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El agrande opositor por los tropiezos de Javier Milei y la certeza de que "nadie fue presidente un año antes"

La oposición se anima a reconstruirse casi en neblinas pero con una certeza. Ningún presidente fue tal hasta cuatro o cinco meses antes de la fecha de elecciones.


Decime quién era el presidente faltando un año de las elecciones”, empezó su reflexión el presidente de una legislatura municipal para argumentar una idea que tiene desde hace tiempo. “Los gobiernos siempre pierden por la boca”. Efectivamente, a los gobiernos siempre le cuesta horrores cumplir con sus compromisos de campaña. Pero les es mucho más cuesta arriba para aquellos que en momento determinado se sentían presidentes pero, pocos meses antes de las elecciones, se mancaron o, directamente, perdieron su oportunidad.

Raúl Alfonsín no iba a ser presidente en 1983, pero el peronismo de aquel entonces hizo lo imposible para parecerse a los militares que se iban y a la patota que siempre acompañaba a la dirigencia sindical y política de aquel entonces.

Carlos Menem no estaba en los planes cuando el propio Alfonsín armaba “el tercer movimiento histórico” y Antonio Cafiero daba el golpe político en 1987. Todos creían que él sería el sucesor del presidente radical, pero perdió una interna increíble un año después contra su colega riojano.

Quizás el más efímero de los presidentes fue el más previsible. Fernando De la Rúa, jefe de gobierno porteño, era el número puesto para suceder a Menem pero tuvo que abandonar el poder dos años después. De la Rúa había llegado como un profesional de la política, con cierta aura de austeridad que se contraponía a los exabruptos menemistas, pero no pudo conformar un plan económico que superara la ya endeble convertibilidad.

¿Alguien conocía a Néstor Kirchner, luego que Eduardo Duhalde había intentado con José De la Sota o Carlos Reutemmann como sucesores? Nadie. Después su herencia duró veinte años, con la interrupción de Mauricio Macri en 2015, quien venía de conducir exitosamente el club atlético Boca Juniors y conseguir que la Ciudad Autónoma "no se inunde más".

Pero el candidato natural, el que le había puesto fin al sueño de “Cristina Eterna”, dos años antes, era Sergio Massa, quien inclusive fue en un frente electoral con el PRO en la Provincia de Buenos Aires. Massa, con el Frente Renovador, salió tercero al asumir Macri.

¿Alguien podía prever que Alberto Fernández fuera presidente en 2019?... Nadie. Ni siquiera Cristina Fernández de Kirchner lo tenía en su radar, pero lo fue a buscar para “volver mejores” y ponerlo al frente del Poder Ejecutivo. Massa fue el presidente de la Cámara de Diputados y terminó como “súper Ministro”.

Desde ese momento, todos suponían que Horacio Rodríguez Larreta era el futuro Jefe de Estado. Pero pasaron cosas y ahora ve su vuelta a la Ciudad como un nuevo punto de partida. Macri no toleró dejar un heredero tan nítido, que lo podía “jubilar” en la conducción del PRO y prefirió potenciar a Patricia Bullrich. “El ganador de esa interna es el próximo presidente”, decían en Juntos por el Cambio.

La presidencia de Javier Milei y el agrande de la oposición

La historia terminó con Javier Milei ganando el ballotage. Un “outsider” salido de los sets de televisión a quienes sus admiradores le pagaban la comida a la salida de cada programa. La mayoría eran de los conocidos como "Las Fuerzas del Cielo", hoy corridos de todos los lugares de poder.

Por eso estas razones, y porque “los gobiernos mueren por la boca” es que hoy todos parecen animarse en la oposición y personas que antes ni siquiera tomaban un café hoy hasta se dedican elogiosos conceptos entre sí. Inteligente, Axel Kicillof le abrió su corazón a dirigentes que hasta ayer nomás caminaban con Mauricio Macri, Rodríguez Larreta o Patricia Bullrich pero que nunca ocultaron su pensamiento político más proclive al diálogo y la convivencia como Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó y Nicolás Massot.

Para el gobernador, esto no tiene nada que ver con una acumulación de dirigentes sino con un corrimiento hacia el centro que disimule los extremos y dejarlos en minoría. Kicillof solo quiere participar del ballotage, y si eso sucede, cree que se quedará con todo el voto antimilei. Pero, ¿será Milei el candidato del centro derecha? ¿Puede salirle un competidor al creyente Dante Gebel pero desde la propia Iglesia Católica? La idea que luego de tanto agravio, insulto y mala educación la gente pida pacificar, abrazar, escuchar y unir, ya se activó en algún laboratorio político.

Macri separado, sin la presión de "la hechicera", quiere cerrar el ciclo que inició hace una década. ¿O será Bullrich? a quien siguen destratando en el mundo libertario. ¿La senadora hará la "Gran Carrió", quien agarró la cartera en medio de una conferencia de prensa y destrozó lo que era Unen? "Patricia siempre ha sabido calibrar los humores del tiempo", reflexionó uno de los que la conoce muy bien.

El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto Foto: Télam

Los diputados nacionales Pichetto y Massot quieren el oximorón de un Kicillof de centro Foto: Télam

Las dudas de las fechas

El gobierno nacional no tiene demasiadas chances de ejecutar los rumores que dicen que adelantará las elecciones presidenciales. Por ley están fijadas para la última semana de octubre, y a lo sumo podría realizarlas en septiembre. Para más información, todos los que suponen que el Ejecutivo podría convocar a votar en mayo del año próximo, deberían leer el Artículo 95 de la Constitución Nacional.

Eso fue analizado ayer en la charla que tuvieron Kicillof y su mesa política, que no integran sus invitados ilustres Monzó y Massot. Es que también él puede insistir con la victoriosa experiencia del año pasado, cuando al adelantar las elecciones provinciales, obtuvo un resultado apabullante en su favor.

Pero eso le quitaría energía para su otra gran pelea, que es la Presidencia. Según como venga el gobierno nacional, se adoptará la decisión. También en el desdoblamiento o no estarán las otras respuestas, como si se rehabilitarán las reelecciones indefinidas.

Ante estas dudas, un experimentado armador político empieza a esbozar otra idea. En caso de continuar la el desdoblamiento electoral bonaernese, analliza la posibilidad de poner un candidato a gobernador absolutamente bonaerense, bancado por una docena de intendentes que no sea una "marioneta" de los dueños territoriales o de un presidente que lo llena de desconfianza, evitando iral otro lado de la General Paz como hicieron en el pasado reciente con Solá, Ruckauf, Scioli, Vidal o Kicillof.