Cuál fue el destino de los delegados políticos de Bergoglio en las listas

Vera, Grabois, Moreno, Scioli se quedaron fuera, pero algunos lograron meter uno que otro candidato. Sin embargo, permanecen bajo la tutela de Cristina Kirchner en un panorama en el que hasta Sergio Massa lo hizo, con el objetivo puesto en conseguir volver a manejar el poder en la Argentina.

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Sánchez Sorondo, el Papa y Vera.

El "papismo", los sectores de la política que han convergido alrededor de la figura de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, terminaron cerrando su respaldo a la fórmula encabezada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. En un fenómeno guiado por una fuerza centrípeta, allí están todos, aun los que alguna vez cuestionaron la corrupción del kirchnerismo, sus métodos o funcionarios, tratando de volver a recuperar el poder.

Juan Grabois, que técnicamente es asesor de una comisión del Vaticano y no del Papa, aunque mantiene una amistad con el sumo pontífice de la Igesia Católica y jefe de aquel Estado, no integra ninguna lista, pero colocó en la nómina de diputados que tienen posibilidad de ingresar al congreso a uno de los integrantes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, CTEP, que se llama Itahí Hagman. Al aceptar su lugar en la lista, sostuvo en las redes: "Ojalá mi candidatura sirva para aportar a lo más importante, que es que el macrismo no siga gobernando, pero también para llevar otras agendas al Congreso". Y agregó: "Hay una oportunidad después de mucho tiempo de ganar la ciudad. Ojalá podamos hacerlo a nivel nacional y también acá".

En tanto, el exembajador ante el Vaticano, Eduardo Valdés, quedó quinto en la lista de candidatos a diputados nacionales por la Ciudad de Buenos Aires. A pesar de su disconformidad por quedar tan atrás y pretender estar más arriba, aceptó.

El otro sector que fue organizado con la bendición papal es la Multisectorial 21F, en la que hasta un obispo que oficia en un altísimo cargo en Roma ha servido de enlace entre sectores, como es el caso de monseñor Marcelo Sánchez Sorondo. Allí milita el presidente de la Fundación La Alameda, conocido amigo del papa Francisco que, además, hace alarde constantemente de ello, sin haber sido desmentido.

Vera pasó de denunciar al kirchnerismo a apoyarlo. Tampoco puso su nombre en las listas (o no lo pusieron) pero anunció su apoyo a la fórmula de Los Fernández. Vera cometió un pronóstico errado cuando tuiteó con ironía que "sa razón màs importante del gobierno p/poner a Pichetto en la fórmula es quedarse con la mayoria del consejo de la magistratura y desde ahí tratar de disciplinar y castigar jueces que no se plieguen a los designios oficiales. Todo muy'republicano'". Pichetto renunció a ese rol. Ssus profecías fallaron.

Tras su aventura anterior integrando una lista porteña con Guillermo Moreno, que fracasó rotundamente, esta vez solo sirvió de escudero de la familia Moyano. Tras las críticas que desde Rosario les hizo el presidente Mauricio Macri, Vera declaró "en alerta y movilización" al colectivo 21F "ante la criminalización y calumnias del presidente Macri".

Moreno, en tanto, quedó completamente desdibujado -al igual que otro habitué del Palacio Pontificio, Daniel Scioli- tras la decisión de Cristina Kirchner de imponer a Alberto Fernández como cara visible de la fórmula, sin aceptar comptencia interna. 

Ambos, Vera y Moreno, entonces, se dedicaron a intentar poner candidatos a las comunas porteñas y recluirse allí.

En Mendoza, el Movimiento 21F de Vera perdió al respaldar la precandidatura del sindicalista del Casino, Martín Caín, como intendente de Las Heras

Así, esta vez, fue el "papismo" quien debió arrodillarse ante el armado de listas que se hizo en el Instituto Patria, y no en el Grupo Callao. Cristina pudo más que Alberto, pero también, más que el Papa. Aunque nada les impide mantenerse juntos para competir por todo el poder.

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