El eco Falabella: los que se quieren ir y no son una empresa

El eco Falabella: los que se quieren ir y no son una empresa

Con el anuncio de la cadena chilena resurgieron nombres de otras firmas que se van o se irán del país. Pero también hay "ciudadanos de a pie" que cruzaron a Uruguay o que esperan que amaine la pandemia para emigrar. Las causas no varían: crisis económica, inseguridad y desarrollo personal.

Rubén Valle

Rubén Valle

#Maridaje > Musicaliza esta columna Aphex Twin con Avril 14th

 

La semana arrancó con el anuncio, primero como rumor y después como confirmación, de que la cadena chilena Falabella decidió irse de la Argentina, iniciando su salida programada con el cierre de cuatro sucursales en Buenos Aires. La noticia no hizo más que visibilizar que son unas cuantas las firmas a las que los números vernáculos o las reglas del juego de la política económica no les cierran: Nike, Wrangler, Lee, Basf, Axalta, Latam, Telefónica de España, Norwegian, Saint-Gobain, Emirates, Air New Zealand.... y la lista sigue.  

Pero no sólo las empresas quieren abandonar el país. Cada vez son más los que acumulan una mochila de argumentos para emigrar. De esto pueden dar fe los más de 25.000 argentinos (24.759 para ser más finos) que entre el 13 de marzo y el 31 de julio desembarcaron en el siempre generoso Uruguay. Son varias las razones que empujan a cruzar el charco, pero la principal es el imán que ofreció el mismísimo presidente Luis Lacalle Pou apenas asumió, cuando anunció su estrategia para facilitar la residencia legal de los inmigrantes otorgándoles tentadores beneficios fiscales para que lleven sus capitales a tierras uruguayas. "Hoy Uruguay es un destino de inversión", se escucha recurrentemente en ámbitos donde se habla el lenguaje de los números.

En sus planes iniciales figuraba tentar a unos 100 mil argentinos, es decir que ya cuenta con un cuarto dispuestos a aportar a las arcas charrúas. Muchos de esos casos son de residencias temporales (el hartazgo de la cuarentena porteño/bonearense empujó a buena parte de los emigrantes), pero hay otros tantos que estudian la radicación definitiva, en busca de un país menos complejo y tóxico en lo político y, sobre todo, más previsible en lo económico. 

El caso de Verónica Kleiman, una argentina de 39 años que se fue con su esposo y dos hijas a vivir a Vigo, España, resuena en muchos que piensan como ella y en otros tantos que quisieran seguir sus pasos. "No sabía lo mal que estaba hasta que me fui del país", dijo esta exempleada del Ministerio de Salud de la Nación y ahí nomás lo argumentó: "El contexto sociopolítico y la mala calidad de vida siempre fueron los principales motivos para el cambio”.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hasta el año pasado la Argentina contaba con 1.013.414 de emigrantes (2,27% de su población), en una suerte de sangría que sólo la pandemia pudo frenar prácticamente de cuajo. 

Encuestas y relevamientos específicos revelan que la causa principal sigue siendo la económica (las sucesivas crisis que impiden el crecimiento personal), pero también la búsqueda de mejores posibilidades para el desarrollo profesional, la alta presión tributaria y la inseguridad. También se suma un marca de época, un sello propio de millennials y centennials que independientemente de los factores mencionados encuentran en los viajes una posibilidad de salir a conocer el mundo, de vivir nuevas experiencias y no necesariamente ir a la caza de un empleo bien remunerado que les asegure un futuro mejor que en su país. 

Entre los destinos más buscados figuran España, Estados Unidos, Chile, Italia, Brasil, y últimamente el fuerte crecimiento de Uruguay por las razones ya señaladas.

Para Lelio Mármora, director del Instituto de Políticas de Migraciones y Asilo (Ipma), "la emigración es una tendencia que en la Argentina se ha dado de forma permanente. Pero si bien hay mucha gente que se quiere ir, sobre todo de clase media y profesionales, otra cosa es que lo pueda consumar”.

El actual contexto permite especular que la pospandemia podría abrirle la puerta a una nueva oleada emigratoria no muy distinta a la de la crisis del 2001. Mármora, consultado por Infobae, no coincide: “Hoy hay restricciones de fronteras en todo el mundo como nunca antes habíamos visto. Y esto va a tener un efecto en las políticas emigratorias. Va a ser difícil volver a la libre movilidad”. 

La realidad global hoy es tan diferente a otros momentos históricos de la Argentina que por ahora es muy difícil conciliar la idea de dejar el país para instalarse en otros con (supuestas) mejores condiciones. Según la investigadora del Conicet y del Centro de Estudios de Población (Cenep),  Marcela Cerrutti, "en los momentos de crisis, se genera un clima emigratorio, expresado en un mayor deseo de las personas de residir en el exterior, con independencia de las posibilidades efectivas de poder hacerlo".

A diferencia de los tiempos prepandemia, las posibilidades actuales chocan con un presente mundial donde nadie está del todo bien ni en condiciones de aceptar la llegada de inmigrantes con los brazos abiertos. Se supone que a escala planetaria el virus sigue siendo la mayor preocupación, la obsesión de todos por contar ya mismo con la vacuna salvadora. La diferencia es que aquí la noticia del súper cepo al dólar y la cotización del blue nos quitan más el sueño que los miles de caídos en la batalla contra el implacable covid. Así somos.

#ElResaltador

Las redes son peores que los cigarrillos 

  • "Sí, las redes son peores que los cigarrillos. Mi punto es que un cigarrillo te matará, pero no te convierte en una persona diferente. Tendrás cáncer de pulmón, pero seguirás teniendo la misma personalidad. El alcohol, en cambio, sí te convierte en una persona diferente, realmente cambia a las personas. Hace que sean crueles, violentas. Y yo diría que las redes sociales tienen un efecto en la gente que se parece un poco al alcohol. Los hace más propensos a meterse en peleas, a estar un poco locos. Pero lo bueno del alcohol es que puedes despertarte y tener resaca, pero ya no estás borracho. Con las redes sociales, siempre estás borracho. Se necesita mucho tiempo para superarlo".

{ Jaron Lanier, informático, escritor y músico estadounidense, pionero de la realidad virtual }

#Solapa

Las epidemias políticas, de Peter Sloterdijk (Ediciones Godot, 112 páginas, $680)

  • Los cinco ensayos reunidos en este libro giran todos alrededor de un sistema de conceptos entrelazados: populismo, democracia, política, medios de comunicación y lenguaje. Anclado en ideas muy claras como que “según su modo funcional primario, los medios de comunicación modernos son menos medios informativos que portadores de infecciones”, o bien que “las aberraciones morales y políticas empiezan casi siempre con descuidos lingüísticos”, Sloterdijk desentraña el funcionamiento de las sociedades capitalistas modernas, discutiendo contra el sentido común y las ideas preestablecidas.

#PostaPodcast

  • Hablemos con spoilers. Podcast dedicado a los spoilers en la cultura pop (series, películas, cómics, etcétera) sin ningún tipo de restricción. Actualidad, entretenimiento & nerdeadas. También algo de fútbol y temas random. Por Spotify

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