Nac & pop: con la economía cerrada vuelve el "service"
“¿Le parece bien si le tengo listo su televisor para el martes que viene?”, pregunta Alberto a la ocasional clienta. “¡Pero si hoy es miércoles!”, responde la mujer con fastidio evidente.
-
Te puede interesar
Mercado Pago devuelve el 100% del boleto: cómo activar el beneficio
La respuesta del técnico no se hace esperar: “Tenemos mucho trabajo, señora. Lo siento”. La escena se repetirá a lo largo de las horas media docena de veces.
Es que el taller de reparación de Alberto recuperó hace unos meses la mística que había perdido otrora, cuando los artículos de electricidad eran desechados a la basura y la gente optaba por comprarlos nuevamente.
¿El motivo? Acaso la bonanza económica, acaso el hecho de tener un alto poder adquisitivo, etc.
Ello hoy ya casi no ocurre. Si bien es cierto que existe aún gente que abarrota los locales de venta de electrodomésticos, no es menos real que cada vez son más aquellos que vuelven a optar por reparar sus artefactos domésticos.
De ello puede dar fe Alberto, en su pequeño local ubicado en la intersección de las calles 9 de Julio y Bogado de Mendoza.
-¿Puede decirse que hay un crecimiento de la demanda de personas que reparan sus electrodomésticos?
-Sí, si mirás a tu alrededor verás que no hay manera de mentir (señala la enorme cantidad de artefactos que tiene para reparar).
-¿Qué es lo que más repara la gente?
-De todo, pero más que nada televisores. En algunos casos, la reparación es muy fácil. En otros, no tanto, pero la gente trae las cosas igual.
-¿Es un fenómeno reciente? ¿Cuánto hace que empezó a darse esta fiebre por reparar por parte de la gente?
-Nosotros abrimos en 2000 y trabajamos muy bien hasta 2003/2004. Después empezó a decaer el trabajo y ahora empezó de nuevo. Fuerte fuerte, se dio este año recién.
-Ya que lo que más trae la gente son televisores, ¿cuántos aparatos traen por semana o por mes?
-No hay un promedio, pero calculá que estoy reparando unos 20 aparatos por mes en promedio. ¡No damos abasto!
-Y antes, ¿cuál era el promedio?
-¿Antes de este año?
-Sí.
-Y… calculá uno o dos televisores por mes, como mucho. Siempre hubo chiquitaje igual.
-¿Qué es el “chiquitaje”?
-La reparación de cositas. Radios, planchas. Eso siempre fue más o menos igual.
-¿Qué otras cosas explotaron en la demanda de la gente?
-Y… microondas, reproductores de DVD, centros musicales…
-¿A qué atribuye este repentino fenómeno?
-La mishiadura. La calle está dura de nuevo, no hay un mango. El que puede arregla lo que tiene.
-Siempre es más económico, ¿no?
-Sí, obvio. Y así y todo muchas veces nos dejan los televisores sin venir a buscar. Todos esos aparatos que ves allá (señala una piecita apartada, llena de televisores) son de gente que nunca vino a buscarlos.
-¿Y qué hacen con tantos aparatos?
-A veces esperamos un poco, porque los clientes nos piden tiempo para retirarlos. Otras veces los compramos y los volvemos a vender.
-¿Hay alguna marca en particular que se rompe con más asiduidad o que traen los clientes para reparar?
-Más que nada lo que se ensambla en Tierra del Fuego.
-¿Son muchas marcas?
-¡La mayoría! Casi todo se ensambla en Tierra del Fuego. Es un desastre lo que están haciendo. Los componentes son muy malos.
-Para ustedes, mejor…
-(Risas) Sí, para nosotros mejor.
El caso de Alberto es similar a los de otros negocios que reparan electrodomésticos y aparatos eléctricos. Todos ellos han visto un repentino auge en las últimas semanas que puede verse en la enorme cantidad de aparatos que muestran en sus vidrieras.
Hay quienes verán en esto un síntoma de una “neo crisis” económica. Otros, apenas observarán un fenómeno estacional.
Por caso, Don Santo, dueño del local ubicado en Alberdi y Saavedra de Guaymallén admite el ostensible crecimiento de trabajo, pero lo atribuye otra cuestión: el boom de ventas de electrodomésticos.
En fin, más allá de lo que exista detrás de esta nueva fiebre, los reparadores están de parabienes. El trabajo se incrementa y eso es auspicioso.