Un dolor inmenso y una pérdida irreparable que da vida
La familia y todo el mundo del deporte sufren la pérdida irreparable de un joven que falleció electrocutado. Apasionado, observando un espectáculo deportivo, al tomarse de un alambrado perimetral recibió una descarga eléctrica que terminó con su vida. El terrible destino que suele jugar tremendas malas pasadas.
La familia, pese a la tragedia, donó el corazón y su órgano fue trasplantado a una paciente sanrafaelina que estaba esperando ansiosa un corazón para recuperar su vida.
El doctor Claudio Burgos, su hijo Martin y el equipo del Hospital Italiano realizaron el trasplante con éxito y hoy con alegría fue dada de alta.
Paradojas del destino. Un fallecimiento le dio vida a una mujer mendocina. Pueda que el gran gesto de donar el corazón por parte de esta familia y la consecuencia extraordinaria de darle vida a otra persona, sirva para aplacar el inmenso dolor que atraviesan. La vida que se terminó, a su vez dio vida.