Cómo el bullying apunta a la destrucción total del otro

Cómo el bullying apunta a la destrucción total del otro

¿Existe algo más brutal que la burla de varias personas dirigidas a otra? El bullying es toda intimidación o agresión física, psicológica o sexual contra una persona en edad escolar en forma reiterada que causa daño, temor y/o tristeza en la víctima o en un grupo de víctimas.

Carlos Gustavo Motta

Bullyig proviene del verbo inglés to bully que significa intimidar; comportamiento agresivo que afecta a otro. Es una hostilidad repetida que daña la esfera emocional de una persona.

Generalmente se manifiesta como un comportamiento disruptivo en el ámbito escolar. La psicoanalista Damasia Amadeo de Freda en su libro Bullying, ni-ni y cutting en los adolescentes. Trayectos del padre a la nominación (Unsam edita. Serie Tyche) afirma: “El bullying es transgresor respecto de un comportamiento mínimamente civilizado. Y distinto de las peleas entre compañeros que uno conoce desde siempre. Se observa una estructura fija tripartita: el acosador, la víctima y el espectador. Pero tiene una particularidad vinculada a una segregación respecto de lo diferente en el otro. En una época se restringía a las burlas y el rasgo diferencial permanecía limitado a ella, pero el bullying es otra cosa. Apunta a la destrucción del otro. Apunta a destruir lo propio del otro, desde los insultos hasta la violencia física, o el cyberbullying”.

Padres y docentes deben tratar de reconocer una serie de indicadores y comportamientos que pueden llevar a la sospecha de un posible riesgo de maltrato. Determinados colectivos son más propensos a sufrirlo como los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, que pueden padecer bullying homofóbico. Los niños más vulnerables al bullying suelen ser percibidos como diferentes por el resto de niños, pueden ser obesos o delgados, padecer alguna discapacidad, utilizar anteojos recetados, aparatos dentales o ropa diferente del resto, son nuevos en la escuela, etc. Son incapaces de defenderse y el acosador los percibe como una persona débil, poco popular y con pocos amigos.

Uno de cada tres estudiantes ha sido intimidado por sus compañeros en la escuela y una proporción similar se ha visto afectada por la violencia física. El acoso físico es más común entre los niños, mientras que el psicológico es más frecuente entre las niñas. Además, aumentan también el acoso en línea y por teléfono móvil (ciberbullying).

Los niños percibidos de alguna manera como diferentes son más propensos a sufrir provocaciones. La apariencia física es la causa más común de intimidación, seguida por la raza, nacionalidad y color de la piel. Todo ello tiene efectos negativos significativos en la salud mental, la calidad de vida y el rendimiento académico de los niños. Los que se sienten amenazados así con frecuencia,  son tres veces más propensos a vivenciarse como extraños en la escuela y más del doble de propensos a faltar a clase que aquellos que no sufren bullying. Obtienen peores resultados educativos que sus compañeros y también más probabilidades de abandonar la educación formal después de terminar la escuela secundaria.

Hay distintos tipos de bullying:

  • Bullying físico: es el más común, mayoritariamente entre el género masculino. Es más fácil de identificar porque implica golpes, robos, daños, empujones e incluso palizas. Puede haber más de un posible agresor.
  • Bullying psicológico: se trata de la persecución, provocación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas. Afectan a la autoestima de la víctima y potencia el temor. Es el tipo de acoso más complicado de detectar. Se considera bullying psicológico una mirada, una señal obscena, una cara desagradable o algún gesto negativo.
  • Bullying verbal: acciones no corporales o físicas, más bien verbales. Su finalidad es discriminar, difundir rumores, realizar acciones de exclusión, bromas insultantes y repetidas como, por ejemplo, poner apodos, insultos, amenazas, burlas, reírse de otros, rumores racistas o sexuales, entre otras cosas.
  • Bullying sexual: se trata del asedio, inducción o abuso sexual o referencias malintencionadas a partes íntimas del cuerpo de la víctima. Este tipo de bullying también incluye el bullying homófobo, es decir, cuando se acosa a causa de la orientación sexual de la víctima.
  • Bullying social: su objetivo principal es aislar a un niño del resto del grupo. Le ignoran, aíslan y excluyen del resto. Este tipo de bullying puede ser directo (por ejemplo, no dejar que la víctima participe en las mismas actividades que el resto de niños) o indirecto (ignorarlo, tratarlo como un objeto, hacer como que no existe).
  • El ciber-bullying o bullying cibernético: cada vez es más frecuente debido al avance de las redes sociales. Con este tipo de acoso, consiguen gran visibilidad porque los actos de humillación contra la víctima están al alcance de todo el mundo. Además, permite que los acosadores se mantengan en el anonimato. Se puede llevar a cabo un ciberacoso de muchas maneras (mensajes telefónicos, correos, en páginas webs, blogs, vídeos, chats, suplantación de la identidad.

¿Cuáles son las soluciones planteadas a esta problemática? Puede haber medidas eficaces para reducir o mantener una baja prevalencia de la violencia y el acoso escolar con una planificación llevada a cabo a partir de políticas gubernamentales y aplicadas en cada institución educativa que incluye formación a docentes y grupos de padres con la participación de estudiantes, sobre todo de aquellos que en cada aula son vistos como líderes naturales entre sus compañeros. Estas políticas han demostrado su eficacia para reducir o mantener una baja prevalencia de la violencia y la intimidación.

Sin embargo, el bullying continúa porque parece que desde siempre, lo diferente es señalado por el otro porque se transforma en amenaza para uno. Condiciones subjetivas de goce generalmente no entran en los modos de prevención en el ámbito de lo social a pesar que es bienvenida una campaña, una acción posible frente al malestar reinante. Siempre es mejor comunicar que no hacerlo porque desde la manifestación de la palabra se inicia la trama, el hilo de algo que llamamos responsabilidad, cualidad que en estos tiempos es dificultoso encontrar pero no imposible.

Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.

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