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Julio Bárbaro: la Argentina como tragedia y el peronismo como recuerdo

Julio Bárbaro sostiene que el peronismo "se terminó", que Kicillof debe romper con Cristina Fernández de Kirchner y que Javier Milei tiene que trabajar para ganar en primera vuelta.


Julio Bárbaro habla como escribe Jauretche: sin pedir permiso. El exdiputado nacional de los setenta, que décadas después fue interventor del COMFER durante el gobierno de Néstor Kirchner, sostiene que el peronismo "se terminó" y que hoy es apenas un recuerdo que da votos. Reparte sin distinción: Menem fue "un delincuente", los Kirchner "no fueron nada" y Javier Milei es un "empleado" que "empezó queriendo ser un héroe" y hoy es "un papelón".

La charla ocurrió un días después de que el peronismo cordobés recuperara Marcos Juárez, la ciudad donde nació la alianza que llevó a Macri a la Rosada. Bárbaro ve en Axel Kicillof "lo nuevo" dentro del universo peronista, pero que para terminar de nacer tiene que romper con Cristina Fernández de Kirchner. También pronostica que Milei, si no gana en primera vuelta, "en segunda no gana nunca".

En diálogo con MDZ, recuerda una cena en Londres en 1974, con una torta decorada con las Malvinas y una bandera argentina, y define su propio recorrido con una sola palabra: trágico.

Pasado, presente y futuro del peronismo

-¿Qué es hoy el fenómeno peronista?
-La Argentina es un país donde lo que está en discusión es la identidad. Como decía Jauretche, la primera zoncera argentina es "civilización y barbarie": te decían que los que vivían acá eran la barbarie y que había que eliminarlos para traer la cultura. México adora sus raíces indígenas, Brasil está integrado desde la corte de Braganza, y nosotros tenemos un montón de idiotas. La Argentina no asumió ni la democracia ni la revolución industrial. Yrigoyen es la democracia: lo derrocan y viene la Década Infame. Perón es la democracia: lo derrocan. Después derrocan a Illia y derrocan a Isabel. ¿Por qué? Porque el poder económico argentino, hecho de herederos del alambrado y de estafadores, no permite la democracia: le queda grande. Y ahora tienen a Macri y a Massa, empresarios enamorados de la política y de los negocios.

El peronismo es la expresión más lúcida de la identidad nacional, su más alto nivel de conciencia. Yo concibo al pueblo como el eje de la identidad cultural: los pueblos son la base, no las minorías lúcidas. Una vez me dijo un hombre: "No olvide nunca que después de Perón y Evita nunca más tuve que bajar la vista frente al patrón o al policía". Eso es la identidad nacional. ¿Te acordás de Sanmartino, que cuando el pueblo salió a la calle habló del "aluvión zoológico", como si fuera un animal al que había que meter en una jaula? Eran los humildes que salían a construir una patria.

El siglo XX parecía ser el de las ideologías y fue el de los hombres. La India era Gandhi, Francia era De Gaulle, China era Mao, Inglaterra era Churchill y la Argentina era Perón. El siglo XXI lo marca la decadencia de Occidente que anunciaba Spengler, que parece que ahora llegó en serio. El que había sido indiscutido en su poder después de la pelea con Rusia ve aparecer a China, a la India, a Pakistán: un mundo que se lo lleva puesto. En ese mundo están insertos México, Brasil y Canadá, las tres patrias que tiene el continente además de los yanquis. Después está la caterva de alcahuetes, a la que nos sumamos nosotros. En los 70 éramos más que Brasil: producíamos aviones a reacción, energía atómica.

Después vinieron [Cavallo y Menem], que nacieron delincuentes. Y te dicen "hay que privatizar": privatizar es el nombre científico de robar. La sociedad construyó los ferrocarriles, los tenía pagos, y el Turco dijo "hagámoslos pedacitos y vendámoslos por pedacitos". Eso es un enemigo en acción. Nosotros fabricábamos locomotoras y vagones, y terminamos importando durmientes. El gas daba ganancia, y para venderlo el Turco tuvo que inventar algo trucho, porque la coima estaba ahí. La coima de los teléfonos, la de los aeropuertos. Detrás de cada privatización hay una renta y una coima.

