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Fuerte aumento del monotributo en Mendoza y baja del trabajo registrado

Los números de ARCA muestran una modificación en el trabajo en Mendoza. Aumentó el monotributo y bajó el trabajo registrado.


Según el Tablero de Empleo de ARCA - Agencia de Recaudación y Control Aduanero- correspondiente a abril de 2026, Mendoza registró en marzo 186.881 monotributistas, con un crecimiento interanual del 4,8%, equivalente a 8.516 nuevos inscriptos respecto de marzo de 2025. Más significativo aún: el monotributo puro alcanzó los 107.479 contribuyentes, con una suba anual del 7,3%, es decir, 7.355 personas más en esta modalidad.

Los puestos de trabajo registrado muestran una caída interanual del 3,3%, el universo monotributista crece con fuerza.

Los motivos del crecimiento del monotributo

En este nuevo escenario económico, el monotributo se consolida cada vez más como una vía de acceso a la formalidad laboral. En Mendoza, el crecimiento del régimen no está impulsado principalmente por el monotributo social —que incluso muestra una baja en la comparación interanual— sino por el avance sostenido del monotributo tradicional.

El dato resulta significativo porque refleja el crecimiento de trabajadores independientes vinculados a actividades económicas reales y no necesariamente dependientes de programas de asistencia. Detrás de ese aumento aparecen pequeños emprendimientos, profesionales autónomos y actividades flexibles relacionadas con los servicios, el comercio, la tecnología, la economía del conocimiento, la gastronomía, el turismo, la construcción y la producción cultural.

La evolución de las categorías del monotributo

La evolución de las categorías también aporta información relevante sobre el perfil de quienes ingresan o permanecen dentro del sistema. Las categorías más altas registran fuertes incrementos interanuales: la F sube 54,4%; la G, 106,5%; la H, 179,9%; la I, 195,9%; la J, 181%; y la K, 213,3%. Aunque algunas parten de volúmenes bajos, la tendencia deja ver que no solo crece la cantidad de monotributistas, sino también el nivel de facturación dentro del régimen simplificado.

Eso permite observar un fenómeno más amplio: el monotributo ya no aparece únicamente como una herramienta de subsistencia o de informalidad encubierta. También comienza a funcionar como una estructura estable para actividades económicas que logran sostenerse, expandirse y generar ingresos.

En ese contexto, el régimen simplificado se convierte para muchos trabajadores y pequeños emprendedores en una forma viable de insertarse en la economía formal sin asumir los costos de estructuras empresariales más complejas. Es decir que hay menos trabajo registrado, lo que también muestra ARCA y refleja esta situación.

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Cómo miran desde el Gobierno provincial estos cambios en el trabajo

Para el Gobierno provincial el dato es positivo. Consideran que Mendoza enfrenta una oportunidad tanto política como estratégica. La provincia sostiene desde hace años un discurso basado en el orden fiscal, la previsibilidad y la modernización del Estado. El desafío oficial que aparece ahora es avanzar hacia una segunda etapa: una agenda centrada en la productividad, la innovación, la especialización inteligente y el acompañamiento de las nuevas formas de trabajo que emergen en la economía actual.

Desde esa mirada, el crecimiento del monotributo puede interpretarse como una señal temprana de una economía más flexible, descentralizada y emprendedora. Detrás del aumento de contribuyentes no solo hay un cambio tributario, sino también una transformación profunda en la manera de producir, trabajar y generar ingresos.

Los 186.881 monotributistas mendocinos representan para el Ejecutivo mucho más que una categoría impositiva. Allí conviven trabajadores que buscan autonomía, profesionales que construyen su propia cartera de clientes, empresas que externalizan servicios, jóvenes que experimentan nuevas formas de inserción laboral y pequeños emprendedores que encuentran en la formalización simplificada una herramienta posible para integrarse a la economía.

En ese escenario, el rol del Estado provincial no debería limitarse a observar el fenómeno, sino a acompañarlo y potenciarlo. La discusión ya no pasa solamente por la formalización, sino también por cómo generar condiciones para que ese universo de trabajadores independientes pueda crecer, capacitarse, acceder al crédito, incorporar tecnología y aumentar su productividad.

En ese sentido, creen que en una economía que dejó de organizarse exclusivamente alrededor del empleo tradicional, la fábrica o la oficina, el trabajo independiente empieza a ocupar un lugar cada vez más central. Y allí Mendoza tiene la posibilidad de transformar esa tendencia en una ventaja competitiva. El monotributo, entendido en esa dimensión, deja de ser únicamente un indicador fiscal para convertirse en una ventana hacia las nuevas dinámicas del trabajo y la producción.