Ola polar: el frío que penetra y expone las carencias políticas
El frío es un catalizador de los problemas y una metáfora de la realidad. Los resultados en educación y la pelea política del cornejismo. El problema de fondo es la desigualdad.
El frío polar que atravesó la semana fue un catalizador de realidades con las que convive Mendoza pero pasan de largo. De hecho, la temperatura fue lo que destapó, valga la mala comparación, el problema principal que vive la provincia en todos sus planos y que se potenciará incluso en la relación con la Nación: la desigualdad.
Esa contingencia climática expuso la desigualdad energética, pues hay departamentos donde 7 de cada 10 familias dependen de una garrafa o leña para calefaccionarse, mientras que en otros hay cobertura universal. También quedaron expuestas “mentiras” estadísticas: en Godoy Cruz y Capital hay una red enorme, pero muchas familias, sobre todo las lideradas por adultos mayores, no pueden pagar los servicios de luz y gas que necesitan para pasar el invierno. Se suspendieron las clases por prevención y como medida sensata, pero hasta eso generó un drama en algunos niños que tienen en el aula más contención que en sus hogares: estufa, comida y compañía. “En la escuela tienen todo”; decía, ante la consulta de MDZ, Rebeca, madre de tres y tía de otros dos niños de un barrio informal de Las Heras.
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Es la escuela el lugar y la educación el instrumento político clave para revertir, valga la utopía contra cultural respecto a lo que piensa la Nación, esas desigualdades. Pero también es donde se exponen. Mendoza tuvo buenos resultados en las pruebas Aprender, sobre todo en Lengua. Será motivo de análisis muy fino si hubo un cambio positivo general o alguna modificación en el formato en que se evaluó, pues esa mejora fue generalizada en todo el país. Entienden en la Provincia que es una consecuencia de la política educativa y la constancia: se mejoró en Lengua tras el plan de alfabetización y la promoción de la lectura. El 78% de los niños de tercer grado tuvieron un nivel satisfactorio o avanzado en Lengua, registro que supera el desempeño previo a la pandemia: en 2016, por ejemplo, el 70,9% de los niños habían tenido buena nota. En Matemáticas, por ejemplo, la mejora puede ser tomada con pinzas porque se venía de un desempeño muy negativo. En Mendoza el 55% de los chicos “aprobó”, pero aún no se llega al piso de otros años en los que hubo mejores resultados.
Pero de nuevo la desigualdad es la tendencia. La OSC Argentinos por la Educación difundió datos que la Nación y las provincias obviaron. Allí se remarca que “los alumnos de nivel socioeconómico (NSE) bajo continúan teniendo niveles de aprendizaje considerablemente menores”. El 89% de los alumnos que vienen de hogares con recursos económicos altos logran buen desempeño en Lengua y un 73% tienen éxito en Matemática. Los niños que viven en hogares con carencias, tuvieron buen desempeño en un 67% en Lengua y 43% en Matemática. La brecha es de más de 20 puntos. El plan educativo de Cornejo tiene etapas administrativas, de gestión y pedagógicas. En su primer gobierno apuntó contra los docentes para “que estén presentes” a través del ítem aula. Luego, ejecutó un plan de alfabetización para apuntalar la instrucción básica y ahora busca ampliar la escolaridad con las salas de 3 e incentivar a los docentes con formación y otros elementos. Ese plan podrá ser evaluado probablemente en el tiempo, cuando el propio Cornejo ya no esté en el poder.
