Los heridos que Manuel Adorni dejó en Mendoza: Cornejo, Petri y hasta Milei
Manuel Adorni "comunicó" muy bien lo que no se debía decir: que nada cambió en el ejercicio del poder. La agonía que arrastró a los aliados. Primeras señales de "bronca" en el oficialismo mendocino.
Como jefe de Gabinete, Manuel Adorni fue un buen comunicador. Pero, quizá, no transmitió los mensajes que Javier Milei y sus aliados hubieran querido. El malogrado “Ministro de Ministros” expuso sin metáforas lo peor de la política, la malhabida viveza criolla.
Adorni, el comunicador, sonrió soberbiamente, aprovechó las mieles del poder para uso personal, se enriqueció, ostentó y mintió con sorna; usando el mal gusto no solo para decorar su casa de nuevo rico. Esa comunicación explícita generó, por ejemplo, que sus defensores, muchos de ellos radicados en Mendoza, sugirieran que comparado a lo que se robaron gobiernos anteriores lo del ex Jefe de Gabinete era decorativo. En épocas de exposición de dólares, la plata de la corrupción se esconde en falsas paredes, armarios, se disimula el criptomonedas y memecoints y se pesa en balanzas antes de pasarla por un cuentabilletes. Pero como el escorpión de la fábula, sea un dólar o un millón, el tema está en la naturaleza de quienes conducen que parece "no haber cambiado nada". Esa es la idea de fondo que más daño genera el caso Adorni.
La renuncia de Manuel Adorni se produce más por el daño que generó que por una cruzada moralista de la política y el Gobierno. La agonía del Jefe de Gabinete expuso hasta dónde pueden llegar las internas políticas (encabezadas por Karina Milei y Santiago Caputo) y en el arrastre negativo cayeron los aliados incondicionales e inconsultos del Presidente. El oficialismo mendocino liderado por Cornejo está en ese grupo. El Gobernador fue el último anfitrión de Adorni en un acto público y la realidad le jugó una broma: Adorni y Cornejo se fotografiaron en plena crisis en un lugar llamado "El Quemado".
Cucharadas de hiel
El equipo que gobierna Mendoza, al que cuesta llamarle “Cambia Mendoza” tras más de una década de hegemonía (para evitar el oxímoron), tragó hiel durante toda la semana. Con el caso Adorni en el Congreso, los cornejistas nacidos políticamente en el radicalismo tuvieron que defender al “pícaro sinvergüenza” para darle tiempo al Presidente. Una cuenta más en el ábaco de la obsecuencia de parte de los radicales mendocinos que forman parte de una deshilachada estructura. Cornejo es cabeza de un ratón cada vez menos relevante a nivel nacional: dos legisladores, un bloque de 6 en Diputados que queda subordinado a LLA, el PRO y los humores del Presidente. En el Senado, donde todos valen lo mismo, las bancadas oficialistas mutaron en meros voceros de la alianza con el Presidente en vez de una voz potente para defender los intereses de Mendoza, justo cuando la Nación delega responsabilidades y se queda con los recursos.
Ingenua idea de que los tres escaños de la Provincia respondan a ese mandato; tan ingenua como esperar que Cornejo reclame la devolución de los cientos de millones de dólares que la provincia paga en sustitución por las obligaciones no cumplidas por Casa Rosada. Mientras tanto, como si fuera la mancha venenosa todos buscan quemar las fotos que tienen con un sonriente Adorni. El propio Cornejo, que se inmoló al recibirlo como anfitrión, hasta el candidato Luis Petri, que supo traer al malogrado dirigente para dar cátedra en la fundación que usa de base para tratar de ser gobernador de Mendoza. Petri es un esacapista discursivo: recorre Mendoza en modo selfie y obvia cualquier tema que lo pueda incomodar, sea su paso por Defensa o los abrazos ahora olvidados con Adorni.
