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Definiciones de Guillermo Elizalde sobre la delincuencia juvenil

MDZ entrevistó al ministro de Desarrollo Social a propósito del Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil. Aquí los detalles.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

El Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil, más conocido como el “ex Cose”, suele ser noticia por hechos violentos que se producen en sus instalaciones o por fugas, muchas veces masivas, como la que se produjo el 9 de junio, cuando fueron cinco los chicos que se escaparon.

Como en toda institución, al interior de la misma se desarrollan y conviven conflictos, los que pueden ser oportunidades para el cambio positivo o motivo de interminables disputas.

Desde el cambio de gestión, luego de la asunción de Francisco Pérez, hubo varias modificaciones al interior del ex Cose, e incluso, durante unos meses personal del Servicio Penitenciario tuvo una intervención, que finalizó en enero de este año, y la Legislatura aprobó recientemente la descentralización del Sistema de Responsabilidad.

En todo caso, la pregunta es hacia adónde se orienta la política que está llevando a cabo la gestión de Guillermo Elizalde, titular del Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos, organismo del cual depende el Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil.

Por eso, MDZ Online se reunió con Elizalde y con la subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Dolores Alfonso, para conocer los lineamientos de la política que desde el ministerio se están poniendo en práctica en el Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil de Mendoza.

“De esta no nos vamos a correr”

Para Guillermo Elizalde, uno de los puntos fuertes a la hora de reconceptualizar el Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil es darle visibilidad a la problemática. “Este siempre ha sido un tema políticamente incorrecto”, sostiene el ministro, y agrega que cuando se habla de políticas de inclusión no es un tema que a la sociedad le interese, además de que durante años “el concepto ha sido tener a los chicos encerrados, con mano dura hacia adentro”.

De allí que lo que proponen desde el ministerio es generar proyectos que les den a los jóvenes la posibilidad más concreta de que “tengan una vida digna, con calidad”, para lo cual las estrategias son distintas, sostiene Elizalde, para explicar de inmediato que este tipo de estrategias generan riesgos, especialmente cuando se ejecutan planes como el que comenzó la semana pasada con un centro de día femenino, que implica el desplazamiento de las jóvenes a talleres de panificación.

Ante este tipo de proyectos, Elizalde asume que corre riesgos, pero es determinante cuando sostiene: “Tenés la posibilidad de hacerte el distraído o de construir una lógica con una política de inclusión. Nosotros decidimos asumir los riesgos, y de esta no nos van a correr”.

Elizalde también destacó la construcción del nuevo edificio para el Sistema, que se construirá en Cacheuta y para el cual se han destinado más de once millones de pesos.

“En un año y medio hemos permitido cambiar muchas cosas, de los jóvenes que han cometido delitos hay muchos que pueden tener una vida en las condiciones de cualquier mendocino, y nosotros apostamos a eso”, sentencia el ministro, y agrega que “en la cadena de responsabilidades, el Estado tiene la primera responsabilidad, y es la primera vez que los tres poderes se comprometen con esto, porque en la Legislatura todos los partidos votaron unánimemente la creación de la dirección descentralizada, y es un juez el que tiene que autorizar la salida de las chicas. Y estamos avanzando en un nuevo proyecto de responsabilidad juvenil, y en este esquema nuestros operadores son actores centrales, porque no sólo necesitan un buen sueldo, sino también capacitación, desde hace un mes se están capacitando en horario de noche”.

Guillermo Elizalde, ministro de Desarrollo Social.

La responsabilidad de trabajar con la delincuencia juvenil

Dolores Alfonso, subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, asume que dentro del ex Cose, como dentro de cualquier contexto de encierro, los cambios generan algunas resistencias personales. “Por ahí lo que puede haber hecho ruido es el cambio de gestión, pero tiene que ver con los acomodamientos internos, pero es característico en cualquier institución de contexto de encierro, siempre hay resistencia a quienes vienen y a qué vienen, porque se rompe el equilibrio bueno o malo”, señala respecto de la consulta de posibles conflictos entre el personal que tiene más afinidad con la política pretendida por el ministerio y quienes se inclinan por una estructura de control más rígida.

La subsecretaria, yendo más allá, asegura que, en general, el personal también está interesado en esta política, especialmente por la capacitación, “porque es otra práctica dentro de su trabajo y aprende nuevas cosas”, explica, e insiste: “Pero todo cambio genera resistencia”.

Asumiendo la defensa de la política que están llevando adelante con la misma fuerza que el ministro, Alfonso sostiene: “No se puede desconocer que somos una gestión que se ha puesto al frente y que está trabajando el tema de la responsabilidad penal. Hemos asumido la responsabilidad de trabajar con la delincuencia juvenil y sabemos qué desafíos asumimos para prevenirla”.

Y en cuanto a la ley que fue sancionada recientemente y que descentraliza el Sistema, Alfonso concluye que esto va a permitir jerarquizar el organismo y agilizar la toma de decisiones, dándole más autonomía, además de que podrá contar con su propio presupuesto.

Dolores Alfonso, subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia.

Amasando el porvenir

Como parte de las políticas de inclusión a las que se refieren Guillermo Elizalde y Dolores Alfonso, se realizan desde la semana pasada talleres destinados a las mujeres que están en el Servicio.

La experiencia inicial se llevó a cabo en la iglesia María Auxiliadora, de Rodeo del Medio, y en ella participaron mujeres en la producción de productos panificados.

Con la participación del padre Cristian Bassin, el ministerio, la Municipalidad de Maipú y Cáritas, se concretó esta nueva experiencia, en la que las mujeres del centro de día ex Cose.

Sobre esta actividad que apunta a la inclusión, Dolores Alfonso señaló que desde el ministerio lo que buscan es realizar este tipo de trabajo con comunidades de base que ya están funcionando desde hace tiempo, ya que, a juicio de la subsecretaria, el desafío es “repensar las prácticas que tiendan a la real inclusión es la búsqueda de las organizaciones que ya existan, con trabajo de base probado, independencia y autonomía del Estado”.

Esta autonomía del Estado a la que se refiere Alfonso tiene que ver con que una política específica de cualquier Gobierno puede ser pasajera, dependiendo de los nuevos aires que corran al momento del cambio de gestión, mientras que las organizaciones de base, además de conocer el trabajo y a la gente, permanecen y trascienden las gestiones.

En el caso de esta experiencia en Maipú, la subsecretaria hizo hincapié en que lo que se busca no es realizar este tipo de trabajos con cualquier ONG, sino con aquellas que existen desde hace tiempo y que tienen un comprobado compromiso con lo social. “No es algo que se monta ex profeso, “sino que se trabaja sobre algo que ya está hecho, que lo hacían sin nosotros y lo van a seguir haciendo, y la idea es que las chicas luego puedan continuar todo esto, porque además de un oficio, como panadería, costura, pintura, puedan genera una relación de confianza para continuar yendo cuando no estén privadas de la libertad”.

“Estamos hablando de una justicia restaurativa, porque las chicas no se llevan lo que hacen para sí, sino que queda para la comunidad, y en este sentido es interesante el trabajo simbólico, restaurando derechos vulnerados de terceros”, concluyó Alfonso.