Quiénes y cómo deben liderar la inclusión en la cultura del trabajo

Quiénes y cómo deben liderar la inclusión en la cultura del trabajo

Quiénes son y qué harán los protagonistas de un plan integrado para generar inclusión apostando a la la cultura del trabajo como reemplazo para la cultura del asistencialismo.

Mariano Obarrio

Los distintos protagonistas del programa de Recuperación de la Cultura del Trabajo para transformar los planes sociales en empleo que propone el Movimiento por los Valores de la Argentina deberían adoptar funciones diversas dentro de una gran Agencia Nacional de Reconversión Laboral y Productiva que diseñaría el programa de capacitación laboral masiva e integral.

Este fue el mayor consenso entre los más de 40 protagonistas de la vida nacional que por ahora mantienen conversaciones para llegar a un acuerdo. Como informamos en notas anteriores, proponemos un consenso con todos los sectores sociales para un programa de capacitación masivo e integral de nuevos trabajadores en los oficios del futuro. La idea central es sustituir la cultura del asistencialismo por la cultura del trabajo, la educación y el esfuerzo para el desarrollo económico y social.

Se instrumentaría mediante un gran programa de capacitación laboral masivo e integral con la Argentina como una gran escuela de oficios y de inserción laboral. Y los oficios deben identificarse y determinarse sobre la base de la demanda del sector productivo nacional (empresas, industrias, Pymes, agro, servicios, logística etc) para los próximos 30 años en el contexto de la Cuarta Revolución Industrial.

Qué rol debería asumir cada uno de los actores involucrados

  • Empresarios y sindicatos pueden identificar las competencias y habilidades para las capacitaciones mediante una gran encuesta.
  • Economistas y tributaristas pueden identificar vías de financiamiento, local e internacional y condiciones macroeconómicas y laborales.
  • Las ONGs pueden aportar la formación actitudinal, el compromiso laboral, presentismo, el valor por el trabajo.
  • Los educadores darán terminalidad educativa.
  • Empresas y sindicatos aportarán sus escuelas de formación y podrán acordar nuevas reglas laborales beneficiosas para que los empresarios puedan crear empleo y también podrán consensuar la participación de trabajadores en las ganancias.
  • El Estado podrá dar incentivos tributarios y previsionales para el empleo.
  • Las provincias y municipios identificarán sus necesidades y cumplirán metas de saneamiento económico para aplicar a la obtención de recursos.

Este programa de conversión de la cultura del asistencialismo en cultura del trabajo propone una serie de objetivos estratégicos que son:

  • Un desarrollo demográfico equilibrado y sostenible.
  • El aprovechamiento productivo de todo el territorio.
  • La consolidación de la soberanía y la presencia poblacional en todo el país y especialmente en el punto continental más cercano a las Islas Malvinas.
  • El distanciamiento social para prevenir o mitigar pandemias futuras.
  • El desarrollo de ciudades del interior.
  • El desarrollo de proyectos que mejoren el medio ambiente.
  • Preparar la economía para la Cuarta Revolución Industrial.
  • Construcción de viviendas, escuelas, universidades, centros de capacitación, predios deportivos y unidades carcelarias con formación en valores y oficios.

Los sectores más dinámicos para la capacitación y la cultura del trabajo serían la producción de alimentos, vivienda, escuelas, infraestructura, forestación y el medio ambiente, economía del conocimiento, fertilización de suelos y manejo del agua, desarrollo de la minería, desarrollo de la energía convencional y renovables, desarrollo de la logística y servicios, desarrollo industrial y nuevas industrias, cuidado de personas, construcción de unidades penitenciarias para resocialización, y disposición de tierras fiscales para formación y producción.

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