Pérez-Reverte pide que el ajedrez sea una materia
Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) ama el ajedrez por todo lo que representa, por ser un juego de vida que refleja las claves del mundo.
"Confío en que el principio de acuerdo sobre este punto entre el PP y el PSOE fructifique pronto en una introducción masiva del ajedrez como asignatura", añadió. Algo por lo que también aboga, por otro lado, el Parlamento Europeo, de momento sin demasiado éxito.
En una entrevista de la revista Marca, Pérez-Reverte dijo que para él "el ajedrez es muchas cosas, pero no sólo un deporte. Un recuerdo de la infancia, de ver jugar a mi padre con sus amigos, del mar. Él me enseñó a jugar. Yo, aunque no soy un gran ajedrecista, aprendí a disfrutar de todo lo que significa pensar, analizar, calcular, ver más allá de lo evidente en un tablero, en un espacio reducido. Algo muy en falta en los tiempos actuales. El ajedrez y todo lo que lo rodea, su literatura, sus personajes, campeones como Capablanca, Alekhine, Bobby Fischer…".
"El ajedrez es la mejor forma de explicar el mundo. Es como una religión en la que yo encuentro consuelo. Si no hubiera sido periodista o escritor, no me hubiera importado ser historiador de ajedrez", añadió.
Interrogado por su pieza favorita, el creador del intrépido Capitán Alatriste, dijo que "cada pieza tiene una simbología. Representan muchas más cosas. El pintor de batallas -una mirada de amargura y escepticismo respecto al ser humano y a la violencia como algo natural- es mi visión del ajedrez, aunque esa palabra apenas se pronuncia en toda la novela. El peón es mi símbolo del ajedrez. Es la humildad, el trabajo no valorado, el anonimato. Su destino es ser sacrificado. Algo que en estos tiempos, más que una metáfora, es por desgracia una realidad para muchas personas".