El desafío de Mendoza ante obras en rutas donde circulan 200.000 autos por día
El Acceso Este y el Acceso Sur concentrarán inversiones, desvíos y cambios en la movilidad en sectores altamente transitados hasta 2028.
El Acceso Este y el Acceso Sur estarán intervenidos por obras hasta el 2028.
Alf Ponce Mercado / MDZEl año 2026 será clave en términos de obra pública, a partir de la multiplicación de intervenciones y trabajos viales que se desarrollarán a lo largo y ancho de la provincia. Todo está motorizado, además de un porcentaje de la recaudación provincial, por la utilización de fondos por U$S 1.023 millones que llegaron a Mendoza como resarcimiento por los perjuicios ocasionados por la prórroga del régimen de promoción industrial.
Si bien las obras están previstas en distintas rutas de Mendoza —como la provincial 153 y la 171, en el Este y Sur provincial; la ruta nacional 141, en San Rafael; y la ruta provincial 82, en la zona Oeste camino a Potrerillos, entre otras—, el mayor impacto de inversión y de trabajos se concentrará en el Gran Mendoza. Allí se intervendrá de manera simultánea en las dos rutas más importantes de la provincia: la exruta nacional 7 y la ruta nacional 40, conocidas como Acceso Este y Acceso Sur.
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En estos momentos, la Provincia transita etapas de llamados a licitación y de análisis de las propuestas de las empresas que compiten por adjudicarse obras cuyos presupuestos de inversión superan cómodamente los U$S 150 millones, lo que equivale, en moneda local, a más de $220.000 millones.
Pero además del volumen de inversión —al que se deben sumar los trabajos en las calles colectoras de Maipú y Guaymallén, en la zona del Acceso Este, y de Luján de Cuyo, en el Acceso Sur—, existe una fuerte preocupación en torno al impacto que estas obras tendrán sobre el tránsito vehicular.
Un desafío para el tránsito diario
Ambos accesos, en condiciones normales, son transitados por miles de vehículos todos los días. De hecho, entre el Acceso Este y el Acceso Sur circulan alrededor de 200.000 autos diarios, según datos de Vialidad Nacional.
En el Acceso Este, en la zona más cercana al Nudo Vial, transitan unos 120.000 vehículos por día, mientras que en el Acceso Sur el flujo ronda los 70.000 vehículos diarios.
Parte de la estrategia del Gobierno provincial es que las propias empresas oferentes estudien y propongan alternativas de circulación, con el objetivo de que el impacto de las obras sea el menor posible. Aun así, se asume que habrá trastornos inevitables para la movilidad cotidiana, especialmente en horarios pico y en zonas sensibles como Guaymallén, punto neurálgico de ingreso desde el Este provincial hacia el microcentro.
Municipios en acción paralela
En paralelo, los municipios de Maipú, Guaymallén y Luján de Cuyo iniciaron sus propios procesos para intervenir y mejorar colectoras y caminos internos, que absorberán gran parte del tránsito mientras duren los plazos de obra.
La convivencia con los trabajos será extensa. Por ejemplo, en la intervención del Acceso Este, entre calle González y el Nudo Vial, donde se construirán tres puentes, se realizará un alteo de la autopista y se ampliará la traza con un tercer carril, el plazo de obra previsto es de 30 meses (dos años y medio).
Si los trabajos comienzan a mediados de 2026, la inauguración, si no hay contratiempos, se produciría recién hacia fines de 2028.
En tanto, en el Acceso Sur, en su tramo más complejo —desde la intersección con calle Paso hasta Azcuénaga—, también se construirá un tercer carril y tres nuevos puentes. En este caso, el plazo de obra será de 24 meses, por lo que los trabajos deberían finalizar a mediados de 2028. De acuerdo con el borrador del pliego, la tercera vía debería estar habilitada a los 14 meses de iniciada la obra.
Guaymallén y la reconfiguración urbana
En Guaymallén, el intendente Marcos Calvente firmó un convenio con la Provincia para comenzar a trabajar en la refuncionalización de las calles aledañas al Acceso Este. En las próximas semanas se implementarán medidas destinadas a “acostumbrar” a los automovilistas a nuevas circulaciones, con el objetivo de mejorar la fluidez y minimizar el impacto vial.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la operación de la red semafórica del departamento. Se reconfigurarán semáforos ubicados en esquinas estratégicas de calles como Bandera de los Andes, Godoy Cruz, Lamadrid, Adolfo Calle, Dorrego y Urquiza, entre otras, que se convertirán en ejes de alta carga vehicular.
Según informó el Gobierno, a partir de este convenio Guaymallén podrá intervenir de manera directa en reparaciones menores, controlar frecuencias y adaptar los sistemas semafóricos a los desvíos programados, con posibilidad de sincronización remota en función del tránsito en tiempo real.
Además, se modificarán sentidos de circulación, como en el caso de las colectoras del Acceso Este: la lateral norte tendrá sentido hacia el Oeste, mientras que la lateral sur circulará hacia el Este. Además, se prohibirá el estacionamiento en ambos laterales en el tramo comprendido entre los cruces de Hilario Cuadros–Cañadita Alegre y La Purísima–Curupaytí
En el Acceso Sur también se trabajará intensamente sobre las colectoras, con especial carga en calles que cruzan la traza —como Boedo, Aráoz y Paso—, pero principalmente en aquellas de circulación sur-norte y norte-sur, como San Martín, Terrada, Vieytes, Alzaga, Viamonte, las colectoras de la ruta 40 y la propia ruta provincial 82.
Un dato considerado positivo es que, a diferencia del Acceso Este, las obras del Acceso Sur avanzarán de sur a norte hasta calle Paso, por lo que gran parte de Godoy Cruz quedará fuera del área de intervención, al menos hasta llegar a la rotonda de la Virgen, donde conecta con la ruta provincial 22 (exruta 7).
Los desvíos, bajo estrictas condiciones
Como ejemplo de los planes de circulación que deberán presentar las empresas oferentes, el borrador del pliego de la licitación del Acceso Sur -al igual que en el Acceso Este- establece que “el oferente presentará como parte de la documentación de la oferta un plan de desvíos tentativo para la ejecución de las obras”.
Y agrega: “Dicho plan deberá reunir las condiciones de factibilidad y seguridad necesarias para el desplazamiento de vehículos, ciclistas y peatones y guardar coherencia con el plan de trabajos respectivo”. Además, se aclara que no podrán iniciarse tareas vinculadas a los desvíos “hasta tanto no cuente con la aprobación de la Inspección de Obras”.
Finalmente, el pliego precisa que “el plan de desvíos deberá mantenerse actualizado frente a cualquier cambio o modificación que surgiera”, ya sea por iniciativa del contratista o de la inspección, siempre con la aprobación correspondiente.



