Cómo informar sobre la causa de muerte violenta más importante del mundo
Más de 700.000 personas el último año en el mundo, un fallecimiento cada 40 segundos, el 57% del total de muertes violentas, un porcentaje por encima de la suma combinada de decesos causados por guerras y asesinatos, el suicidio es ya un problema de salud pública y así lo considera la Organización Mundial de la Salud, quien acaba de proponer entre sus estrategias de contención del problema "formar a los medios de comunicación para que difundan de forma responsable noticias sobre suicidios".
El suicidio del cantante de Nirvana Kurt Cobain en 1994, su tratamiento periodístico, más en concreto, generó diversas investigaciones médicas, especialmente en el ámbito de la psiquiatría, acerca de la capacidad que poseen los medios de facilitar las condiciones para que se produzcan los denominados "copycat suicides", "suicidios de imitación o contagio", entre personas vulnerables psicológica y emocionalmente.
Este fenómeno se conoce en la sociología desde 1974 como el "efecto Werther" en alusión al personaje de la novela "Las penas del joven Werther" (1774) del escritor romántico alemán Goethe, cuyo protagonista se suicida, comportamiento ampliamente imitado en la Europa del momento hasta el punto de que la obra fue prohibida por las autoridades de Italia, Alemania y Dinamarca.
Algo bastante similar ocurrió con el suicidio de Marilyn Monroe en 1962 y lo mismo puede decirse con el que se ha denominado "efecto Yukko": en 1986 se suicidaron 28 adolescentes después de que la cantante japonesa Yukiko Okada acabara con su vida.
En nuestro país hay cifras similares con respecto a la muerte del doctor René Favaloro en el año 2000 que también vendrían a corroborar esta hipótesis, presentada de nuevo en fechas recientes por la revista Lancet Psichiatry Journal, lo que eleva a más de cien las publicaciones científicas que sostienen que existe el riesgo de suicidios por imitación y que un tratamiento informativo responsable del tema puede mininizar esa posibilidad.
Por todas estas razones a lo largo de los últimos años diversos organismos y organizaciones internacionales, varios de ellos vinculados con los medios de comunicación, han formulado diversos protocolos para promover un tratamiento periodístico del suicidio que sea prudente y responsable y reduzca los riesgos de comportamientos de contagio.
La Organización Mundial de la Salud publicó el documento "Prevención del suicidio: un instrumento para los medios de comunicación", el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos hizo lo propio, UNICEF posee una Guía para periodistas acerca de cómo informar del suicidio de niños y adolescentes y lo mismo puede decirse de dos centros académicos de formación de profesionales de los medios en el ámbito de la ética periodística y del periodismo de calidad, el Poynter Institute y el Centro Dart para el Periodismo y el Trauma.
FOPEA, el Foro Periodismo Argentino, también invitó a tomar conciencia el año pasado con motivo del Día Internacional de Prevención del Suicidio, el 10 de septiembre, e incluso existe un sitio web dedicado única y exclusivamente al tema, reportingonsuicide.org.

