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Super Niño: la advertencia de un especialista sobre los dos problemas de Mendoza

Hay dos puntos en los que Mendoza tiene vulnerabilidad para enfrentar al Super Niño, aunque el fenómeno puede ser más leve de lo que se cree.


La discusión por la llegada del denominado “Super Niño” comenzó a instalarse con fuerza en Mendoza, pero para el especialista en políticas públicas vinculadas a la gestión ambiental y del agua, José “Pepe” Pozzoli, el foco de la discusión debería estar puesto en otro lugar. No solamente en cuánto puede llover, sino en qué condiciones encontrará esa lluvia al territorio provincial: el riesgo aluvional y la falta de ordenamiento territorial son los dos puntos que remarca.

“Es erróneo hablar a futuro. Ya estamos en atravesando el Niño, ya que la expresión Super Niño es meramente comunicacional”, sostuvo Pozzoli al analizar el fenómeno climático durante una entrevista al programa After Office de MDZ Radio. En ese sentido, explicó que el Niño ya se encuentra presente y que las abundantes nevadas registradas en la Cordillera forman parte del escenario climático actual.

El exfuncionario y exconcejal también puso bajo la lupa una de las interpretaciones que circulan alrededor de los pronósticos. Según explicó, los modelos climáticos trabajan con una posibilidad cercana al 50% de que se registren mayores precipitaciones, pero eso no significa que Mendoza vaya a tener un 50% más de lluvia.

“La lectura errónea es decir que va a haber un 50% más de lluvias”, explicó. Se trata, en cambio, de una probabilidad. Y aun suponiendo que efectivamente las precipitaciones sean superiores, queda por determinar dónde se producirán.

El riesgo aluvional

Ese punto es central para Pozzoli. La lluvia puede concentrarse en las zonas donde se encuentran los principales asentamientos humanos y los oasis productivos, pero también puede registrarse en amplias zonas del territorio provincial donde el impacto sería mucho menor.

Por eso, su principal advertencia apunta a la vulnerabilidad de Mendoza.“El riesgo se da por un conjunto de fenómeno climático más un territorio vulnerable”, sostuvo. Y allí ubicó uno de los principales problemas de la provincia: la falta de planificación territorial y de un plan de riesgo aluvional desarrollado para el Área Metropolitana.

Para Pozzoli, si Mendoza hubiera ordenado adecuadamente el territorio, regulado el crecimiento sobre el piedemonte y definido con mayor precisión dónde se puede construir, el impacto de un evento climático sería menor.

El especialista también apuntó contra la creciente impermeabilización del suelo. El avance de las construcciones, el asfalto y la urbanización modifica el recorrido natural del agua. Donde antes el agua podía infiltrarse o ser retenida por la vegetación, ahora encuentra superficies impermeables que aceleran su escurrimiento hacia las zonas urbanas.

“Cuando yo construyo, el agua que cae arriba de una casa va a la calle”, explicó. Y esa calle, a su vez, puede transformarse en un canal que conduce el agua hacia sectores de la ciudad.

La comparación que hizo con los terremotos resulta particularmente gráfica. Mendoza es una provincia sísmica y, según Pozzoli, durante décadas se trabajó sobre la prevención: códigos sismorresistentes, controles de construcción, estudios de suelo y fiscalización municipal.

Por eso, ante un terremoto de magnitud considerable, el Estado no solamente piensa en la emergencia posterior, sino que también intenta reducir previamente la vulnerabilidad.

“En el tema aluvional, no”, sostuvo. Para el exfuncionario, esa diferencia es clave. Mendoza puede tener una tormenta importante, pero el verdadero problema aparece cuando ese fenómeno impacta sobre un territorio que no cuenta con las obras, la infraestructura y la planificación necesarias.

José Pozzoli Foto: Facebook José Pozzoli

Mendoza y la limpieza de los canales

En ese contexto, Pozzoli cuestionó que la respuesta oficial se concentre principalmente en la limpieza de canales.“No digo que esté mal”, aclaró. Pero planteó que limpiar los cauces constituye una respuesta de emergencia y no una política suficiente para reducir el riesgo. "Además, se debería haber empezado desde abajo hacia arriba, o sea desde Guaymallén y Lavalle, no desde las zonas céntricas para la foto", agregó.

El ejemplo que utilizó fue el del canal Cacique Guaymallén, que en las últimas tormentas volvió a mostrar los problemas que pueden producirse cuando grandes volúmenes de agua llegan al sistema.

También mencionó el canal Pescara y las zonas bajas hacia donde finalmente se dirige el agua. Allí, según explicó, se concentra una parte importante del riesgo: barrios, sectores productivos y poblaciones ubicadas en áreas geográficamente bajas pueden terminar recibiendo el agua que escurre desde zonas urbanizadas del oeste.

El resultado, advirtió, es una transferencia del riesgo. Mientras determinados sectores del piedemonte continúan urbanizándose, el impacto puede terminar recayendo sobre poblaciones ubicadas en las zonas bajas.

Por eso, su planteo excede ampliamente la discusión sobre basura en los cauces.“Ahora vienen los problemas y no estamos preparados”, resumió.

Para Pozzoli, el desafío de Mendoza no es solamente saber qué hacer cuando llegue una tormenta intensa. Es haber trabajado antes para que esa tormenta no se convierta en un desastre.

La emergencia, en definitiva, es apenas una parte de la discusión. La otra —y para el especialista, la más importante— es cuánto riesgo se podría haber evitado si durante los últimos años la provincia hubiera avanzado en ordenamiento territorial, infraestructura hidráulica y prevención aluvional.

“La lluvia va a venir”, advirtió. La pregunta es qué Mendoza encontrará cuando llegue.