Receta infalible casera de fideos con manteca y queso: el plato más simple y sabroso.
Fideos con manteca y queso: una receta fácil, rápida y deliciosa que reconforta en cada bocado. Ideal para toda la familia y lista en solo minutos.
Fideos con manteca y queso: receta fácil y rápida en 15 minutos para toda la familia.
ShutterstockPocas cosas hay tan sencillas y deliciosas como una buena receta de fideos con manteca y queso. Son perfectos para esos días en los que queremos algo casero, rápido y sabroso sin complicarnos demasiado. Su sencillez no le resta sabor; al contrario, resalta lo mejor de los ingredientes básicos.
Esta preparación es ideal para quienes buscan una comida fácil de preparar, con ingredientes que seguramente ya tienen en casa. El secreto está en elegir una buena pasta, una manteca de calidad y un queso que funda bien, dando como resultado un plato cremoso, suave y muy satisfactorio. Aunque muchos la asocian con la infancia o con platos improvisados, este plato tiene la nobleza de ser siempre bien recibido. Se puede disfrutar solo o como acompañamiento de carnes o vegetales, y admite variaciones como hierbas frescas, un toque de pimienta o nuez moscada, o incluso un queso más fuerte si se busca un sabor más intenso.
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Ingredientes
Fideos tipo moñito o codito 250 g, manteca 50 g, queso rallado (preferentemente reggianito, sardo o parmesano) 80 g, sal fina a gusto, pimienta negra recién molida a gusto, agua 2 litros, sal gruesa 1 cucharada.
Sigue el paso a paso para preparar estos fideos con manteca y queso
- En una olla grande, coloca a calentar los 2 litros de agua a fuego alto. Cuando comience a hervir, añade la cucharada de sal gruesa. Esto le dará sabor a la pasta desde el principio. La proporción de agua es importante para que los fideos tengan suficiente espacio para cocinarse sin pegarse entre sí.
- Agrega los fideos al agua hirviendo. Remueve ligeramente para evitar que se peguen entre sí y cocina de acuerdo con el tiempo indicado en el paquete (generalmente entre 8 y 10 minutos), hasta que estén al dente, es decir, cocidos pero con una ligera firmeza en el centro.
- Una vez cocidos, escurre los fideos de inmediato. No los enjuagues, ya que el almidón que sueltan ayuda a que la manteca y el queso se adhieran mejor. Reserva una pequeña cantidad del agua de cocción (aproximadamente media taza) por si necesitas ajustar la textura más adelante.
- Con los fideos aún calientes, coloca la manteca en la olla vacía (la misma que usaste para hervirlos) y, sin encender el fuego, vuelve a poner los fideos escurridos en la olla. La manteca comenzará a derretirse con el calor de la pasta. Mezcla suavemente para que se distribuya de manera uniforme.
- Cuando la manteca esté completamente derretida y haya impregnado bien los fideos, añade el queso rallado. Hazlo en pequeñas tandas para que se derrita de manera uniforme. Remueve constantemente para evitar que se formen grumos. Si notas que la mezcla está muy espesa o seca, agrega un par de cucharadas del agua de cocción reservada hasta obtener una textura cremosa y envolvente.
De la cocina a tu mesa
Prueba la preparación y ajusta la sal si es necesario (ten en cuenta que el queso ya contiene sal). Añade pimienta negra recién molida al gusto. Si lo deseas, puedes incorporar una pizca de nuez moscada o un poco de queso adicional por encima al momento de servir.
Este plato se saborea mejor bien caliente, recién preparado. Sírvelo en platos hondos para mantener el calor y, si lo prefieres, espolvorea un poco más de queso encima. También puedes acompañarlo con una ensalada fresca o con unas hojas de perejil picado para decorar. ¡Y a disfrutar!



