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El crimen del Poliguay y el mundo del "Tonga"

Tiene 15 años, le dicen el "Tonga" y es el principal sospechoso de haber disparado el arma que mató a Gustavo Pelegrina (29) el jueves pasado en una emboscada durante una final de futsal. El chico es inimputable. La colección de armas que muestra en Facebook -como la de esta portada- y la exaltación de la violencia.

Jaa re loko fumando del Riko…

La frase fue escrita el 30 de diciembre por un chico de 15 años al que le dicen el “Tonga”, cuyo apellido omitimos por razones legales. Hizo el posteo en Facebook el lunes a la una y media de la tarde, horas antes de ser detenido. El “Tonga”, que tiene cara de nene y cumplió 15 años en diciembre, es el principal sospechoso de haber disparado el arma que mató el jueves pasado por la noche a Gustavo Pelegrina (29) el padre de familia que fue a ver una final de futsal en el Poliguay entre ese equipo y el de la Municipalidad de San Martín y nunca volvió, porque un balazo en la sien le quitó la vida. Fue en medio de una emboscada espantosa donde una barra de violentos hinchas de Atlético Argentino entró a balazos, palazos y pedradas en las instalaciones municipales en las que se debía disputar el partido, para robarse los bombos de “la lepra” que alguien había llevado para hacer fuerza. Violencia, sangre, y muerte por una verdadera estupidez.

No importa lo que haya hecho o lo que le imputen (homicidio criminis causae y robo en poblado y en banda en grado de tentativa, cargos con prisión perpetua). El “Tonga” es un nene y quedará libre hoy, cuando el Organismo Administrativo Local de la Dinaf decida su destino. Lo más probable es que el "Tonga" sea entregado a sus padres en la barriada de Guaymallén que lo contiene, en Pedro Molina.

Ayer, los investigadores hicieron un intenso recorrido en el muro de Facebook del “Tonga” buscando datos. Con otra acusación de homicidio a cuestas de tiempo atrás y varios robos en su haber –de todo es inimputable por su condición de menor- el “Tonga” es muy popular en la red social. Ayer le dijo a la fiscal Claudia Ríos y a las personas que estaban en la declaración –a través de la defensoría pública el ‘Tonga’ quiso brindar su versión- que no tenía armas y que no sabía manejarlas. Pero en su muro de “Face” hay una docena de fotos donde posa con pistolas automáticas, 9 MM, una un poco más chica que interesa en las pruebas balísticas porque podría corresponder a vainas de 380. Es una pistola compacta automática muy en boga. El “Tonga” posa también con armas largas de diverso calibre, todas muy peligrosas. Su última foto de perfil con una pistola la subió el 30, dos días atrás, a las seis y media de la tarde. Pero nadie parece alarmarse en el mundo del “Tonga”. La publicación tiene 158 “Me gusta” y varios comentarios donde muchas de sus amigas hacen alusión a la “alta facha” y a lo “fachero” que luce el adolescente –acusado de matar- armado. Incluso una supuesta tía hace comentarios elogiosos sobre el aspecto de su sobrino. Otro le pide el arma porque la necesita. Otro más alude a las condiciones de hombría del barrio en que viven en Pedro Molina de Guaymallén, “para que lloren la gorra y los giles”. Uno más le dice “alto chorro”. En el muro del "Tonga" y de muchos de sus amigos hay una Mendoza que queda muy lejos de las polémicas públicas, de la educación, de los exámenes Pisa… De las notas sociales… Allí hay un mundo de violencia, de exaltación del delito y de las armas, y de códigos de los pibes chorros.

El “Tonga” no está detenido porque sí. Hay testigos que lo relacionan con el caso y con el lugar. Dicen haberlo visto esa noche allí. Incluso, algunos lo a MDZ. Pero el “Tonga” lo negó ayer y dio nombres de otras personas. De todos modos no importa, porque es inimputable. Hoy se resuelve si va a alguna entidad de contención y si lo devuelven a su familia, como ocurre cada vez que lo vinculan a un robo.

Junto con el "Tonga" hay otro sospechoso. Se trata de un joven de 19 años llamado Leonardo Sosa, al que le dicen “Leo” o “Lea” Sosa. Está señalado como uno de los participantes del ataque a los hinchas de Poliguay, a quienes querían quitarles los bombos de la lepra como trofeo de guerra. A Sosa le acusan de haberle dado al “Tonga” la orden de “¡¡Dale… disparale!!” en la noche de locura y muerte en el Poliguay, una semana atrás. Sosa está detenido en el Hospital Central, donde lo tratan de un balazo en la espalda. Lo habría recibido después de la noche en la que mataron a Gustavo Pelegrina. Contó que estaba con unos amigos y pasaron unos tipos en moto y les dispararon. Sosa se negó a declarar en el caso de la muerte de Gustavo Pelegrina.

La fiscal Claudia Ríos, que está subrogando a Daniel Carniello en la investigación de este crimen, hizo una imputación fuerte: homicidio criminis causae. Es decir, la hipótesis es que mataron porque no pudieron robar los famosos bombos de Independiente Rivadavia.

La investigación sigue. Aun se recaban testigos, pero las informaciones son coincidentes en cuanto a la participación del “Tonga” en la noche de los incidentes.

¿Cuánta distancia hay entre los mundos del “Tonga” y el de Gustavo Pelegrina? Una enormidad. Pero quedaron unidos por la desgracia.