Investigan el asesinato de un niño cometido hace 1.800 años
El hallazgo no habría tenido nada de particular si éste hubiera sido encontrado en una necrópolis, pero no era el caso. Su cuerpo estaba escondido en la esquina de una barraca del fuerte, quizás para que nunca fuera encontrado.
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El descubrimiento fue tan raro que en un principio los científicos pensaron que se trataba del esqueleto de un perro. Por aquel entonces los enterramientos en áreas residenciales estaban prohibidos, y los muertos debían ser enterrados o incinerados lejos de las poblaciones.
El niño, con toda probabilidad, había sido víctima de un asesinato, en manos de algún legionario de la Cuarta Cohorte de Galos que por aquel entonces, a mediados del siglo III d.C, se ocupaba del fuerte, y permanecía oculto bajo el piso del lugar de residencia de su ejecutor.
El hallazgo ha sido posible gracias a una prueba sobre el esmalte dental del niño, realizada para ilustrar un documental de National Geographic TV. Su resultado no deja lugar a dudas: la víctima, que fue bautizada como Georgie pese a no conocerse su sexo, habría sido un joven esclavo o el hijo de un soldado que estaba sirviendo en el fuerte, proveniente del sur de Europa o el norte de África.
Seguí leyendo aquí la nota del diario elconfidencial.com. Mirá el video de National Geographic.