Petri no es el único que tiene el norte de su brújula hacia el 2027, claro. En el cornejismo están igual de extraviados. Fútbol, regalos y sonrisas abundan, igual que los grupos de redes sociales para vitorear quién sabe qué proyecto. Los precandidatos cornejistas, entre los que están García Zalazar, Mema y Lombardi, tienen un serio problema de identidad y por ahora parecen más delegados de Cornejo que dirigentes con visión de futuro propia. ¿Alguno querrá prescindir de Cornejo en caso de que lleguen al sillón de San Martín o apuestan a un padrinazgo eterno del jefe?
La inercia política en la que están envueltos desde 2013 (sí, antes de que Cornejo llegue a la gobernación) puede nublarles el panorama.
La otra cucharada de hiel que probó el oficialismo fue la derrota política en la Universidad Nacional de Cuyo. Como se analizó hasta el cansancio, es complejo extrapolarlo a la política general, pero sí es el primer golpazo a la soberbia de la victoria. Lo curioso es que a un radicalismo virado hacia la derecha “lo corrieron por derecha”, pues la rectora electa Adriana García llega con apoyos del peronismo más conservador y algunos sectores reaccionarios de esa casa de estudios. También sumó, claro, oportunos apoyos de sectores progresistas, pero la base es otra. El PJ se ilusiona aún con el vacío de proyecto que tiene para la provincia. La rectora electa logró capitalizar la ola “anti”, algo que en el plano provincial parece complejo por la falta de referentes que acumulen prestigio, recorrido y un currículum de peso.
Incómodos
La incomodidad crece, por las repercusiones políticas y, más aún, por el abandono de la gestión. Milei no tiene en agenda o la agenda de Milei no incluye en ninguna hoja siquiera una minuta productiva “a demanda” de las provincias. Lo sufrió Alfredo Cornejo en Chile, cuando estuvo solo con el canciller chileno Francisco Pérez Mackenna en un encuentro minero organizado en Los Andes y que, como siempre, Milei obvió. Por primera vez, comienzan a escucharse broncas más explícitas desde Casa de Gobierno contra el Presidente. No es que Cornejo sea un devoto convencido, pues ese vínculo es solo por conveniencia. De hecho el Gobernador extrema el pragmatismo político al punto de que puede haber perjudicado a la provincia en favor de la obsecuencia y la conveniencia política propia; análisis que será más sensato hacer con el tiempo como variable relevante.
Los papelones diplomáticos con Chile han sido frecuentes y no ha cambiado a pesar de la llegada de Kast. Mendoza lo sufre por la vinculación obvia y los proyectos a fututo que deberían agilizarse: desde tratados mineros hasta nuevos métodos de trabajo en los pasos fronterizos. La llegada de Diego Santilli podría abrir otro panorama porque se trata de un político. El actual Ministro del Interior tiene buena relación con las provincias y con Cornejo. Pero temen que ocurra lo mismo que con Guillermo Francos, pues el triángulo de hierro sigue vigente. El problema de base es la impermeabilidad de Milei-Karina-Caputo a cualquier inquietud que los exceda.
Cornejo y su equipo energético suman millas para promocionar la explotación de recursos naturales provinciales. Mendoza juega otra liga en temas mineros y petroleros, pero buscan sentar bases que deberían haber sido sembradas al menos dos décadas atrás. El abandono de Malargüe como polo productivo es una señal de ello. Lo mismo pasaba con la infraestructura básica en los oasis.
La falta de energía, por ejemplo, había dejado fuera del mapa de inversiones a Mendoza. Por eso la inversión en estaciones transformadoras puede ser más relevante que la vistosa obra del Acceso Este, por citar un ejemplo. El “costo Mendoza” que muchos inversores tienen en cuenta incluye los problemas de disponibilidad de recursos como el agua, la energía y también la logística. Es lo que ocurrió con un proyecto petrolero en el que una empresa tenía recursos para invertir y decidió priorizar Río Negro por las facilidades logísticas o, mejor dicho, por las dificultades que tiene en el terreno Mendoza.