ver más

Juana la Loca: ¿estaba realmente loca o fue utilizada por los hombres?

En las últimas décadas ha habido un revisionismo histórico acerca de la locura de Juana, buscando una mirada objetiva acerca de su condición mental. Los argumentos a favor y en contra para determinar si Juana estaba realmente loca o fue usada políticamente por su padre, su esposo y su hijo.

Entre las características de la monarquía, es curioso que “cada rey pasa por lo que fue o lo que es”, dice Alejandra Jones, haciendo referencia al adjetivo que, en general, acompaña los nombres. Esta profesora de historia e investigadora nos acompaña a recorrer la vida de Juana la Loca.

En las últimas décadas se ha dado un revisionismo donde algunas voces se preguntan “hasta qué punto estaba loca”, tal como explica Alejandra, quien se ha dedicado a enseñar Historia de España en distintos profesorados a lo largo de su vida. Juana fue la tercera hija de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos, quienes decidieron que se casara con el archiduque Felipe el Hermoso, hijo del emperador Maximiliano I de Habsburgo. En ese tiempo, los matrimonios tenían un interés político.

Isabel de Castilla y Fernando de Aragón

En 1496, Juana se casó muy enamorada, mientras que Felipe enseguida mostró su pérdida de interés hacia ella y su creciente interés hacia otras mujeres. A los dos años, nació su primogénita, Leonor. Alejandra cuenta que “Isabel estaba preocupada cuando Juana se va a Países Bajos a casarse con Felipe. Al tiempo de casados, a Isabel le llegan noticias de que era muy celosa, que por los celos enloqueció”. Se dice que motivos tenía, se sabe de las andanzas de Felipe, como de muchos de los hombres de esa época, incluidos monarcas, que tenían relaciones y también hijos extramatrimoniales.

Carlos, el último Rey Universal, fue su segundo hijo, nació en 1500, mientras Juana estaba en una fiesta en el palacio, vigilando de cerca a su esposo. Según alguna crónica, dio a luz al futuro rey emperador en una letrina. Sin embargo, hay quienes sostienen que no habría sido posible que Juana estuviera sola en el momento del parto y que, además, Felipe habría estado muy atento porque de ahí surgiría un posible heredero varón.

Si bien los celos de Juana son a lo que comúnmente se alude respecto de su locura, “no sabemos su diagnóstico”, como dice Alejandra. Hay quienes afirman que “fue usada políticamente por el padre, el marido y el hijo”, agrega la profesora de historia. Jones dice que los comentarios de los cronistas de esa época hablan de un “estado de melancolía, de estar fuera de la realidad un tiempo”. Y, además, está el precedente de su abuela (madre de Isabel), quien “murió loca encerrada en el castillo de Arévalo”, tal como cuenta Alejandra.

Felipe el Hermoso y Juana la Loca

A la muerte de Isabel, en 1504, Juana y Felipe fueron proclamados reina y rey de Castilla. “Es necesario un gran temple para los movimientos nobiliarios”, dice Jones respecto de lo que implicaba gobernar, especialmente, en aquella época. “El que se mueve un poco es Felipe. Juana no aparece documentalmente ejerciendo nada”, cuenta Alejandra sobre el reinado de ese matrimonio. Tal vez la poca actuación política de Juana se deba a que estuvo durante “mucho tiempo embarazada y, además, era muy celosa”, lo cual le consumía tiempo y el equilibrio mental que se necesitaba para esa tarea.

Una temprana e inesperada viudez sorprendió a Juana, ya que Felipe murió a los dos años de llegar a Castilla. Asumió entonces la regencia su papá, Fernando, y ella vivió desde ese momento en Cádiz y luego en Tordesillas, prácticamente encerrada. No podemos afirmar que otros reinaran en su lugar contra su voluntad, plantea Alejandra, pues “Juana nunca intentó asumir el mando, ni en la regencia del padre”.

Fernando murió en 1516, habiendo nombrado a Carlos como su sucesor. “Los cronistas que acompañan cuentan acerca de viajes y entrevistas”, dice Jones con respecto a los que podríamos llamar periodistas de aquella época. “Carlos la visitó varias veces. Cuando llega en el 17, desembarca en Asturias y va con su hermana Leonor a visitarla”, cuenta Alejandra sobre la relación de él con su madre. En esa oportunidad, los cronistas relataron que Juana “aparentemente confundió que los había visto hacía poco, cuando en realidad los había dejado de chiquitos”.

Tumba de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, en Granada

Políticamente la usaban los opositores a Carlos: ante cada revuelta, hablaban de que la reina verdadera era ella. El movimiento de los comuneros, por ejemplo, logró una carta de Juana donde firma ‘Yo, la Reina’”, dice la profesora de historia. Si bien hay quienes se beneficiaron de la situación de Juana, es probable que ella tuviera algún tipo de enfermedad psicológica, en mayor o en menor medida. “Los hombres no pudieron con Isabel”, afirma Alejandra, en contraposición con lo que pasó con su madre, una reina que debió enfrentar a muchos que quisieron aprovecharse de ella, políticamente hablando.

Juana vivió unos 40 años en lugares que eran “monasterios o castillos para vivir, con 7 personas de séquito, a lo sumo”, explica Jones. Agrega, además, que tanto en Cádiz como en Tordesillas “estaba asistida y con su hija más chica”, quien la acompañó hasta que se casó con el rey de Portugal, en 1525.

Esta mujer pasó a la historia como La Loca. A pesar de su posible frágil psiquis y sus celos probablemente enfermizos, la fortaleza de Juana le permitió “sobrevivir a seis partos, cuando en esa época era común que las mujeres murieran al dar a luz”, tal como cuenta Alejandra. Murió en 1555, tres años antes que Carlos, y sus restos yacen en Granada junto a quien había amado con locura, Felipe el Hermoso.

García Lorca le dedicó unos versos que sostienen que, tal vez, Juana estaba loca, pero de amor: “Princesa enamorada sin ser correspondida. / Clavel rojo en un valle profundo y desolado. / La tumba que te guarda rezuma tu tristeza / a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol”.