Sergio Schoklender reconoció que la Universidad de Madres de Plaza de Mayo recibía un subsidio de Aníbal Fernández para denunciar funcionarios del PRO
El exapoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo amplió su indagatoria y aseguró que existió un espacio financiado para impulsar denuncias contra funcionarios del PRO. También defendió el funcionamiento del programa de viviendas sociales.
Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender
Sergio Schoklender amplió este miércoles su declaración indagatoria en el juicio oral por la causa Sueños Compartidos, en la que se investigan presuntas irregularidades en la construcción de viviendas sociales. Durante su exposición, el exapoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo afirmó que el abogado Eduardo Barcesat habló con Hebe de Bonafini para que transmitiera un pedido a Aníbal Fernández, quien en ese momento estaba al frente del Ministerio del Interior y Justicia.
Qué dijo Schoklender sobre Aníbal Fernández
Según relató el exapoderado, Barcesat quería impulsar “una serie de denuncias permanentes contra funcionarios del PRO”, aunque necesitaba financiamiento para hacerlo.
Schoklender sostuvo que el abogado “convenció a Hebe” y que luego se armó “un centro de investigación dentro de la universidad” de Madres de Plaza de Mayo.
De acuerdo con su declaración, ese espacio recibía “un subsidio de Aníbal Fernández que iba directo a Barcesat” y tenía “solamente la función de hacer nuevas denuncias contra algún funcionario del PRO”.
En ese contexto, recordó que en 2008, cuando Fernández era ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Barcesat fue nombrado profesor titular de Derecho Constitucional en la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo.
Schoklender defendió el programa Sueños Compartidos
Al inicio de su declaración, Sergio Schoklender aseguró que desde el comienzo del programa “Sueños Compartidos” su nivel de vida “cayó en picada”. “Hasta dos aviones puse, que compré con fondos propios”, afirmó.
Además, señaló que tuvo “varias empresas” y que puso todos sus recursos “al servicio de este proyecto”, porque consideraba que era “el único proyecto sano en medio de dos décadas infames de corrupción”.
Las críticas a la obra pública tradicional
En otro tramo de su exposición, Schoklender cuestionó el funcionamiento habitual de la obra pública y afirmó que las empresas “acuerdan una licitación” y luego cobran “anticipos” y porcentajes “en carácter de coima”.
Según dijo, posteriormente las obras se paralizaban y se solicitaban redeterminaciones de precios, aunque remarcó que en el caso de Sueños Compartidos “jamás” pidieron ese tipo de actualizaciones.
El exapoderado agregó que la única obra que recuerda suspendida fue una en Almirante Brown porque les habían entregado “un basural”.
También mencionó trabajos realizados en El Impenetrable, donde —según explicó— construyeron un centro de salud y debieron desarrollar infraestructura complementaria, incluida una vivienda para el encargado y un espacio apto para el descenso de helicópteros en emergencias.


