ver más

La feliz historia de Renzo y la triste historia de Evangelina

La niña le salvó la vida al niño, hoy la realidad de ambas familias es completamente distinta. Sorprendete con esta historia.

Renzo Salvatore Antonelli es un pequeño nacido en Corrientes que tiene sólo dos años y acaba de ser transplantado del corazón donado por una pequeña que murió en un accidente de moto cuando iba con sus padres.

Evangelina también correntina, tenía sólo dos añitos al momento de morir. Los padres de la niña lograron salvarse pero siguen internados y seguirán así hasta por lo menos seis meses más debido a la gravedad de sus heridas, según dijeron los médicos a los medios de comunicación de esa provincia.

Aún en su situación, los padres de la niña donaron los órganos de su hija, hecho que permitió dar vida no sólo a Renzo sino también a dos niños más. Liliana Alonso e Isidro Ramírez, padres de Evangelina, ahora también necesitan ayuda, ya que tienen un período largo para su recuperación y tienen una hijita más de 5 años a quien cuidar. Ella es ama de casa y él albañil, según publicó diario El Litoral de Corrientes.

La enfermedad de Renzo

En noviembre Renzo tuvo un accidente cerebrovascular que le inhabilitó temporalmente la vista y el oído y le paralizó la mitad del cuerpo. El pequeño vivía con un corazón artificial desde hacía siete meses, tenía una enfermedad congénita cardíaca.

Belén Ramos, la mamá de Renzo Salvatore Antonelli, que dejó  la ciudad la ciudad de Corrientes para instalarse en Buenos Aires junto al pequeño en el Garrahan, donde estaba internado y sobrevivía a través de un corazón artificial, dijo a Télam que se siente feliz, aunque admitió "un doble sentimiento" porque una familia perdió a un ser querido”, en referencia a la familia del donante, según publicó Tiempo Argentino.


"Un correntinito vive gracias a otro correntinito”, dijo la mujer a Télam y agradeció especialmente “este inmenso gesto de solidaridad que tuvieron en medio del dolor”.

En relación a la salud del chiquito, la mamá explicó que “ahora hay que esperar la evolución. Confío plenamente en los médicos.

Horas después del trasplante, los papás pudieron ver a su hijo, “pero ahora no queremos molestar, vamos a controlar la ansiedad porque queremos dejar trabajar a los médicos. Voy a tener toda la vida para estar con él”, expresó.

 


La mamá de Renzo dijo que junto a su marido, Haroldo Antonelli, van "a seguir luchando por la donación de órganos, generando conciencia porque hay 7.000 argentinos que esperan un trasplante”.