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En el plano político, es importante lo que ocurre en Educación porque ese ministerio, que creció en poder, está conducido por Tadeo García Zalazar, un “hijo político de Cornejo” que, como todo hijo, goza y sufre las enseñanzas forzadas de su padre. Cornejo lo tiene como favorito para ser candidato a Gobernador, aún a pesar de haberle frustrado esa chance con su propia postulación en 2023. Pero al mismo tiempo lo equipara y lo hace “competir” con dirigentes afines que tienen un recorrido mucho menor. La “competencia” entre ministros surge desde el cuarto piso de Casa de Gobierno, por más desmentidas que haya. En esa virtual línea de largada ponen a García Zalazar, que fue parte de la gestación del cornejismo en Godoy Cruz (de donde fue dos veces intendente) con Natalio Mema y hasta Rodolfo Montero, que llevan tres años en el primer plano. Ninguno puede acorralar a otro con encuestas porque es un rubro en el que todos pierden. Y en esa disputa, los que ganan son Luis Petri y Ulpiano Suarez, dirigentes que tienen la libertad de acción que los cornejistas obsecuentes no tienen, ni quieren tener. Incluso, confunden al círculo rojo, pues las recorridas y encuentros de los candidatos con distintos sectores generan incertidumbre. No es la primera vez que le ocurre a un oficialismo que tiene un líder que proyecta una enorme sombra sobre sus más fieles seguidores; sombra que les dio comodidad, pero les impide crecer con luz propia.
Más problemas que con sus precandidatos tiene Cornejo para entender a Milei y saber lo que pueda ocurrir en el futuro mediato. Con la economía, la principal variable electoral, y con la política. Por eso hay sutiles marcas en el nuevo discurso de Cornejo, quien se refiere a sí mismo como “no oficialista”, a pesar de haber compartido lista con La Libertad Avanza.
Los radicales no quieren ceder para abolir las PASO, aún cuando presentaron intrincadas propuestas de mecánicas electorales que se contradicen con lo que pregonaban hace poco. El sentido de la oportunidad borra la memoria. Por eso vuelven con la idea de listas colectoras nacionales, internas partidarias en vez de PASO y algunas artimañas más. En el medio, los radicales mendocinos buscan terminar de cerrarle los caminos orgánicos a Luis Petri, quien tiene las puertas abiertas de la casona de calle Emilio Civit en caso de que le cierren la de LLA. El diputado nacional, que vive de campaña, ya se olvidó del comité de calle Alem que solía frecuentar desde joven y se deja seducir por el PD como plan C.
Ola polar
Si de desigualdad se trata, los mendocinos que analizan los números y quienes construyen discurso, con Cornejo a la cabeza, deberán recalcular. La economía real de Mendoza busca salir de la “era del hielo”. Las dificultades están porque también es desigual el impacto del modelo económico del Gobierno nacional al que Mendoza adhiere.
El camino recorrido marca las tendencias que se preveían a principio de año: que la economía local crecería menos que la Nacional porque los “motores” a los que apuesta Javier Milei no tienen la misma relevancia acá. Son el mal llamado campo y el sector de la energía en los que Mendoza aún no despega. Léase, Vaca Muerta y la minería que ya está en condiciones de exportar (oro y litio) o explorar a escala industrial (cobre). Incluso en las provincias que se pueden sacar provecho de esa impronta hay un fuerte debate sobre el valor que generan las enormes inversiones que se ejecutan y cuánto se cede en nombre de la oportunidad.
La desigualdad no está en el discurso político de una “casta” (por citar a Milei) que en Mendoza se acostumbró más a las fotos de sociales que los retrato de trabajo. Abundan las presenciad de funcionarios en eventos y junto a los “ganadores” más que junto a los que sufren. También arrogándose en el exterior éxitos que no consiguieron en sus distritos, como ocurre con los intendentes.
Algunos casos incomodan dentro del propio Gobierno porque expone la distancia cada vez mayor entre representantes y representados; una de las principales inquietudes de quienes sí toman a la política como parte de su vida y también de los asesores que los rodean. En la falta de representatividad está la clave de otras polémicas fugaces, como las vacaciones de los legisladores, concejales y dirigentes políticos que asumen como propios los derechos de otros. La Legislatura de Mendoza no será peor por tomarse dos semanas de receso, pero sí se aleja más aún de un necesario acercamiento.
Hasta la libertaria Hebe Casado defendió los privilegios de un grupo de empleados que si ingresaran todos no tendrían sillas para sentarse: más de 1000 entre contratados, de planta permanente y contratos temporarios de cada legislador. Es intrascendente a la vida institucional porque la Legislatura dejó de ser la caja de resonancia de los problemas de Mendoza, el lugar de amplificación de dificultades de las minorías, de las injusticias invisibles y otras máximas que parecen utopías en un contexto donde es más importante aparentar, que incomodar.



