El pronóstico que arroja esperanza en la zona del Paraná
A pesar de los perjuicios que ocasionaron en la zona de las Cataratas del Iguazú, en donde la crecida de los ríos provocó inundaciones en localidades ribereñas y destrozos en la pasarela de acceso a la Garganta del Diablo, las lluvias en el norte del país y otras zonas de la Cuenca del Paraná parecen traer alivio al Litoral y al extenso río Paraná, ya que por las precipitaciones de los últimos días incrementó sus niveles de agua.
De acuerdo al registro elaborado por Prefectura Naval Argentina, en el puerto de Paraná se registró durante el mediodía del lunes una altura de 2,84 metros, 12 centímetros más que el día domingo, lo que establece el registro más alto en lo que va del año, que superó por 20 cm la medición realizada en el puerto de la ciudad entrerriana el 21 de abril (2,54 metros). Mientras que, en el puerto de Rosario, en donde se encuentra la escala de medición más antigua del tramo de la cuenca, se registró una altura de 2,47 metros, 10 cm más que en la última medición.
Esto podría significar el comienzo del fin de la bajante histórica que atraviesa el río Paraná desde agosto del 2019, la más extensa desde que comenzaron los registros en 1884 en el puerto de Rosario. En la última semana el río creció 75 centímetros y esperan que siga avanzando, con lo que estiman poder recuperar los valores normales que no se ven hace un año en la región.
El pronóstico semanal elaborado por el Instituto Nacional del Agua (INA) indica que, para el 25 de octubre, el río Paraná registraría una altura de 2,95 metros en el puerto de la provincia de Entre Ríos y, para el 1° de noviembre, se espera una tendencia que lo elevaría hasta los 3,28 cm. Mientras que para el puerto de Santa Fe alcanzaría primero los 3,10 metros en estos días y en la próxima semana llegaría a los 3,40 metros.
En ese documento, desde el INA aclaran que los pronósticos se realizan a partir de “tendencias consideradas en los valores medios diarios. Los niveles se registran dentro del rango de aguas medias” y explican que “si bien las condiciones son en general mejores que las observadas en 2020 y 2021, la perspectiva climática aún no permite establecer un límite temporal del escenario de aguas bajas predominantes iniciado en marzo de 2020”.
Para prevenir futuras amenazas
En todos los fenómenos meteorológicos, la anticipación a través de pronósticos es clave. Para poder actuar de forma eficiente ante una emergencia es fundamental conocer la existencia de una amenaza con la mayor antelación posible. Es por eso que el INA, además de monitorizar permanentemente la situación de los ríos a través de la consideración de informaciones climáticas, meteorológicas, hidrológicas e hidráulicas, trabaja junto a la Cruz Roja Argentina en el primer proyecto nacional de “anticipación basada en pronósticos” en el río Paraná que permita definir acciones tempranas para poder mitigar el impacto de las inundaciones por desborde ribereño desde Corrientes hasta su desembocadura en el Río de la Plata, un área que a nivel histórico ha sufrido grandes daños producidos por emergencias.
Diana Chavasse, investigadora de la subgerencia Servicios Hidrológicos del INA, explicó que para llevar a cabo el proyecto se desarrollarán diferentes etapas: “Primero tuvimos que hacer una caracterización del área para la Cruz Roja en la que explicamos qué es la Cuenca del Plata, cómo se comporta el río Paraná, cómo evolucionan sus crecidas, qué eventos de este tipo hubo en el pasado y cuál es la capacidad de pronóstico hidrológico para anticiparse a una emergencia”.
El Plan de Acción Temprana (PAT) será el primero de este tipo en el país, y esperan que pueda ser replicado en otras cuencas y también para el abordaje de otro tipo de amenazas como las olas de calor o los incendios forestales. Tras la validación técnica en la sede central de Ginebra, en Suiza, y luego de un período de simulación a llevarse a cabo a principio del año próximo, se espera que sea aprobado durante el primer trimestre del próximo año.