-Definías al peronismo como la representación de esa identidad nacional. ¿Todavía hoy se puede hablar de un peronismo?
-Se terminó. Es un recuerdo que da votos. Menem dijo que era peronista y era un delincuente. Y Néstor y Cristina, la verdad, no fueron nada, amigo mío. Nunca leyeron un libro. No fueron peronistas, no quisieron serlo. Su bandera eran los derechos humanos, pero cuando vino la delegación que mandó Carter en plena dictadura, firmamos todos los que teníamos ganas de pelear. Me acuerdo de que les pidieron la firma a Néstor y a Cristina, y los dos se negaron. Nunca se jugaron por nada. Después llegaron al poder, usaron a las Madres y a las Abuelas como decorado y terminaron reivindicando a la guerrilla.

-En 2027 hay elecciones y Axel Kicillof aparece como uno de los principales candidatos del peronismo. ¿Qué lugar ocupa para vos?
-Para mí, el de lo nuevo. Lo acusan de traicionar a Cristina. ¿Y por qué no le preguntan a Cristina? Néstor y Cristina son inventos de Duhalde. ¿Cuántos días tardaron en traicionarlo? Si no cortás con tu origen, no sos vos. Kicillof es una buena opción. Del otro lado, el empresario Massa y Cristina pueden ir juntos: los dos tienen negocios, los dos comparten. Y Cristina es yeta. Kicillof ganó la provincia de Buenos Aires por 14 puntos, Cristina retomó la conducción y perdimos en todo el país. Quedamos reducidos: es la primera vez que nos quedamos sin provincias. Cuando aparece la K, perdemos la elección. La K es yeta: repele el doble de lo que atrae.

-Me hacés el pie para preguntarte por el devenir institucional. Pareciera que el peronismo está más cerca del camino del radicalismo, de convertirse en un partido provincial.
-No, no. Primero, el radicalismo se autodestruyó: no queda nada. Están los radicales con peluca. Lo veo a De Loredo y me parece que le faltan tres materias para ser un hombre. Para mí, peronismo es un nombre. Lo que importa es el patriotismo, y el patriotismo tiene peronistas, radicales, conservadores. No me importa si alguien dijo que era peronista o no: es una estupidez, son cosas de Guillermo Moreno. Lo importante, en serio, es el patriotismo. El peronismo fue la expresión del patriotismo en un momento, y el patriotismo tiene que tener una expresión para el ahora.

-El peronismo tuvo una renovación en los 80 que abrió una etapa política en los 90 y los 2000. ¿Hace falta hoy un proceso similar? ¿Lo ves posible con los nombres que hay?
-Lo necesitan todos los partidos. Yo veo una elección entre Kicillof, por un lado, y el empresario Massa con Cristina, por el otro: Cristina, el empresario y la K van juntos. Y veo que Kicillof logra imponer la propuesta de una nueva etapa. Ojo, no soy de Kicillof. Miro la historia y lo digo, así como un año antes le dije a Macri "perdés" y me contestó que estaba 50 y 50. [Milei] ya tiene el boleto picado: no lo soportan ni los suyos.

Javier Milei y la causa Malvinas

-¿Y creés que Milei es un patriota? El otro día dio una cadena nacional sobre Malvinas.
-No. Es un empleado de alguien a quien conozco profundamente y te diría que casi desprecio: el dueño de él y de Guillermo Francos, [Eduardo Eurnekian], hoy constructor de este pensamiento antipatria. He discutido con él, y podría hablar en serio de cómo es su vida económica.

-Milei trajo nuevamente al centro de la escena la causa Malvinas. ¿Fue genuino?
-No pega. Querían vender la tierra, le votaron en contra, y dice que es admirador de Margaret Thatcher. No es que no sea genuino: es tan traído de los pelos como si yo te dijera que creo en el horóscopo, cuando siempre me reí del horóscopo.

