ver más

Terminal y Alem: zona crítica de robos y prostitución

La inseguridad se ha apropiado de la estación de ómnibus de la provincia y sus alrededores. A diario unas 80.000 personas transitan el lugar, donde conviven: mecheros, prostitutas, punteros y carteristas. La policía advierte que están organizados y que usan menores para delinquir.

La Terminal de Ómnibus y sus alrededores es una zona que, desde hace años representa uno de los mayores foco de delincuencia a toda hora en la provincia. Por el lugar transitan a diario miles de personas: pasajeros que provienen de distintos destinos, maleteros, choferes y particulares que acceden a la estación de colectivos, donde conviven casi como propietarios: vendedores ambulantes, arrebatadores, pungas y prostitutas; por estos últimos, la delincuencia e inseguridad está a la orden del día según revelaron fuentes policiales a MDZ. 

Según informó la policía, realizan patrullajes, el número de delincuentes supera a los oficiales, los robos están organizados y en la mayoría de los casos los cometen menores que son "inimputables".  


Si bien los ladrones dispuestos en la terminal no discriminan entre color, raza, sexo o nacionalidad, sus blancos preferidos son: los turistas extranjeros que llegan a Mendoza desde distintos puntos y se muestran desorientados; mujeres con niños o con carteras fáciles de arrebatar y todo aquel que lleve un celular o elemento tecnológico a la vista.

La modalidad de robo en la mayoría de los casos no es violenta. Con frecuencia los malvivientes están fijos en un lugar y al acecho de que alguna persona con objetos fáciles de robar (cartera para cortar, celulares en la mano, etc.), pase por enfrente y, aprovechando la oportunidad, se los quitan rápidamente y salen corriendo.

 Otra de las alternativas son los "pungas", quienes están constantemente recorriendo la terminal y las calles de sus alrededores con el objetivo de encontrar a un individuo distraído o que no conozca la zona, para acercarse con la intención de hacer una pregunta, ofrecer ayuda o dialogar, mientras aprovechan la oportunidad para arrebatar bolsos o alguna pertenencia de manera disimulada.

 La ubicación

Es muy difícil precisar con exactitud dónde están ubicados o por dónde se mueven exactamente los delincuentes que a diario roban en la terminal de Mendoza, pero sí se pueden tener referencias claras de cuáles son los puntos donde más cuidado hay que tener a la hora de transitar el lugar.

Los pasillos del interior de la estación de omnibus son uno de los lugares donde hay que caminar con los ojos bien abiertos, debido a que pasan muchas personas por allí y los delincuentes aprovechan la oportunidad para robar y luego camuflarse rápidamente. También, es importante no dejar bolsos, ni carteras en el piso porque pueden desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. 

Otro punto donde la delincuencia está al límite, son la paradas de colectivos urbanos que se ubican en los laterales exteriores de la terminal, sobre Costanera de Capital y calle Alberdi de Guaymallén. 


Pero el lugar de mayor acecho de los ladrones es el túnel que conecta la terminal con calle Alem. Este es un punto de paso obligatorio de miles de personas que a diario utilizan esta vía para no cruzar Costanera, que es una de las arterias de mayor tránsito de la provincia. Allí, hay varios comercios y vendedores ambulantes, que son utilizados como punto de partida de los delincuentes para confundir a las víctimas y robarles. Además de objetos para comprar y "pungas" a la orden del día, en la salida del túnel la oferta de prostitución se hace notar.

Pero la historia no termina ahí. Como la terminal es un medio de paso que además de turistas, utilizan miles de personas que vienen de Guaymallén para ir hacia la Capital mendocina, la delincuencia en sus distintas formas se ha trasladado hacia la calle Alem, otra vía obligatoria de paso. 

Allí, además de arrebatadores, pungas y prostitutas que se refugian en algunos hospedajes cercanos a la zona, hay algunos comercializadores de marihuana en cigarrillos "porros", que distraen la atención de la policía haciendo como que venden otros objetos, limpian vidrio o cuidan coches y los tapiteros que aprovechan para hacer un juego de apuestas clandestinas con tapas, mientras otras personas están haciendo campana, por si algún oficial se presenta y se dispone a detenerlos. 

