La peligrosa moda en Instagram en la que escrachan adolescentes

La peligrosa moda en Instagram en la que escrachan adolescentes

Una nueva modalidad de escrache está teniendo lugar a través de Instagram. Los adolescentes pertenecientes a colegios secundarios e instituciones deportivas son los más afectados.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

Las nuevas formas de acoso a través de las redes sociales preocupan a los especialistas quienes advirtieron de una nueva modalidad que utiliza el término "Confesiones" que se va extendiendo entre los adolescentes a través de Instagram. Las cuentas administradas a través del anonimato tienen como objetivo escrachar a jóvenes a través de la difusión de su intimidad.

Las redes sociales se convirtieron en un requisito del siglo XXI, al igual que una amplia galería en donde todo lo que se ve es la última tendencia, bonito y necesario. Un mundo complejo en el que el objetivo principal es mostrar la mejor cara de cada uno o, por el contrario, escrachar y denostar a otros impunemente amparados por el anonimato. 

El bullying es un tipo de violencia, que requiere de la presencialidad para poder ser ejercida pero el uso de la tecnología permitió nuevas formas de presencialidad virtuales. En épocas de pandemia erróneamente podíamos pensar que quienes eran víctimas de este tipo de flagelo se encontraban a salvo en su hogar. Sin embargo, la violencia también se puede manifestar a la distancia, generando estragos o tan o más graves que en forma física.

Las últimas semanas comenzaron a proliferar cuentas en la red social Instagram con el nombre de usuario que comienza con la palabra "Confesiones" y se agrega el nombre de un colegio, club o institución determinada. Los creadores de esas cuentas donde los adolescentes "se confiesan" son anónimos y las regulaciones de la popular red social parecieran no abarcar dichos contenidos.

Los administradores de las cuentas cuyo objetivo es el escrache anónimo, reciben las "confesiones" de los usuarios que luego son publicadas en la plataforma a la que acceden millones de usuarios ya que se trata de cuentas "públicas". 

"Quienes no se atreven a dañar a alguien en el mundo real encuentran a través del mundo digital la facilidad para hacerlo".

"El anonimato empodera a los chicos como a los adultos a la hora de agredir. Quienes no se atreven a dañar a alguien en el mundo real encuentran a través del mundo digital la facilidad para hacerlo. Esto sumado a que la violencia digital al ejercerse a través de las pantallas no nos permite observar el sufrimiento que genera en el otro, lo que disminuye la capacidad de empatía", indicó Paola Zabala, directora de la comunidad Antibullying Argentina.

El contenido de las publicaciones a las que acceden y de las que participan miles de adolescentes a lo largo y ancho del país, es homofóbico, misógino, racista e inadecuado. Lejos de ser una "picardía adolescente", son formas de hostigamiento anónimo que pueden provocar consecuencias graves en quienes son víctimas de esos escraches virtuales.

"Existen diferentes mecanismos que utilizan los hostigadores para humillar a sus víctimas en forma online como diseminar rumores, insultar, atacar sus publicaciones, inclusive incitar a otros hostigadores para coordinar ataques virtuales a la misma persona", explicó Zabala y agregó: "El ciberacoso o ciberbullying es una forma constante e intencionada de violencia digital que tiene graves consecuencias en el bienestar psicosocial de niños, niñas y adolescentes; sobre todo porque a su edad la necesidad de aceptación por su grupo de pares o de referencia es muy importante".

¿Qué es el ciberbullying?

Argentina es el segundo país con más casos de ciberbullying o acoso infantil de América Latina. En el país, dos de cada cuatro casos de maltrato escolar se manifiestan a través de plataformas digitales y en lo que va del año se registraron 6.000 denuncias, según un estudio del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos, que funciona en el marco de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El grupo más vulnerable son los chicos entre 10 y 17 años.

La tecnología, sin afán de demonizarla, presenta una plataforma perfecta para ejercerla, a este tipo de hostigamiento que se lleva a cabo no sólo a través de redes sociales, sino también grupos de WhatsApp, servicios de mensajería instantánea, correos electrónicos se lo denomina ciberbullying.

El Ciberbullying estadísticamente hablando crece y alcanza cada vez edades más tempranas. "Esto está directamente ligado a la edad cada vez más precoz con la que los chicos se encuentran en posesión de un dispositivo móvil y con su presencia en redes sociales antes inclusive de edades permitidas por las propias redes. Gran parte de los chicos antes de los 13 años ya cuenta al menos con una red social. El grupo más vulnerable son los chicos entre 10 y 17 años", explicó Zabala.

Riesgos del ciberbullying

Uno de los principales riesgos tanto del bullying como del ciberbullying es el daño que genera en la autoestima, que es la percepción que tenemos de nosotros mismos, cuyos efectos si no se trabajan pueden condicionarnos inclusive en la edad adulta.

En algunas ocasiones pueden llegar a provocar ausentismo escolar, deterioro de sus vínculos interpersonales, ansiedad, depresión, síntomas físicos, somatizaciones, dificultad para concentrarse (lo que afecta el rendimiento escolar). "Esto trae aparejadas en algunas ocasiones conductas parasuicidas como las autolesiones, ideaciones suicidas entre otras", indicó Zabala.

El suicidio constituye la segunda causa de muerte en la infancia y en la adolescencia de acuerdo a datos brindados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Argentina el índice de suicidio se ha triplicado desde la década del 90 a la actualidad. "Por supuesto que el bullying o ciberbullying no constituye la única causa de suicidio, pero actúa como un factor de riesgo o precipitador por la situación de aislamiento en la que se encuentra la víctima", agregó la especialista.

Formas más comunes de ciberbullying 

  • Stalking/Acecho: consiste en revisar los contenidos que publica un usuario con la intención de espiarlo/a a través de sus redes sociales. Aunque esta práctica no reviste un delito en si mismo para desacreditar, robar su identidad o provocar interacciones no deseadas.
  • Hostigamiento: envío de mensajes desagradables o crueles para destruir la reputación digital o la autoestima de otra persona a través de avergonzarlo/a públicamente. Esta acción a veces se lleva a cabo a través de cuentas falsas para proteger la identidad del hostigador.
  • Sextorsión: el sexting o intercambio de imágenes de indoles sexual o erótica no constituye un delito, pero cuando una de las partes decide exponer estas imágenes sin el consentimiento del otro/a para desprestigiar a esa persona si lo es.
  • Creación de falsos perfiles: para hacer publicaciones en nombre de la persona que desean descalificar.
  • Trolear: provocar el sufrimiento a través de insultos, críticas para generar una respuesta defensiva y hacer enfadar a otra persona para que reaccione.
  • Cancelación: exclusión de un grupo escolar o laboral para aislar a esa persona y lograr que quede afuera de cualquier actividad que se lleve a cabo.
  • Organizar concursos para seleccionar a una persona con el fin de ridiculizarla.
Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?