De qué se trata el Síndrome de Hubris, la enfermedad del poder
"Señora Presidenta, sus médicos están muy preocupados por su estado emocional. Se preocuparon el domingo por la noche, el lunes, el martes y hoy. Sépalo, sea consciente, escúchelos. Es importante que su salud emocional sea perfecta". Esto lo dijo el periodista Nelson Castro en su pasado programa de TN, El juego limpio.
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"Es difícil y sobre todo cuando alguien padece como es su caso, el síndrome de Hubris, que es la enfermedad del poder y que usted está padeciendo", agregó.
Al referirse al síndrome de Hubris, Castro explicó que "es una entidad médica política que describe las características del hombre y la mujer del poder, [quien] siente que es único en la historia, que siente que la historia lo está mirando".
¿Pero qué es el Síndrome de Hubris?
La hibris o hybris (en griego antiguo ὕϐρις hýbris) es un concepto griego que puede traducirse como “desmesura” y que en la actualidad alude a un orgullo o confianza en sí mismo muy exagerada, especialmente cuando se ostenta poder.
En la Antigua Grecia aludía a un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno, unido a la falta de control sobre los propios impulsos, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, consideradas enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado, y más concretamente por Ate (la furia o el orgullo).
En la actualidad, es un desorden de la personalidad que padecen muchos jefes de estado.
Según el sitio fondation-besnard.org, hay 14 reglas de “detección del síndrome de Hubris.
1- Una propensión narcisista a ver su mundo principalmente como un escenario donde ejercitar su poder y buscar la gloria.
2- Una predisposición para lanzar acciones que puedan dar al individuo una luz favorable, con el fin de embellecer su imagen.
3- Una preocupación desmedida por la imagen y la presentación (Stalin, Mao tse Tung).
4- Un modo mesiánico de comentar los asuntos corrientes y una tendencia a la exaltación.
5- Una identificación con la nación o una organización hasta el extremo que el individuo valora su punto de vista y sus intereses como idénticos (Lenin, Gandhi).
6- Una tendencia a hablar de sí mismo en tercera persona o a usar la forma regia de « nosotros ».
7- Una excesiva confianza en su propio juicio y un desprecio por los consejos o las críticas de los demás (Lenin 1917-1924).
8- Un enfoque personal exagerado, tendente a la omnipotencia, de lo que son capaces de llevar a cabo (Stalin en 1939-1941).
9- Una creencia de que antes de rendir cuentas al conjunto de sus colegas o a la opinión pública, la Corte ante la cual deben responder es: la Historia o Dios (Fidel Castro y otros líderes de partidos únicos).
10- La idea inquebrantable de que aquella Corte les absolverá (Fidel Castro y muchos otros líderes, como Tito, Enver Hodja, etc.).
11- Una pérdida de contacto con la realidad, a menudo vinculada a un aislamiento paulatino (Stalin).
12- Agitación, imprudencia e impulsividad.
13- Una tendencia a privilegiar su « amplia visión » en detrimento de la entereza moral de un derrotero señalado, de modo a pasar por alto la necesidad de contemplar las posibilidades prácticas, los costos y los resultados (Lenin).
14- Una incompetencia « hubrística », cuando las cosas van mal porque demasiada confianza en sí mismo condujo al líder a desatender los peligros y las trampas generados por su propia política (Stalin en 1941, Gorbachev en los 1990).