Lo que hace la policía


Con este panorama y conociendo las dimensiones geográficas de la Terminal de Omnibus y la calle Alem, uno debe imaginarse que la zona está poblada de policías y custodia. Pero no es así. Según pudo constatar MDZ Online en distintos horarios, en la inmediaciones de la estación y sus alrededores no hay más de cinco policías trabajando por turno, a pesar de que dos jurisdicciones (Capital y Guaymallén) comparten responsabilidad.

Según los únicos dos policía pertenecientes a la comisaría 25º de Guaymallén, que por la tarde recorren la Terminal, hay un gran problema que los aqueja y es: la falta de personal. 

Los uniformados advirtieron que en algunas oportunidades, cuando en la comisaría no hay hechos extras, son cuatro los efectivos dispuestos para custodiar toda la terminal. Pero como esa situación no es habitual. Con frecuencia sólo hay tres: dos de ellos recorren los pasillos y el túnel hasta el cruce del Cacique Guaymallén, y uno está en la garita policial que se ubica en la zona Este frente a calle Alberdi y vigila a través de las cámaras de seguridad. 

Los oficiales contaron que si bien mucha veces piden refuerzos a policía turística y al personal de tránsito, el lugar es muy grande y sólo dos personas no alcanzan a cubrir todos los delitos que ocurren a diario en el lugar. 

Además los agentes policiales explicaron que los delitos están organizados, porque en muchos de los casos los vendedores ambulantes son los que les avisan a los malvivientes cuando viene la policía con distintos tipos de códigos, como por ejemplo: gritar "¡Sándwich de milanesa y gaseosa!", realizar señas o silbidos específicos. 

Pero como decíamos antes, la responsabilidad de la seguridad de la zona recae sobre dos departamentos de la provincia. En el caso de Capital, la jurisdicción tiene responsabilidad desde el Cacique Guaymallén hacia el Oeste, justo en el cruce del segundo túnel peatonal que es el  foco de mayor inseguridad del lugar por la cantidad de transeúntes que pasan por allí. 

Según explicaron desde la comisaría 3º de Capital, durante las 24 horas del día se están realizando distintos operativos y patrullajes para erradicar los delitos de la zona. 

El encargado de esta jurisdicción explicó que durante el día trabaja con la UEP-Unidad Especial de Patrullaje- y con cuerpos especiales que brindan apoyo para custodiar la zona conflictiva en móviles.  Además, hay un policía que está en la salida del último túnel y dos garitas policiales ubicadas en calle Alem y Salta, y otra en Salta y Garibaldi. 

Según explicó el uniformado, se ha disminuido notablemente el delito en la zona, pero es muy difícil erradicarlo por los distintos focos de delincuencia que hay. Por ello, están trabajando en conjunto con los vecinos y comerciantes del lugar que informan directamente a la comisaria cualquier hecho conflictivo. 

 "Tenemos muchos detenidos en esa zona y tratamos de disponer seguridad allí. Es un punto estratégico, porque es el ingreso a la Ciudad y hay mucho tránsito de gente", explicaron desde la comisaría 3º.

Asimismo, el encargado de la Seccional contó que desde hace tiempo se está poniendo énfasis en esa zona, sobre todo en calle Alem, porque es donde se han detectado grandes "puntos de prostitución, delitos de extranjeros provenientes de Colombia y los tapiteros". 

"Hemos detenido y procesado a mucho grupos pero la mayoría de los robos son cometidos por menores inimputables (menores de 16 años) y no podemos hacer nada", explicó el jefe máximo de la 3º. 

La comisaria de Capital en cuestión cuenta con 40 efectivos policiales para cuidar toda la Ciudad de Mendoza. Por este motivo la disposición de los operativos de inteligencia para detener a los grupos organizados que rondan la Terminal y calle Alem se complica notablemente.