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Javier Milei y su confianza en Karina Milei envolvió a su gobierno en un mar de dudas y desconfianza

Los economistas dividen sus perspectivas cuando analizan el futuro del gobierno. Desde lo formal, las oportunidades son inmensas y un gobierno apegado a limitar al máximo el gasto público puede potenciar la explotación minera, gasífera y petrolera. Sin embargo, la gente cada vez se siente más afuera. Pero lo más grave es que esa población que fue a buscar a un "outsider" que iba a poner en jaque a la casta ahora ve que los representantes del gobiernos viven como jeques.


Tierra del Fuego fue el epicentro de una nueva foto del pan peronismo en la que hubo tres gobernadores. El anfitrión, Gustavo Melella, y los invitados especiales, Axel Kicillof y Ricardo Quintela. Hasta allá también viajó la intendenta de La Cámpora, Mayra Mendoza, que no entró en la foto de los gobernadores, aunque sí fue aceptado el jefe comunal de Ushuaia, Walter Vuoto, también cercano a Máximo Kirchner.

En el corazón productivo de la Provincia de Buenos Aires, en Chivilcoy, el intendente Guillermo Britos recibió, por segunda vez, a la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien eligió bajarse de su promocionado viaje a la ciudad más austral del planeta porque no podía quedar tan expuesta. La foto de los tres gobernadores peronistas y filoperonistas no podía tenerla a ella como representante del Poder Ejecutivo, aunque ya cada vez esté más lejos de los hermanos Milei.

Desde lejos, Dante Gebel, sin que nadie se lo pidiera, fijó un mensaje en X en el que anticipa que hará lo que Dios le pida ya que es él quien define el camino de todo el universo. Hombre de fe, agregó que “va a pasar lo que tenga que pasar, le guste a quien le guste”.

Gebel empezó a hablar con los dueños del poder. Quieren saber qué piensa, qué cree, más allá de lo religioso y cuál es ese plan que le imponen desde el más allá. Los mal pensados piensan, directamente, en la Central de Inteligencia norteamericana. “No será el primer ni el último representante yanque en el país”, ironiza uno de sus fieles apóstoles argentos.

Las comparaciones con el mileísmo son muchas. Desde el diálogo con “las fuerzas del cielo” hasta cierto aire místico. “No comparto que Milei haya sido lo nuevo. Creo que es lo último de lo viejo”, analiza alguien que está muy cerca del pastor residente, por ahora, en Los Ángeles.

Cuando Mauricio Macri ganó las elecciones de medio término, nadie del “círculo rojo” creía en la recuperación del peronismo kirchnerista. Pero pasaron cosas. Muy similares a las que están sucediendo ahora. El mundo se empieza a dar vueltas y si bien hay posibilidades también hay desafíos que un gobierno vacío de hombres de Estado no puede soportar.

El escándalo de Manuel Adorni, fusible transformado en tapón, se agravó con los créditos que el Banco Nación le otorgó a los “héroes” que pretendían cerrarlo a través del articulado original de la ley bases justo en los meses posteriores en los que el gobierno necesitó fijar una minoría firme que le validara los decretos de necesidad y urgencia y los vetos a jubilados y universitarios.

Un gobierno que somete a buena parte de su población a la incertidumbre o, directamente, la aparta del sistema, no puede darse el lujo de no tener esa vara moral y ética que el presidente pregona con la moral del estado. Parece que nadie la cumple. Empezando por Javier Milei y su hermana y jefe Karina con sus sospechosas relaciones con los cryptomaníacos Mauricio Novelli y Hayden Davis hasta designar a Diego Spagnuolo para administrar los fondos que debían utilizarse para la población con capacidades diferentes.

“Esta semana va a haber ruido con el PAMI”, advierten los propios territoriales de La Libertad Avanza. La obra social para los jubilados también está en crisis, con dramáticos recortes en prestaciones y asistencia para los jubilados. Además, acá también está latente la interna entre los territoriales de Sebastián Pareja y Las Fuerzas del Cielo.

Toda esta anarquía oficialista se agravó con la crisis económica que pega en los sectores más activos, quizás artificialmente, pero de la que viven más de veinte millones de personas directamente. Los conurbanos crujen y las grandes ciudades, habitualmente vinculadas con el anti peronismo, ahora dudan si seguir con Javier Milei.

El saludo de Javier Milei y Manuel Adorni en el acto por Malvinas

El fusible convertido en tapón

Y eso es captado por la oposición, incluida el macrismo y los radicales que en algún momento intentaron ponerse la peluca. Axel Kicillof es el mejor exponente del antimileísmo. Siempre se expresó en contra. Inclusive en el mejor momento de Milei, cuando proponía el RIGI impositivo y él lo rechazaba. ¿Eso le alcanzará para ser candidato indiscutido? No. Hay algo que no cierra en el resto del campo peronista. Y no es solo la pelea con Cristina Fernández de Kirchner.

Miguel Ángel Pichetto, quien manifestó su reparo hacia la aparición del pastor Dante Gebel, y que se reunió con gobernador y con la ex presidenta de la Nación, cree que es imprescindible “un frente nacional contra el autoritarismo, que cree que más en la disolución del país, que piense en la producción y el trabajo, que impulse el capitalismo”. Hoy eso parece tan utópico como las reuniones armadas por Alberto Rodrígez Sáa en San Luis en 2017. Todos saben qué pasó dos años después.