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Mileistas confiesan en privado que la alianza con el PRO puede ser un gran caballo de Troya

El día que Javier Milei sea reelecto empieza el fin del mileismo, alertan en un ala dogmática del anarco capitalismo libertario. Creen que si hay un acuerdo con el PRO, Patricia Bullrich y el radicalismo, estos profesionales de la política "después se van a quedar con todo".


Días atrás, un consultor que trabaja para varios gobernadores y funcionarios oficialistas analizaba con este periodista y coincidía que en los focus está apareciendo con mucha fuerza la idea de “desconexión” entre los votantes y el oficialismo, y quizás por eso, también, a Javier Milei le cueste tanto sintonizar con los nuevos tiempos.

“Es como que la gente apagó la tele. Prefiere no ver nada antes de escuchar o mirar cómo se equivocó. Eso no le gusta a nadie”, fue la reflexión que surgió de la conversación. Esos mismos ciudadanos tenían una idea acabada de múltiples temas, inclusive locales o regionales, pero cuando se le preguntaba por el presidente libertario y sus acciones, simplemente decía que “hace tiempo que no miro más nada”.

Ese público, en privado, está defraudado, pero no llega a la instancia del abandono y la búsqueda de otra alternativa. Pero su desesperanza o desilusión, términos que pueden parecerse pero no son lo mismo, está a punto de transformarse en ruptura.

Quien desde hace tiempo lo viene notando son los referentes del PRO autorizados por Karina Milei y Martín Menem para opinar. Diego Santilli recibe diariamente mensajes casi incendiarios de sus amigos bonaerenses, esos que quedaron posicionados en la Provincia como concejales o virtuales candidatos a intendentes. Cristian Ritondo también es el canalizador de las resistencias amarillas para aliarse a los violetas, pero su conducción es mucho más directa y permanente que la del actual jefe de gabinete.

Por supuesto que al presidente del bloque de diputados nacionales macrista no le gusta nada que uno de sus jefes comunales esté amenazado por un neo libertario. Sucede en Zárate, donde Marcelo Marzkin está siendo invitado a pelear por Oscar Ahumada, ex mediocampista con buena pegada nacido en River Plate.

Santilli fue el primero en impulsar un acuerdo con Milei desde el macrismo, inclusive luego de perder y que Mauricio Macri haya quedado fuera del entendimiento que trazaron, individualmente, Patricia Bullrich y Luis Petri, la ex fórmula de Juntos por el Cambio que no entró al ballotage. Con dos años de diputado nacional por delante siempre discutía con quienes alertaban lo peligroso que era seguir al dúo Milei. “Alguien tiene que hacer esto que quiere hacer el presidente. Ninguno de nosotros, por compromisos previos o por cuidar las formas, podía hacerlo”, decía casi a los gritos.

Quizás el jefe de gabinete fue el que “primero la vio” en el nuevo tiempo libertario. Luego de dos años y medios de mandato queda claro que el proyecto de Milei nace y muere en si mismo. No tiene sucesores. Por eso el intento del karinismo de colocar a Martín Menem como vicepresidente de 2027. Si elijen a otro, como debería suceder, saben que la crisis política se abriría al día siguiente de ganar. Masticando bronca, en ese espacio consideran que “Patricia Bullrich no es Victoria Villarruel. Ella es mucho más sagaz y tiene más apoyos preexistentes al mismo tiempo que Javier no tendría otra reelección”.

¿El acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza, en la que pretenden incluir gobernadores y radicales, no se transformará en un Caballo de Troya? Odisea, la película que bate récords de espectadores, obliga a recordar las siempre presentes luchas por el poder, no solo el de “atarse el mástil”.

Odiseo creó el Caballo de Troya, con el que el ejército griego invadió, oculto en él, Troya.

Sin sucesión de Milei, su segundo mandato nacerá con la idea de “ratificar el cambio” pero, como dirían en el macrismo, “permitiendo que los grandes se ocupen de las cosas”. Si en Ciudad de Buenos Aires se mantiene Jorge Macri, sin reelección en 2031, nace un candidato que querrá regar el país con otros que piensen como él. Y si Santilli llega a la Provincia, podría tener una reelección, y con ese poder incorporar a quienes nunca estuvieron dentro, fundamentalmente, los radicales, esos que Benegas Lynch llamó “los tibios del medio”.

Karina Milei y Mauricio Macri iniciaron el camino de un entendimiento que tendría que firmarse antes de fin de año, aunque el poco tiempo conspira porque la desconfianza que se tienen mutuamente es mutua. La idea de un cambio cultural se va derritiendo con la reaparición de los “profesionales” mientras que la lucha contra la corrupción entró en un stand by luego de que Manuel Adorni hiciera palpable las insinuaciones de $Libra, ANDIS y funcionarios despedidos con millones de dólares y drogas en sus casas.

La foto lo dice todo. En la cabecera, Santilli. Luego, los Menem, Ritondo y D´Andreis. Mayoría del PRO.

Para peor, algo palpable, el calamitoso estado de las rutas se nota mucho más tras la comprobación que buena parte del dinero recaudado no se utiliza para ese fin y sí se usa para preservar el superávit fiscal. Cristóbal López fue preso por evadir y retener impuestos. Y el kirchnerismo por hacer millonarios a los que hacían obra pública. Al fin de cuenta, la plata de los contribuyentes, en esta nueva etapa, elude el motivo por el cual se tributa.

A diferencia de Octubre de 2025, donde el país iba a pintarse de violeta, hoy nadie sobra. Y eso es lo que más preocupa en el mundo libertario, porque en cada municipio o provincia del país se dan cuenta que lo que sirvió para llegar hasta acá no les alcanzará para ratificar la mayoría que se necesita para el 2027. Y lamentablemente para La Libertad Avanza, lo único que hizo en estos dos años y medio de gestión fue pelearse con cada dirigente del macrista o radical de esos territorios, los únicos que por anti peronistas, antes que nada, querían ver si podían ayudar.