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¿De qué murió Cristian Puleo?

La muerte de Cristian Puleo, ocurrida el pasado 9 de noviembre en Lunlunta, sigue dando qué hablar. En las últimas horas se conoció un informe de laboratorio que asegura que el rugbier solo consumió marihuana. Sin embargo, sus amigos declararon que consumió esa droga junto a LSD y alcohol. Las certezas, las dudas y las contradicciones de un expediente caliente.

Hablar de la muerte de Cristian Puleo es doloroso, no solo por el fallecimiento en sí de este joven deportista, sino porque obliga a discutir sobre un tema al que parte de la sociedad intenta escapar: el del creciente consumo de drogas en los adolescentes y los jóvenes.

y también en instalar el debate de los estupefacientes. Lo hizo con responsabilidad y cuidado, teniendo en cuenta todos los testimonios directos de lo ocurrido ese 9 de noviembre en un ingrato quincho de Lunlunta.

Ninguno de los que allí estuvo dudó respecto de lo sucedido: todos los amigos de Puleo reconocieron ante la fiscal Susana Mucianissi que habían consumido ácido lisérgico (LSD), marihuana y alcohol. Según estos, todos abusaron de los narcóticos, incluso el fallecido rugbier.

En ese marco, aparece otra certeza, en torno al peritaje que dejó en evidencia que la mecánica de la muerte fue por “broncoespasmo por aspiración”. En buen romance: Puleo se ahogó en su propia saliva. Esto demuestra que no tenía control de cuerpo y que sus amigos no lo estaban mirando cuando ocurrió su deceso.

Este jueves, el fiscal Juan Tichelli habló con quien escribe estas líneas y aseguró que, según el informe de laboratorio que hizo “una profesional”, el joven “no tenía restos de alcohol ni de LSD en sangre, solo marihuana”.

Y ahí se abre paso el terreno de las dudas: ¿Cómo puede un estudio médico contradecir lo que, con evidente incomodidad, admitieron los amigos del rugbier ante la Justicia? ¿Consumió o no consumió LSD Puleo?

Peor aún: ¿Existe la posibilidad de que el “peritaje” de laboratorio hubiera sido incorrecto?

El propio fiscal : “Encontrarnos una incoherencia entre lo que supuestamente consumió Cristian y lo que ha arrojado esta información preliminar”.

Es que, la descripción de los últimos momentos de Puleo, en pleno estado de excitación y descontrol, no coincide con los efectos que produce la marihuana. Sus comprobados efectos químicos demuestran que se trata de un alucinógeno que deprime el sistema nervioso central e inhibe levemente la transmisión de pulsos eléctricos al cerebro.

Ello provoca una total relajación y, en puntuales ocasiones, alucinaciones.

Lo descripto es exactamente lo contrario a los síntomas que demostró Puleo justo antes de perecer. Sí coincide ese cuadro con lo que describieron sus amigos ante la Justicia: allí reconocieron haber consumido LSD y marihuana al mismo tiempo, siempre junto al rugbier. Ergo, amerita volver a preguntarse: ¿Por qué no aparecen en el estudio de laboratorio más que rastros de marihuana?

La ciencia bien puede aportar una explicación probable: está comprobado científicamente que el LSD dura unas pocas horas en el organismo, ya que se metaboliza con rapidez y no deja residuos ni en ganglios ni en células grasas. Algo totalmente opuesto a lo que ocurre con la marihuana y su principal compuesto, el tetrahidrocanabinol (THC).

Sin embargo, aún cuando Puleo no hubiera consumido drogas en la noche que perdió su vida, no deja de ser relevante que en esa misma reunión sí hubo estupefacientes y que estos fueron provistos por un dealer que la Justicia ha identificado en los últimos días. Se trata de un conocido vendedor de narcóticos que habría amenazado en estas horas a algunos de los que estuvieron en el encuentro fatal.

Por lo que surge del expediente, el dealer no estaba en la cena, pero fue el que proveyó las drogas a los concurrentes al quincho de Lunlunta. Es un traficante que tendría su centro de operaciones en la playa de estacionamiento de un conocido centro comercial. ¿Dejarán los investigadores de lado la indagación sobre su persona solo por las dudas que aparecieron en estas horas?

En fin, lo que viene es harto conocido: se minimizará el tópico de las drogas y se insistirá en que Puleo no murió de sobredosis. Es parte del discurso complaciente que existe respecto del uso de narcóticos, el cual siempre termina siendo funcional al narcotráfico. Lamentablemente, hay medios de prensa y periodistas que suelen caer en él.

No obstante, el propio fiscal Tichelli vinculó sin dudar la muerte de Puleo con la ingesta de drogas. Lo dijo claro y textual ante MDZ: “Lo que está probado es que este chico ha ingerido una sustancia prohibida, ha generado un efecto no deseado y le ocasionó, lamentablemente, la muerte”. ¿Se puede ser más gráfico y claro?

Como dice una conocida frase del derecho, “a confesión de parte, relevo de pruebas”.