Manuel Adorni: el costo político del escándalo que terminó con su renuncia
El caso de Manuel Adorni provocó un fuerte desgaste para el Gobierno y terminó acelerando una decisión considerada inevitable.
Tras la salida de Manuel Adorni, el Gobierno apuesta a dejar atrás la crisis.
NAEl analista y consultor político Raúl Timerman analizó en diálogo con MDZ Club por la 105.5 FM MDZ Radio las consecuencias políticas de la renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete tras el escándalo judicial por presunto enriquecimiento ilícito e inconsistencias patrimoniales. Afirmó que la salida del funcionario era una decisión que el Gobierno ya no podía postergar.
El costo político del caso Adorni
"El daño ya estaba hecho en el momento que le aceptan la renuncia o le solicita la renuncia, ni todo el daño creador, ni le podía haber hecho el gobierno estaba hecho", sostuvo el analista, quien recordó que el episodio comenzó "el 10 de marzo, cuando aparece la foto de Adorni con su esposa en Nueva York". A su juicio, "era un hecho totalmente insignificante", pero "a partir de la torpeza de Adorni, la justificación de ese viaje y del tratamiento que Adorni le había dado a los periodistas durante dos años, muchos de los cuales tenían mucha factura vencida, se la cobraron toda junta y empezaron a ver qué hacía Adorni y qué había hecho".
Timerman señaló que el impacto se reflejó en la opinión pública: "La primer semana de marzo el Gobierno tenía una aprobación de gestión de 38 puntos y la primer semana de abril tuvo una aprobación de gestión de 33 puntos". Además, consideró que la salida del funcionario fue necesaria porque "Manuel Adorni se había convertido en un personaje dentro del Gobierno triplemente inútil", al sostener que "como vocero no se podía seguir utilizando", "como jefe de Gabinete de Ministros había perdido el respeto de los ministros" y "como candidato a jefe de Gobierno en la ciudad de Buenos Aires (...) ya no era".
Reelección y reconfiguración del oficialismo
Para Timerman, "tomaron posiblemente la mejor decisión que podían tomar, quizás un poco alargada en el tiempo", ya que "el objetivo final de Javier Milei es la reelección. Esto hubiera entorpecido muchísimo la posibilidad de reelección".
Sobre la designación de Diego Santilli, interpretó que el oficialismo "recurre siempre a alguien que de alguna manera pertenece a la casta política" y afirmó que "los liberales empiezan a fusionarse", incorporando dirigentes con origen en el PRO.
Respecto del escenario electoral, sostuvo que existe un núcleo de apoyo consolidado al Gobierno y concluyó que "da la impresión que hoy por hoy Javier Milei no tiene con quien perder una elección", aunque advirtió que cualquier alternativa opositora deberá construirse "a futuro, no con referencia al pasado".