que hoy tiene el 100% de su sistema de medición del agua potable vigente en los hogares es Corrientes, mientras que Buenos Aires, San Fe, Córdoba y San Juan, presentan una situación similar a la de Mendoza, con porcentajes que varían entre el 10 y el 20 por ciento. "Todas las provincias tienen el desafío de ampliar la micromedición", expresó el titular de Aysam, sin dejar de lado que estos mecanismos deben estar acompañados de las tareas necesarias en las redes de distribución, una de las problemáticas que también pesan sobre Mendoza.
Que el río Paraná haya presentado los niveles más bajos de su historia con la consecuente incidencia en las provincias que dependen de sus aguas dulces (Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Chaco) no es un hecho aislado del contexto nacional. Del lado oeste, Cuyo ya sufre las amenazas en relación al recurso vital y la crisis hídrica atraviesa todas las esferas de la vida y el desarrollo productivo. Mientras tanto, la toma de conciencia por parte de la población para evitar que se use más agua de la necesaria, sigue siendo una temática sensible: se estima que (solo en Mendoza) un habitante promedio consume más del doble de lo estipulado por la Organización Mundial de la Salud, que establece un consumo de 200 litros por día por persona para satisfacer todas sus necesidades.
Pagar según el volumen consumido
Por eso, una de las salidas más concretas que plantean desde las empresas, consiste en lograr que en un futuro no muy lejano las personas paguen de acuerdo a la cantidad de agua que consumen. Este mecanismo de medición que se aplicaría a través de la incorporación de medidores (que funcionarían con un sistema de telemedición), comenzaría en una primera instancia, en el Gran Mendoza.
"Todo el sistema tiene que estar medido; el objetivo sería llegar de aquí a tres o cuatro años con el 100% de las viviendas o grupos de viviendas medidos", destacó Gallego.
Hay que aclarar en este sentido, que en Mendoza hasta el momento, los usuarios que apelan al sistema medido lo solicitan de manera voluntaria debido a que de este modo la cuenta a fin de mes es menos abultada que si el cobro fuese en relación a los metros cuadrados de terreno. Se plantea así, la equidad a la hora de acceder al recurso y la necesidad de equiparar el sistema de facturación. En el caso de las pequeñas entidades que tienen a cargo el saneamiento y distribución del agua subterránea (140 en la provincia), el porcentaje de viviendas que tienen consumo medido es más amplio al que registra Aysam.
En dos meses, los vecinos de Dorrego (Guaymallén) serán los primeros en tener un medidor de agua de red en su vivienda. Gallego detalló que el primer paso para ir monitoreando esta experiencia y analizar los puntos favorables y las debilidades a resolver será avanzar en la disposición de 500 medidores en esa localidad. "Hay 20 mil medidores que ya se adjudicaron y están en proceso de licitación", detalló Gallego y recordó que este martes, la Cámara de Diputados de Mendoza incluyó en su presupuesto 2023, la compra de 150 mil medidores más para el Gran Mendoza, con una inversión de 60 millones de dólares.

