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Cuidado del niño prematuro: el rol de los padres y el cuidado de la familia

Desde el año 2009 se celebra el Día Mundial del Niño Prematuro. Guillermina Chattas, especializada en neonatología, comparte cómo son los días en la terapia intensiva y explica por qué es vital integrar a la familia en el cuidado del recién nacido.
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La incidencia de los nacimientos prematuros, es decir, los que se producen antes de las 37 semanas de gestación, viene en ascenso sostenido en las últimas décadas en el mundo. Nuestro país no está exento de esta situación: en 2019, sobre un total de 625.441 nacidos vivos, 55.709 nacieron antes de las 37 semanas, lo que representa una tasa de prematurez del 8,9%.

Un bebe prematuro requiere de cuidados altamente calificados, tecnologías y tratamientos específicos y, por supuesto, personal de salud especialmente preparado. “Si hay un lugar donde el enfermero tiene un rol prioritario es justamente en las terapias intensivas neonatales cuando deben interpretar qué es lo que les sucede a los recién nacidos, que no pueden comunicar lo que les pasa”, explica Guillermina Chattas, licenciada en Enfermería y subdirectora de la Especialización en Enfermería Neonatal de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral.

Guillermina Chattas también es editora de la revista Enfermería Neonatal.

“Habitualmente, las familias se preparan para un embarazo a término. Las madres se acondicionan para amamantar, cuidar, bañar e integrar el bebé a la familia. El nacimiento prematuro los deja en una situación totalmente adversa porque el recién nacido necesita de cuidados que las familias en principio no habían calculado, así como tampoco pensaron que iban a dejar a su hijo en una terapia intensiva”, señala Chattas. El niño prematuro necesita de oxígeno, calor, nutrición, cuidados especiales para la piel y protección para su cerebro que no está preparado para recibir tantos estímulos nocivos.

La licenciada remarca la importancia de los padres como cuidadores transversales. “El bebé prematuro no es simplemente un bebé más pequeño, sino que su inmadurez lo pone en una situación de mucha vulnerabilidad. En el parto prematuro, el recién nacido requiere que la familia esté presente. Antiguamente, las terapias intensivas neonatales tenían horarios y se restringía el ingreso de los padres creyendo que podían producir infecciones en el bebé. Hoy sabemos que los padres tienen que estar la mayor parte del tiempo en la unidad ya que son sus cuidadores primarios”, asegura la licenciada.

Los niños prematuros se dividen en subcategorías en función de la edad gestacional: prematuros extremos (menos de 28 semanas) muy prematuros (28 a 32 semanas).

No todos los padres están preparados para esta situación y es por eso que el cuidado centrado en la familia se torna fundamental. En esta filosofía los padres son "socios" en el cuidado. “Son un integrante más del equipo de salud. No hablamos ya de un profesional que se destaca, sino que los padres están totalmente integrados al cuidado de ese bebé”, explica la enfermera.

Desde el neurodesarrollo, ese cerebro inmaduro que estaba en pleno crecimiento en el útero continua con un patrón de desarrollo fuera de la panza. “Hay que darle las 'condiciones mejores', es decir un ambiente tranquilo, en contacto piel a piel con su mamá, para que ese cerebro pueda continuar con esos patrones que están genéticamente establecidos. El equipo de salud puede poner su parte, pero la familia es irremplazable”, afirma Guillermina Chattas.

El 30 de diciembre de 2020 se sancionó la Ley N° 27.611 de Atención y Cuidado Integral de la Salud Durante el Embarazo y la Primera Infancia, más conocida como "Ley de los 1000 días". Debido a que el nacimiento prematuro tiene un gran impacto en la tasa de mortalidad y discapacidad temprana, desde el Ministerio de Salud de la Nación se propone una «Política Integral para la Prematurez», con perspectiva de derechos, diversidad e intersectorialidad. "Estamos mejor en la Argentina porque los bebes sobreviven cada vez desde más chicos. Si embargo, el índice de prematurez está en aumento en el mundo”, advierte la especialista. De 65 países se ha registrado un aumento en las tasas de nacimientos prematuros en los últimos 20 años, según la OMS.

Es necesario que la embarazada acuda a los controles prenatales y un trabajo interdisciplinario que acompañe a la familia en el proceso de gestación.

La prevención de las complicaciones y las muertes debidas al parto prematuro comienza con un embarazo saludable. “El origen del parto prematuro no se conoce. Hay algunas razones que se relacionan con las condiciones socioeconómicas, como el embarazo adolescente. En principio, un parto prematuro se puede prevenir con controles prenatales. En nuestro país, solo 1/3 de las embarazadas consultan el primer trimestre del embarazo”, advierte la subdirectora.

Respecto al rol que cumple el equipo de profesionales, Chattas señala que “las enfermeras son el recurso humano que está las 24 horas con ese recién nacido prematuro”. Deben aprender a interpretar qué es lo que le sucede a bebé y sobre todas cuestiones para evitar que se enferme. “Las enfermeras y el resto del equipo tenemos un rol fundamental en el acompañamiento de las familias. Para mí es fundamental la comunicación adecuada, hacerlo de forma clara, sin el lenguaje de jerga, siendo empático. A mí me apasiona lo que hago y es mi elección, pero sé que la terapia intensiva para los padres es el último lugar donde elegirían estar. Es esencial mantener una conversación terapéutica. Uno tiene que aprender a detectar sus necesidades y entender que esa familia necesita ayuda. No concibo el cuidado del recién nacido sin cuidar a la familia”, concluye.