La crisis del PAMI, uno de los temas que precipitó la salida del viceministro de Salud
Guido Giana renunció como viceministro de Salud, en medio de un contexto límite en la obra social. Deudas, recortes y prestaciones suspendidas, una situación que casi termina con la renuncia de Mario Lugones.
Guido Giana renunció como viceministro de Salud
El Gobierno afirmó este lunes que la renuncia del viceministro de Salud, Guido Giana, obedeció a “motivos personales”, aunque su alejamiento se enmarca en un fuerte clima de tensión dentro del Ministerio, en especial por un cuello de botella que casi terminó con la salida del propio titular de la cartera Mario Lugones en los últimos meses.
El saliente funcionario era el encargado en mantener gestiones con los sectores involucrados en el funcionamiento de las prestaciones del PAMI. No era su función especial, pero era la cara visible para afrontar la crítica situación financiera de la obra social.
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“Giana nos recibía y entendía lo que planteábamos. Nos había enviado a hablar con PAMI para que nos dé una respuesta al reclamo presupuestario, pero finalmente no sucedió y ahora se va”, explicó a MDZ una fuente calificada de las cámaras empresarias que trabajan con el organismo. Desde Salud niegan a este medio que estos problemas hayan provocado su alejamiento en el puesto.
Prestadores en alerta por el atraso arancelario
Producto del retraso en la actualización arancelaria, prestadores suspendieron durante junio la asignación de nuevos turnos a los afiliados en todo el país. Las distintas cámaras de la salud no llegaron a un acuerdo con autoridades del Ministerio de Salud y responsables de la obra social, en el marco de su reclamo de recomposición de los valores de los servicios.
Las entidades sostienen que “hay un atraso arancelario del 102%” y que la última propuesta del Ejecutivo fue un 1,9% para junio y el mismo monto para julio, es decir por debajo de la última medición de inflación del INDEC. Ese incremento se ratificó por parte del Ejecutivo en el último encuentro desarrollado hace dos semanas, con la presencia de Lugones.
“Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con las obligaciones salariales y honorarios profesionales. Ratificamos que estas medidas buscan garantizar la continuidad mínima de los servicios y evitar el colapso del sistema. Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI”, explicaban hace un mes desde la Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS).
Tras esta medida, la institución prevé reforzar las acciones de reducción de servicios si es que no hay avances en la discusión con las autoridades.
En el inicio del conflicto, el PAMI afirmó que “no hay deuda acumulada con Clínicas y Sanatorios a nivel nacional”. “El cronograma de pago se viene cumpliendo y lo que resta pagar durante el mes son gastos corrientes”, enfatizaron.
“Con respecto a la actualización de los valores, se acordaron aumentos del 1,9% para junio y julio respectivamente, y los vamos a volver a convocar para hablar sobre las posibles alternativas que hay sobre la mesa en este contexto de estrés presupuestario”, habían señalado ante la consulta de este medio.
La tensión entre Salud y Economía por los fondos adeudados
A mediados de abril se e agudizaron los primeros frentes de conflicto por deudas. Luego de semanas de silencio y tras reclamos a Luis Caputo, el ministro de Salud, Mario Lugones, afirmó por entonces que empezaban a saldar los compromisos con los prestadores, tras frenarse las atenciones.
Lugones venía reclamando en los últimos meses por las deudas que se iban acumulando como consecuencia de la falta de fondos de parte del Ministerio de Economía. En el marco de ese malestar y concretas posibilidades de renuncias de Lugones, Caputo concedió una reunión para atender la crítica situación que atraviesa el PAMI.
En ese encuentro, se comprometieron a “avanzar en los próximos días en la resolución de los temas que tenían en agenda". Las cámaras de salud registraban entre 3 a 4 meses de deudas de parte de la obra social estatal, lo cual obligó a la creación de copagos, magros reintegros o discontinuar la prestación para los afiliados. Se estimaba una deuda de 500 mil millones de pesos. Esos montos se redujeron, pero no hubo entendimiento para los valores de las prestaciones, por lo que para las cámaras de salud “la situación sigue siendo límite y de quebranto”.



