Obras

Cuándo terminarán la ruta 82, los puentes caídos del Valle de Uco y la ruta fantasma del Este

El abandono nacional de la obra pública dejó en mala situación a Mendoza. Pero también hay afectación en obras provinciales. Cuándo se terminarán y qué pasará con los puentes caídos.

Pablo Icardi
Pablo Icardi viernes, 26 de abril de 2024 · 07:05 hs
Cuándo terminarán la ruta 82, los puentes caídos del Valle de Uco y la ruta fantasma del Este
La ruta 82 es una obra emblemática. Esperan terminarla a fin de año. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Polvo suspendido en el aire. Pocas máquinas trabajando y sensación de abandono. Transitar por las rutas 40, 82 y pasar por el frente de algunas obras a medio hacer generan esas sensaciones. Lo mismo en la variante Palmira, una ruta fantasma que asoma en el Este y termina en Luján. Las obras financiadas por la Nación estaban virtualmente suspendidas y Javier Milei las recortó de cuajo: no habrá más financiamiento. Por eso Mendoza atraviesa una emergencia en infraestructura y el Gobierno de local buscan enfrentarla con distintas estrategias.

El cerrojo nacional no es el único problema, pues todas las obras públicas están afectadas por la incertidumbre. La decisión que tomó el Gobierno es no suspender, pero sí hacer más lenta la ejecución. Los trabajos se mantienen a velocidad "crucero" y con goteo de pagos para evitar la ruptura de la cadena. Incluso algunas tienen un avance mensual inferior al 3%. 

La ruta 82 es una de las más visibles y en ese caso no hay dependencia de la Nación. Es un proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y tenía buen ritmo, hasta que los costos se desfasaron. Cornejo y su equipo se plantearon como objetivo terminarla este año. Esa obra se adjudicó en 2021, pero con pliegos y presupuesto del 2020. Por eso, explican en el Gobierno, el desfasaje. El insumo crítico es el asfalto, que tuvo una suba superior al 300% del costo presupuestado. La 82 (Panamericana) es una obra emblemática por la dimensión y el impacto que tendrá. Es un corredor que une las zonas turísticas de la montaña, incluidos Cacheuta y Potrerillos, pero sobre todo la zona de expansión  urbana de Luján: Chacras, Vistalba y Vertientes del Pedemonte. Para ejecutarla se hicieron obras básicas enormes, como hacer desaparecer un cerro, erradicar barrios y expropiar terrenos. La obra tenía un presupuesto original de 2100 millones de pesos, que quedó obsoleto. La empresa que la hace es Paolini. 

La ruta 82 es la obra más grande que ejecuta la Provincia. 

Además de los problemas logísticos, se destrabó un inconveniente burocrático. Al tener  financiamiento internacional, hay controles e inspecciones externas. Para pagar los certificados, por ejemplo, hacía falta el aval de toda la cadena de controles. En el Gobierno explicaron que se buscó agilizar ese trámite para que cobren a un ritmo distinto. 

Los puentes abandonados y la ruta fantasma

La Nación cerró el grifo y las palabras del presidente Javier Milei en cadena nacional lo ratificaron. Aunque hubo reclamos a través de distintas vías para que se terminen las obras abandonadas en Mendoza, la respuesta es la misma. El recorte de los fondos tiene que ver con el ajuste para buscar que las cuentas cierren, pero va mucho más allá. El Gobierno nacional no cree en la obra pública y deja en manos de las provincias y el sector privado el tema. 

Los puentes de la ruta 40 podrían ser reconstruidos por la Provincia. 

De la lista de obras abandonadas la más urgente para el Gobierno son los puentes caídos hace 4 y 3 años en la ruta 40, en el Valle de Uco. El contrato se adjudicó, pero no tiene avance. Cornejo tiene una decisión tomada, aunque falta ver la forma de instrumentarla: la Provincia se haría cargo de la construcción. Para ello deberían ver la vía administrativa para el traspaso, si se mantiene el mismo contrato y, sobre todo, el financiamiento. Una posibilidad es buscar financiamiento internacional, aunque con la obra adjudicada es complejo. Mendoza tendrá 1023 millones de dólares disponibles desde octubre provenientes del resarcimiento por la promoción industrial. Esos recursos se destinarán fundamentalmente a obras de agua y energía. Pero también a mejorar a caminos productivos e infraestructura básica. Esa podría ser una fuente de financiamiento para la reconstrucción de los puentes caídos, si es que se mantiene la idea de provincializarlos. 

La Nación se haría cargo de una sola obra de las que dejó paradas: la Variante Palmira. Ese proyecto lleva más de 6 años de ejecución, tres presidentes (Macri, Fernández y Miei) y se convirtió en la ruta fantasma. El puente abandonado que aparece sobre la ruta 7, a la altura de San Roque, lo demuestra. Allí se inicia, aunque no se puede transitar. En el recorrido corta por el medio algunos campos cultivados y termina en el empalme con a misma Ruta 7 en Luján.

La Variante Palmira es la ruta fantasma que se inicia en San Roque y termina en Luján. 

Ese trayecto fantasmal de 17 kilómetros está adjudicado a la empresa Cartellone, que por ahora tiene como única tarea la custodia. Vialidad Nacional podría terminarla y agregarle peaje. La ruta sería usada por el transporte de carga, con la idea de descomprimir los otros accesos y evitar la convivencia con los vehículos particulares y el turismo. En los últimos meses la presión sobre las calles y rutas provinciales se hizo sentir, con accidentes, embotellamientos y conflictos. 

El abandono de las obras tendrá un impacto mayor en Mendoza a mediano plazo. La ruta 40 norte, por ejemplo, tiene el peor escenario posible: trabajos abandonados, desvíos provisorios, tierra y descontrol. Nadie se anima a predecir qué puede pasar. Más grave puede ser si Vialidad Nacional no se hace cargo del mantenimiento invernal de la ruta 7 en la zona de alta montaña. La mejora de esa vía de conexión con Chile y la reparación de la 40 en el límite con Neuquén ya entraron directamente en el marco del olvido. 

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