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Cómo proteger los frutales de una ola polar sin cometer errores

Una ola polar puede afectar la floración, los brotes y hasta comprometer la próxima cosecha de frutales. Cómo proteger los cultivos sin cometer errores según las condiciones climáticas de Mendoza.

Los frutales jóvenes y los cítricos son los más sensibles a las heladas intensas y requieren protección adicional durante el invierno.

Los frutales jóvenes y los cítricos son los más sensibles a las heladas intensas y requieren protección adicional durante el invierno.

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Durazneros, ciruelos, damascos, cerezos, limoneros y naranjos son frutales que necesitan cuidados diferentes cuando se anuncian temperaturas bajo cero. Proteger las raíces, conservar el calor del suelo y evitar errores de manejo son las claves para atravesar una ola polar.

Los árboles jóvenes son los más vulnerables al frío extremo, como lo es este ciruelo en flor.

Los árboles jóvenes son los más vulnerables al frío extremo, como lo es este ciruelo en flor.

Cada frutal responde de manera distinta al frío

En Mendoza, el invierno forma parte del ciclo natural de los frutales. Plantas como durazneros, ciruelos, damascos, cerezos y manzanos necesitan acumular horas de frío para florecer luego en la primavera. Sin embargo, cuando hay una ola polar o se producen heladas tardías, los tejidos más sensibles de estas plantas pueden sufrir daños.

Los árboles jóvenes son los más vulnerables porque todavía no desarrollaron un sistema radicular profundo ni una corteza suficientemente gruesa. Los cítricos, por su origen subtropical, también requieren mayor atención, especialmente durante sus primeros años.

La mayor parte de los problemas puede prevenirse con tareas sencillas realizadas antes de la llegada de una ola polar.

La mayor parte de los problemas puede prevenirse con tareas sencillas realizadas antes de la llegada de una ola polar.

Cómo proteger el suelo para proteger los frutales

  1. Cubrir el suelo alrededor del tronco con una capa de mulch orgánico, como corteza de pino, hojas secas o chips de madera. Ese acolchado ayuda a conservar una temperatura más estable en las raíces y disminuye el efecto de las heladas.
  2. Realizar un riego moderado durante la mañana previa a la ola polar, siempre que el suelo esté seco. La tierra ligeramente húmeda retiene mejor el calor que un suelo completamente seco, aunque el exceso de agua puede resultar perjudicial.
  3. En ejemplares jóvenes durante la noche cubrir la copa con manta antiheladas ofrece una protección adicional. Es importante retirar esa cobertura cuando sube la temperatura para permitir la ventilación y el ingreso de luz.
  4. Evitar fertilizaciones ricas en nitrógeno durante el invierno. Estimular nuevos brotes antes de tiempo aumenta el riesgo de que el frío los queme.

Qué errores conviene evitar

  1. Podar inmediatamente las ramas afectadas. Lo correcto es esperar hasta que termine el período de bajas temperaturas. Las partes dañadas funcionan como una barrera natural frente a nuevas heladas y permiten evaluar con mayor precisión qué tejido realmente murió.
  2. Cubrir los árboles con plástico directamente sobre las ramas. Ese material puede condensar humedad y aumentar los daños cuando entra en contacto con el follaje. Las mantas térmicas o telas especiales permiten proteger sin impedir la circulación del aire.
  3. En Mendoza también conviene prestar atención a la ubicación del árbol. Los sectores bajos del terreno suelen acumular aire frío durante la noche, mientras que los lugares reparados del viento presentan condiciones más favorables.

Con planificación y algunas medidas preventivas, la mayoría de los frutales puede atravesar una ola polar sin consecuencias importantes y retomar su desarrollo cuando regresan las temperaturas templadas.