-Sin embargo, con ese movimiento arrincona a la oposición y la incomoda.
-No, pobrecito. Sus problemas son Patricia Bullrich y Villarruel. Villarruel, todavía más: si saca un 6 o 7% de los votos, le perfora el techo. Si él no gana en primera vuelta, en segunda no gana nunca. Ya está, está terminado.

-Supongamos un balotaje entre Javier Milei y Axel Kicillof, que hoy son las dos opciones que más miden.
-En los países fracasados, el que gobierna pierde. Es una ley universal: la Argentina es una decadencia, y en la decadencia el que gobierna pierde. Se lo dije a Macri y no me creyó; contrató a Durán Barba, que le hizo decir pavadas. ¿Vos ves al empobrecido votando al que lo empobreció? Martín Fierro va a votar en contra.

-Mencionaste la victoria del peronismo cordobés en Marcos Juárez. ¿Ves ahí un modelo para rescatar?
-Sí. De la Sota fue un personaje interesante. Hizo un peronismo que lleva casi 30 años en Córdoba, con los radicales diciendo pavadas. El último radical fue Mario Negri; después vinieron los alcahuetes, y los alcahuetes no suelen servir. Lo veo a Luis Juez y me parece imparable diciendo pavadas. El radicalismo perdió coherencia: le quedan pocos hombres y se le fueron muchos a La Libertad Avanza. Debería llamarse "Los negocios avanzan".

Julio Bárbaro, Malvinas y la Argentina

-Retomo Malvinas. En 1974 viajaste a Londres en una comitiva enviada por Perón. ¿Cómo fue esa experiencia?
-Llegamos a Londres y cenamos con el presidente de la Falkland Islands Company y con el embajador Anchorena. Trajeron una torta grande que tenía arriba el dibujo de las Malvinas y una banderita argentina. Le pusimos una velita, y el presidente de la compañía aplaudió. De ahí nos llevaron al Foreign Office.

Era un país normal. Lo destruyeron los milicos y Martínez de Hoz. El peronismo fue derrocado en el 55, pero hasta el 76 la Argentina era una patria. Los golpes que daban los militares eran golpes patrióticos: no había vendepatrias. Eran militares, a veces asesinos, pero no eran ni Martínez de Hoz ni Menem. Vas a Brasil y la burguesía paulista está enamorada de su patria. Acá, el retardado mental ese que dice que preside el país se pelea con Rocca, que tiene la empresa más grande, y dice "importemos de China". Siempre me queda la duda: ¿es retardado o es delincuente? ¿Es traición a la patria?

-¿Cómo definirías a la Argentina?
-La Argentina es un país en decadencia. Es el único país del continente donde creció la pobreza. La decadencia argentina es imparable, y no es por el peronismo: lo que importa es el patriotismo. El sello de un partido es secundario. Cuando dicen que Bolsonaro es de derecha, sí, pero es una derecha brasileña. Las derechas en serio son patriotas. Cuando te dicen que proteger es cosa del pasado, te lo dicen los tránsfugas, y después lo ves a Trump protegiendo. ¿Me están tomando por idiota? ¿Hay algún país que no proteja?

Trump es un patriota, no como Milei. Pobrecito: empezó queriendo ser un héroe y ahora sobrevive como un imbécil. Quería ser un lujo y hoy es un papelón, una vergüenza. Tenemos que asumir que somos el único país del continente que no mejoró. Brasil creció muchísimo, y nosotros éramos tanto como Brasil. Perú y Bolivia están mejor. De Chile ni hablemos. La culpa de la decadencia es de la dictadura y de la lacra de Menem.

-Ahora sí, la última. Si miraras tu recorrido dentro del peronismo como una película, ¿qué nombre le pondrías o qué palabra usarías para definirlo?
-Trágico. Pero lo trágico es la patria, no el peronismo. Desde el 76, cuando me fui al exilio, hasta hoy, solo vi crecer la miseria en la Argentina. Y no es un dato mío: lo dicen todos. Si buscás el nombre real de la traición, se llama liberalismo: Martínez de Hoz.