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Lucas Ghi: "La gente no puede ser ni siquiera empleado de aplicación porque las plataformas no dan más"

Lucas Ghi es uno de los poquísimos intendentes que tuvo internas en el PJ bonaerense, aunque ni él ni su ahora rival y antiguo aliado, Martín Sabbatella, estén afiliados a ese partido al cual combatieron durante décadas.


Lucas Ghi es intendente de Morón, municipio conocido por su sello territorial y publicitario, como “el corazón del Oeste”, corredor del Conurbano que también integran Tres de Febrero, Ituzaingó, Hurlingham, Merlo, Moreno, General Rodríguez y Luján. En esa región es donde pega fortísimo la caída de las ventas, el repliegue productivo, los despidos y las suspensiones. No se consigue trabajo y, los que aparecen, son de baja calidad y peor remunerados.

Por eso, no llamó la atención que Ghi decidiera apoyar como pocos la postura del gobernador Axel Kicillof en su reclamo ante la Suprema Corte por los fondos adeudados por el Gobierno nacional en materia de Seguridad e Infraestructura. Mientras tanto, atraviesa una feroz pelea interna que desmanteló su Gabinete tras la ruptura con su exjefe político y amigo personal Martín Sabbatella.

La interna del Partido Justicialista, del cual ninguno de los dos es afiliado, sirvió para acomodar las cargas en una pelea donde ellos participaron de manera directa y que terminó ganando Ghi por una amplísima diferencia. Eso sí, fue el único distrito, junto con Navarro, en la que un intendente de Fuerza Patria tuvo que revalidar títulos. Por lo menos no terminó como Julio Zamora, a quien la Justicia Electoral no le permitió presentar lista.

“La recaudación nos cayó entre un 15% y un 20%. En paralelo, aumentaron las demandas en salud, educación y asistencia Social”, explicó el intendente y lo graficó con números preocupantes. “La atención en las guardias hospitalarias aumentó el 30%”. Es a clase media desplomándose.

Si bien en Morón no se cobra la tasa vial, Ghi explicó que no lo hace porque la considera una mala tasa. “Paga lo mismo el que carga combustible con un auto modelo 2000 que con uno del 2026” aunque sí cree que “a diferencia de los impuestos, que como su nombre lo indica, son imposiciones, impuestos por una autoridad, nosotros cobramos tasas que hace obligatorio recibir una prestación, especificada en cada situación”.

“Los municipios somos muy dependientes de la actividad. Y eso nos obliga a pedirle al gobierno nacional, que sin resentir el equilibrio fiscal, observe qué está pasando con los impuestos nacionales dispuestos por ley para las provincias. Es una locura que no se haga obra pública, pero bueno, déjenos que nosotros la hagamos. Hay una ley que nos permite contar con fondos especiales para eso y para seguridad, por ejemplo, pero Javier Milei no quiso distribuirlos”, explicó.

La torta del reparto de los gravámenes son el 65% son de origen nacional, 25% las provincias y lo que queda son cuestiones municipales. Por eso, cuando “cargan contra las tasas que cobramos nosotros, lo hacen de manera artera y queriendo ocultar lo inocultable. Que por la escasa actividad nadie puede recaudar”.

“Se puede y debe ser más eficientes. Pueden ser menos impactantes en el gasto diario el costo de las tasas, también. Pero siempre existe una contraprestación, ya que si no lo hiciéramos, estamos a tiro de cualquier reclamo judicial. Es perfectible, por supuesto, pero al transformarnos en gobiernos locales, también tenemos que analizar si lo que cobramos por ABL (Tasa por Alumbrado, Barrido y Limpieza) más SyH (Seguridad e Higiene), puede alcanzar para otros rubros en los que exceden lo que antiguamente hacíamos”.

"Hoy estamos dando más prevención, evitando inundaciones, manteniendo los espacios públicos, abriendo nuevos servicios… Damos más seguridad, mejores servicios de educación, sin tener la contraprestación de otros ámbitos correspondientes”, sentenció.

Morón es uno de los pocos municipios que creó una fuerza municipal de seguridad, al igual que San Miguel, Tigre, Escobar, Ezeiza y San Isidro. Lo hizo a pesar de las cuestiones ideológicas que siempre marcaron la gestión de Ghi.

“La Policía Municipal es parte de un proceso que se dio casi naturalmente. Desde el progresismo bobo se piensa la Seguridad casi desde la impotencia, esperando que cambien otras condiciones previas para conseguir un mejor orden público. Sin embargo, la policía existe en otros lugares, donde ya tienen muchos problemas resueltos, y tienen sus policías locales”.

“Particularmente creo en eso, establecer equipos que trabajen articuladamente con la policía provincial y las instituciones judiciales. No es meter bala o reprimir, sino es tener programas, trabajar con los foros e invertir en la materia. Si uno ve la evolución descendiente en la tasa delictual de nuestro distrito uno se da cuenta que estamos en el camino adecuado”, agregó.

Un dato que dio el jefe comunal revela la angustia laboral creciente. “Nosotros inauguramos un ámbito de descanso para los deliverys, y por ese motivo, estamos en contacto cotidiano con los CEO de las esas firmas. Ellos me reconocen que tienen una demanda creciente para ingresar a las plataformas. En Morón sólo hay 1000 trabajadores pero siempre hay más personas que se quieren incorporar, pero al caerse tanto la cantidad de pedidos a entregar, si los incorporaran al sistema, cada uno haría un viaje por día”.

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La noche del festejo en el PJ. Foto ofical PJ Morón

La pelea con Sabbatella y la fusión con el Peronismo

En 2009 se produjo la alianza de Nuevo Encuentro con el kirchnerismo peronista. Fue en aquel momento que Martín Sabbatella fue candidato a diputado nacional y Lucas Ghi quedó al frente de la intendencia.

La fusión política los hizo quedar, en el marco provincial, un escalón debajo de Raúl Othacehe, el histórico intendente de Merlo con el cual el sabbatellismo mantenía una implacable lucha política y dialéctica. Lo nuevo contra lo viejo, lo oscuro contra lo transparente. Ese fue el primer gran retroceso de un ciclo que nació al calor de la Alianza y que había podido destronar a Juan Carlos Roussellot y al resto del peronismo de Morón. Tanto que ese movimiento político nunca más pudo llegar al poder en ese municipio.

En aquel momento, este periodista se cruzó al jefe comunal en medio de la calle, de manera accidental. Y en la charla, breve, realizada en el medio de la calle, Ghi había dicho. “Nos despeinamos un poco no?”, le había comentado. Pero, “ahora ya se fueron mucho más lejos… Participaron en la interna del PJ directamente”.

“Lo de la interna fue un proceso muy genuino. Queríamos dinamizar un electorado que hace tiempo que no competía y lo disputamos ahí. Nosotros queríamos demostrar un apoyo lineal, directo, al gobernador y marcar que no podía haber un debate en ese sentido. Y quedó en claro que el peronismo de Morón como todo Morón quiere apoyar al gobernador en defensa de los intereses de los bonaerenses y también a la gestión local, que siempre se ve amenazada por cuestiones internas y externas.

Tuvimos discusiones políticas, pero definimos cómo nos paramos ante el gobernador… Aún formamos parte de una misma alianza, pero tenemos liderazgos distintos con el otro sector (no lo nombra a Sabbatella, como si no quiere darle prensa). Ojalá terminemos juntos pero luego de disputar una PASO. Y que eso nos ayude a conformar un frente anti Milei.