Palo Pandolfo, un artista para recordar
En un jueves de intensa semana laboral y con el WhatsApp explotado de trabajo y de mensajes, memes y videos que no suman pero tarde o temprano terminás viendo, de repente me llega el siguiente mensaje de mi amigo Villa diciendo:
"Parece que falleció Palo Pandolfo
Lo están confirmando
LPM
Se desvaneció en la calle"
Helado con la noticia comencé a esperarme lo peor, como pasó con Maradona, Bowie, Spinetta, Cerati y todos esos famosos, o no tan famosos en este caso, que queremos y no queremos que se vayan. Volví a ver noticieros después de mucho tiempo y ahí apareció una pequeña nota donde confirmaba que había sido encontrado en la calle por su sobrino a los 56 años y en un gran momento (hace unas semanas grabó un par de temas nuevos, uno acompañado de Santiago Motorizado muy lindo llamado Tu Amor).
Me levanté de la cama y me acerqué a ver un cuadro de una foto que justamente tengo con él y dos amigos. Uno de ellos es Villa el que me spoileó la horrible noticia. Entré en la foto en un viaje mental y me fui a 15 años atrás el mítico Bar Guevara de San Telmo que en una noche soñada que cumplía no me acuerdo cuantos años, tocaron Falsos Profetas, amigos de quien escribe y grandes alumnos del Pandolfo quien tocó solo con su guitarra a lo Palo, salvaje e íntimo, pasional y sin filtro, pegando su micrófono suelto a la guitarra con cinta scotch.
Todos apretujados en ese mínimo bar, algo impensado para hoy, un bar que respiraba la frase "la casa es chica pero el corazón es
grande". Esa noche Palo gritó y cantó con nosotros muchos temas de su discografía. Recuerdo al menos Antojos, Estaré, uno de sus hits radiales que la cantamos todos, y Patada Sucia.
El mundo de Palo no es tan fácil acceso, arrancando con esa voz tan peculiar que por momentos te va a hacer preguntarte si no está desafinando groso. Tiene canciones que cantadas por voces más fáciles como Cerati, Vicentico o Calamaro, serían parte del cancionero popular de cualquier fogón argentino y de cualquier radio popular.
Palo arrancó en los 80 con Don Cornelio y la Zona, una banda dark con algo de punk, new wave y un poco pop, diferente a todo lo que sonaba en Buenos Aires. Su primer disco en 1987 tuvo la mano hitera de Andrés Calamaro como productor, y hay temas como Ella Vendrá, Tazas de té chino y Cenizas y diamantes, que hoy siguen sonando frescas y radiales.
Luego en los 90 estuvo en Los Visitantes y consiguió cierta masividad, donde te recomiendo fervientemente En Caliente, donde vas a tener un mix entre las dos primeras bandas. Luego Palo siguió sacando discos, uno de covers tremendo del 2004
llamado Antojo, donde se le antoja versionar en español lo que le pinte, desde un tema de Radiohead hasta She de Elvis Costello o Ashes to ashes de Bowie. Y también hace versiones de clásicos suyos con una estupenda y fresca versión de Ella Vendrá junto a Adrián Dárgelos de Babasónicos. Ritual Criollo también es una parada obligatoria para descubrirlo, del año 2008.
Y si sos ansioso y querés un solo resumen podés buscar Palo Pandolfo y la Hermandad y ver gran parte de todo esto que te cuento, en versiones en vivo que hasta antes de la pandemia venía publicando y tocando en vivo. Mientras escribo pienso en la cantidad de gente que lo debe estar escuchando y llorando. Quizás no llenen un estadio de fùtbol ¿pero acaso importa? Gracias Palo por la música y la pasión y por seguir tu camino, que comenzó en la oscuridad y por lo que se notaba en la música y en tus notas, terminó en la luz, bien conectado con la naturaleza, la tierra y las canciones.
"Yo lo que necesito es que haya vibración, sino me aburro", declaró un día Palo haciendo un buen resumen de lo que fue su carrera y su vida, tan prolífica y variada. También una vez dijo que siempre estuvo parado en la vereda de enfrente. Cantando y laburando, un trabajo parecido a la de un leñador. De hecho lo fue, al menos durante los 3 minutos y 44 segundos que dura la canción y que resume muy bien su aventura en este mundo.
*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir"