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Nick Drake, un artista para lamentar

Si estuviéramos en los años 70, a esta nota no la leería nadie. Para entrar en el mundo de Nick Drake te propongo ponerte en su lugar por unos minutos.
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Imaginate ser un artista muy sensible y muy tímido. Y estás tocando en un bar solo o sola con tu guitarra y la gente charla de lo que hicieron en el día, de sus trabajos y sus rutinas, oyendo de fondo tu música, que es un folk muy tranqui que no les molesta, pero tampoco fueron a escuchar. Vos encima te dedicás a afinar la guitarra entre canción y canción, sin hablarle al público porque realmente la timidez te pasa por encima. Y esos baches de silencio y afinación hacen que la gente levante su voz cada vez más y que vos te puedas expresar cada vez menos.

Las canciones que vas tocando van pasando de la misma manera que van pasando los tragos entre el público y ya para el final, las conversaciones, ya gritos, se oyen mucho más que tus canciones.

Terminás el recital con dos que te aplauden y el resto que sigue concentrando en ganar una discusión o en contar la mejor anécdota. De vos, seguramente se olvidaron o estás de fondo acompañando como cualquier músico o banda que suena en un restaurante mientras cenás.

Ese momento que pudiste imaginar y vivir es lo que le pasaba a Nick Drake cada vez que quería tocar en vivo. Hasta que un día no insistió más y no se animó a pisar nunca más un escenario. Este joven de metro noventa fue un artista al que en su momento le fue muy pero muy mal. Y si ya era una persona demasiada melancólica y triste, se transformó en alguien que dio un paso más hacia el descenso y nunca pudo salir de la depresión. La pisada del elefante en el pecho que a veces sentimos todos fue demasiado para él y no resistió a la tentación de tomarse muchísimos más antidepresivos de los que le recomendaba su médico. La mañana que murió de sobredosis de pastillas Nick Drake tenía solo 26 años y su muerte dicen que no salió en casi ningún lado y nadie se enteró. Pensar que le faltaba un año para pertenecer al famoso club de los 27, aunque no me lo imagino compartiendo un club con artistas tan polos opuestos como Cobain, Morrison, Sid Vicious o Janis Joplin. Se lo hubiesen comido vivo.

Drake tuvo que morir para que sus canciones resuciten con el tiempo y hoy estén más vivas que nunca. Nick Drake hoy es un clásico, aunque quizás ni te suene, pero sabé que para una gran parte de músicos que te gustan, es una de las más fuertes influencias que tuvieron en los últimos 20 años. Generó una escuela por todo el mundo de infinitos músicos que van desde Coldplay a Bon Iver, Xavier Rudd, Eels, Belle And Sebastian, José González, nuestro Aristimuño, y un eterno etcétera.

La historia de Nick Drake fue muy triste y un poco injusta.

La historia de Nick Drake fue muy triste y un poco injusta, como toda historia donde la fama llega después de la vida. Algo muy recurrente en los escritores y pintores, pero donde no hay tantos casos en los músicos. Desde su muerte en mitad de los 70 hasta el año 1999 su música pasó bastante desapercibida, por no decir que no lo escuchaba nadie.

¿Qué pasó en 1999 para que su música resucitara? Una publicidad de VW Cabriolet. Sería más mágico que hubiera sido algún músico o algún viral de un tema suyo o alguna historia de un familiar. Pero la realidad es que tenemos que agradecerle al que se le ocurrió meter el tema Pink Moon en una ruta nocturna para vender el nuevo Cabrio. Por suerte esta persona pudo convencer al cliente de que Nick era el elegido para acompañar las ventajas de este nuevo auto, algo que Drake nunca debía ni haber soñado estando vivo.

Me imagino al gerente de marketing diciéndole que quería algo más arriba y vendedor como AC DC y veo una pulseada de semanas donde milagrosamente queda Nick Drake. Y el resto fue historia. Pink Moon se transformó en una frase para entendidos, en programas de radio, en revista, en remeras y tazas. Y básicamente en la clave secreta para entrar en su mundo. Pink Moon además del nombre de una canción, es el nombre del disco, el tercero, y el que peor le fue. Era su última ficha y fue el más triste de todos, el más austero y acústico, el que menos vendió. A tal punto que fue la gota que rebalsó su vaso de depresión y que lo llevó dos meses y medio después a evaporarse. Y hoy es el que todos quieren escuchar primero. Antes de éste hubo dos discos más: los recomendados Five Leaves Left (1969) y Bryter Later (1970). Los tres son algo similares, aunque en mi opinión Bryter Later debería ser la puerta de ingreso ya que tiene sus canciones más lindas y 'fáciles' como Hazey Jane II, Fly y la increíble Northern Sky. Luego con los años salieron otros compilados y rarezas. pero la base es la trilogía. Tuvo una carrera de cinco años con tres discos, no más de cinco mil vendidos de cada uno y sólo doce conciertos.

Pink Moon

"Ponés canciones tristes para sentirte mejor" decía el gran Cerati en Adiós y este es el caso perfecto de este artista, donde a veces la música triste nos hace bien. Sus canciones suelen ser acústicas, algunas con sonidos de vientos y algo de jazz. Su voz es íntima, susurrada e inconfundible. Pero también una voz sufrida y tímida. "Dime cómo cantas y te diré quién eres" funciona perfecto en Nick Drake, un joven que nació en la época equivocada, tal vez. Su música tranquila no pegaba con todo lo que estaba pasando a final de la década de los 60, de los Rolling, la música disco, el rock and roll, el soul, la psicodelia. Quizás demasiada competencia para un muchacho introvertido y su guitarra. Y ni siquiera estaba solo en competir como cantautor acústico ya que en esa época tocaban muchos grosos que le competían como Cat Stevens, Paul Simon, Leonard Cohen, Dylan y hasta Lennon.  

Es bueno tener a Nick Drake de referencia para lo que quieras hacer en tu vida. Para sacarte la presión de la carrera que vayas a estudiar por ejemplo. Nick tiene algo de lo que tienen algunos jóvenes de hoy, el querer llegar a lo más alto en poco tiempo. Es el mejor anti ejemplo para que empecemos a tomarnos las cosas con más calma, que todo llega en su momento, que hay que disfrutar más la vida, que no pasa nada que a la edad que sea sigas intentando vivir de lo que te guste, aunque eso incluya volver a la casa de tus viejos, como le pasó a Drake.

Para seguir descubriendo a Nick no hay mucho más que su música. Hay un libro hecho por su hermana llamado Recuerdos de un instante de tapa parecida a un cuaderno con recortes, testimonios y fotos; también hay un documental en YouTube llamado A Skin too few y hay fotos. Después no hay videos, menos video clips y mucho menos conciertos (existe solo una grabación de no más de 10 segundos en cámara lenta). Pero las fotos te juro que tienen vida, si buscás en Google fotos de él y ponés de fondo cualquier tema suyo, vas a poder conocerlo mejor, vas a entender a través de esa mirada desconectada y perdida (solo alguna sonrisa) lo que sufría o lo que le costaba todo. Hay una foto sentado en un banco de plaza mirando al piso que duele verla. Se nota también en sus fotos la altura que tenía, parece como que se tiene que agachar en cada toma.

A diferencia de miles de artistas que han dejado infinidad de cartas en diarios personales, videos de su infancia y de sus conciertos y grabaciones, de Drake no hay más que su música y estas fotos.

Ni su madre pudo entrar en su mundo. La pobre Molly decía que “Nick dejó tan pocas cosas aparte del legado de su música… Nunca escribía nada, ni un diario personal, ni apenas su nombre en sus libros… Era como si no quisiese que quedara nada de sí mismo excepto su música”.  

Para terminar esta nota, armé una playlist con un par de temas de cada disco suyo y un compilado de músicos y bandas influenciadas por él. Ojalá puedas entrar en este mundo de ¨Luna Rosa¨ de la misma manera que lo hacemos miles de seres sensibles todos los días.

Dale play a Nick y su escuela acá

 

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir"