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Próvolo: para la querella Corbacho estuvo en los abusos

Sergio Salinas Giordano, uno de los abogados de las víctimas, consideró que la estrategia de la defensa del excura no invalida que el hombre haya estado en Mendoza para cometer los hechos denunciados.

Uno de los abogados querellantes en la causa de los abusos sexuales cometidos en el Instituto Próvolo, Sergio Salinas Giordano, sugirió que el cura Horacio Corbacho, uno de los seis detenidos e imputados, pudo haber estado en Mendoza durante las fechas en las que se cometieron los abusos pese a vivir en la sede del establecimiento religioso de La Plata, contrarrestando la hipótesis de la defensa respecto a la participación del sacerdote en los hechos.

En diálogo con el programa Lo demás es lo de menos, de MDZ Radio, Salinas Giordano señaló que Corbacho y su defensa tienen como estrategia mostrar unos supuestos chats entre el cura y algunas de las víctimas "para demostrar la buena relación" y que no estaba viviendo en Mendoza sino en La Plata al momento de ocurrir los presuntos episodios denunciados. "Nadie dice que no ha estado fuera de Mendoza, lo que decimos es que también pudo haber estado acá cometiendo los hechos", destacó.

Además indicó que "hay una 'exigencia' por parte de la defensa, que ya fue plasmado por la jueza de Garantías Alejandra Alonso y la Cámara de Apelaciones, que tiene como origen lo dicho por la comunidad sorda a través de sus intérpretes: las circunstancias de tiempo para la comunidad sorda no son las mismas que para la comunidad oyente; ellos no tienen una certeza del concepto de la fecha", aunque aclaró que "ese tipo de exigencia tiene más que ver con una cuestión de papeles".


Si bien Corbacho se negó a responder las preguntas del fiscal Gustavo Stroppiana y de los abogados querellantes, según Salinas Giordano "lo único que declaró, en términos generales, es que se consideró inocente", y que se negó a someterse a una extracción de ADN para cotejarla con las muestras de semen detectadas en una ropa interior femenina secuestrada en el instituto, "alegando que es una violación al derecho de defensa, porque sería como declarar contra sí mismo". Ante este argumento, el letrado rebatió que esa posición "ha estado ya resuelta por la doctrina y la jurisprudencia unánime, dado que no es lo mismo ser víctima de un delito y negarse a que le saquen una muestra, a que sea el victimario, porque éste es un objeto de prueba y está obligado a que se le extraiga, si fuera el caso, compulsivamente".

La estrategia de la defensa de Corbacho, en consideración de Salinas Giordano, de demostrar un "vínculo paternal" entre el cura y los alumnos del Próvolo "no representa un problema" e incluso aseguró que "sería un agravante". "Situaciones como éstas se consideran tortuosas, es decir, aprovecharse de las circunstancias de un albergue donde hay menores y provocar abusos sexuales. No es sencillamente un hecho aislado de un abuso o tantos abusos como hechos hubieron, sino que también responde a una situación de tortura genérica y de privación de la libertad más un abuso sexual", detalló.

Pese a que no quiso confirmar expresamente si podría haber otro imputado en la causa, tal como deslizaron desde la Fiscalía, Salinas Giordano sí dejó en claro su posición respecto a otras responsabilidades indirectas en los hechos: "Siempre he dicho que hay un expediente muy importante que tiene que ver con la responsabilidad de los que encubrieron o los que no hicieron. Sin ir más lejos, la Cámara de Apelaciones sindicó a siete personas a las que no valorará como testigo porque tienen un alto grado de probabilidad de ser responsables penalmente".