"Odio la inflación y trabajo para destruirla": las fuertes definiciones de Milei
El Presidente habló tras el dato de abril, defendió el rumbo económico y volvió a cargar contra la oposición en medio de la tensión legislativa.
Javier Milei volvió a poner la inflación en el centro de su discurso político tras el dato de abril. “La odio, voy a trabajar con el objetivo de destruirla”, afirmó, insistiendo en que su Gobierno no cesará la lucha contra los precios hasta alcanzar una inflación nula.
El mandatario sostuvo que el único número que le daría alivio sería “el 0” y remarcó que la Argentina venía de una dinámica mucho más grave cuando asumió la Presidencia. En ese marco, buscó contrastar el 2,6% de abril con el escenario inicial de su administración y planteó que el programa económico sigue apoyado en el ancla fiscal, la disciplina monetaria y la expectativa de una baja sostenida de los precios.
Milei defiende su gestión económica ante la oposición
“La política tuvo intenciones de romper el programa económico”, lanzó Milei al vincular la evolución de la inflación con la disputa parlamentaria. La frase apareció en un momento de fuerte tensión con distintos bloques opositores, que buscan incomodar al oficialismo en Diputados con pedidos de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y con una agenda que complicó las negociaciones del Gobierno para avanzar con proyectos propios.
“Hubo un intento de golpe de Estado”, agregó el Presidente, en una definición que volvió a mostrar el tono de confrontación que utiliza para describir los movimientos de la oposición. La Casa Rosada atraviesa semanas de presión legislativa, con una oposición que intenta reunir votos para tratar expedientes vinculados a Adorni y un oficialismo que busca recomponer acuerdos con bloques dialoguistas para retomar su hoja de ruta en el Congreso.
“Cuando uno está en la silla eléctrica tiene que elegir entre un escenario malo y uno que es una mier...”, se sinceró Milei al describir el costo político de gobernar en crisis. Con esa imagen, el Presidente intentó explicar que sus decisiones económicas no surgen de un contexto cómodo, sino de una administración que, según su mirada, heredó un cuadro límite y debe optar entre caminos difíciles para evitar un deterioro mayor.
“A mí me votaron para mejorar el bienestar social de los argentinos”, planteó luego, antes de enumerar sus prioridades: bajar la inseguridad, eliminar la inflación y sostener el rumbo económico. Milei defendió que el país va “por el camino correcto”, aunque reconoció que cada decisión tiene consecuencias directas sobre la vida cotidiana. En esa línea, dejó una frase cruda: “Vos te equivocás y la gente se caga de hambre”.
“Ser presidente es un trabajo”, dijo Milei al hablar de su futuro político. El mandatario dejó abierta la posibilidad de continuar hasta 2031 si los argentinos lo respaldan en las urnas, pero evitó presentarlo como una decisión personal cerrada. También reivindicó su rol institucional y aseguró que gobierna para todos, incluso para quienes no lo votaron, en medio de un escenario económico todavía frágil y de una pelea política cada vez más intensa.
“Yo soy empleado de todos los argentinos”, completó el Presidente, con una frase destinada a reforzar su lectura del poder. La definición llegó después de una semana marcada por el dato de inflación, las críticas opositoras y las dificultades del oficialismo para imponer agenda en el Congreso. Milei volvió a exhibir confianza en su plan, pero también dejó en claro que la baja de precios será el eje sobre el que medirá buena parte de su gestión.

