Un cierre de listas nacional con saldos, retazos y pares únicos al 50% de su valor

Mientras en MDZ más o menos el cierre de candidaturas para diputados nacionales se produjo con "sorpresitas" o nombres de menor impacto, siempre dentro de los carriles esperados por la lógica provincial, a nivel nacional pasaron de jugar al ajedrez a una partida de bochas sin contemplaciones.

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Gabriel Conte

Pichetto con los desconocidos dirigentes de UNIR.

Carambola. La situación del cierre de listas nacional incluyó movidas políticas que pretendían quedar como parte de un ajedrez, pero sin embargo, por su torpeza, se volvieron escenas de un juego de bochas sin contemplaciones. Se manifestó en la noche de este viernes cuando el propio candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, Miguel Ángel Pichetto, se mostró en Twitter con Alberto Aseff, líder del partido de alquiler UNIR. Nada malo hasta allí, salvo que esa fuerza -que como el PI mendocino ha estado con todos los que lo han requerido, en lo que es una especie de delivery de estructura- era junto a la Ucedé el soporte del Frente DespertAr que sostiene a la fórmula José Luis Espert - Luis Rosales.

Incertidumbre. Espert y Rosales se mostraron más que sorprendidos (se sabía de antemano el carácter de estos personajes y partidos), molestos, enojados: traicionados. Sin embargo, confiaron en que en 24 hs. no podría reeditarse la convención nacional de UNIR que los ungió. "Se ha ido solo Asseff", dijo Espert. "Parece que le han ofrecido de todo", dejaron filtrar a MDZ desde el movimiento libertario. Y sí: Asseff se garantizó el lugar 11 de una lista de diputados nacionales en la que podrían entrar 15.

Paréntesis. Al margen de todo esto, cuando Pichetto anunció que le había robado al insignificante, pero desestabilizante Asseff a Espert, dijo que se iba a "Juntos Somos el Cambio". El frente al que él mismo se pasó se llama parecido, pero no así.

Dan idea de temor. Tanto que buscan "caranchar" ahora, en esta instancia, y no en segunda vuelta, votos y referentes, desde Juntos por el Cambio parecen estar dando una señal equivocada de autodesconfianza. La gente que están coptando no parece estar volviendo sola al redil, sino que son arreadas a la fuerza. Allí apareció junto a Marcos Peña el exfuncionario Darío lopérfido, que tiene partido propio, el Republicano y cuya candidatura a jefe de Gobierno porteño le duró apenas unas semanas. Se bajó. Algunos de los propios lo felicitan y otros lo insultan y tratan de "cobarde", directamente. Él lo justificó diciendo que "no hay que darle chance a que se agote la democracia liberal". Estaría planteándose esta elección como un Armagedón para la democracia si no ganara Macri.

Shock conservador. La vieja tensión entre conservadores y liberales, que los ha llevado tantas veces a estar unidos por el espanto contra otros, esta vez sufrió las zancadillas externas. El Pro siente que con haber promovido la Iterrupción Legal del Embarazo perdió a una parte del electorado que se puede ir para cualquier lado, sobre todo con las escisiones a su proyecto (como la que lidera el exmilitar y exdirector de Aduanas, Juan José Gómez Centurión) y quiere retener todo ahora, en las PASO, ni siquiera en la general. Señal de debilidad al fin, dejó afuera a quien aceptó ser el vocero de un proyecto que es de Macri y no propio, Daniel Lipovetzky. Lo mandaron a competir por una candidatura a senador provincial bonaerense. Hasta Victoria Donda lo tentó con sumarse al cristinista Frente de Todos.

Celeste, siempre celeste. El propio Mauricio Macri, impulsor del aborto en el Congreso, recibió en la Casa Rosada a la militante antiabortista Amalia Granata. Le dio una señal a ella y a los 100 que la dejaron como tercera opción electoral en Santa Fe y le dieron una banca provincial. Pero además, para todo el mundo celeste argentino que se había jurado y perjurado no votar nunca más a Macri. Tratándose de personas de convicciones fuertes, el operativo de seducción política no se salda solo con una simple promesa. Y de allí, tantos gestos.

Buenas noches los pastores. En este mismo camino, es María Eugenia Vidal quien aprovechó que corrió de la política Emilio Monzó y le está cerrando la puerta a toda su prole política. En su lugar, incluye en la lista a una nueva corriente, que en algún momento coqueteó con Néstor Kirchner y luego se mostró afín con la gobernadora bonaerense. Ahora, podrían tener bancas en el Congreso, en un fenómeno que tiene su corporización total en Brasil: los evangélicos. 

Camporización de las listas. En todo el país sobre el que Cristina Kirchner tiene alcance -lo que deja afuera a la Córdoba de Schiaretti, que va con listas cortas y propias- la expresidenta está poniendo a integrantes de La Cámpora en lugares entrables. En provincia de Buenos Aires su hijo quedó tercero, desplazado por el premio consuelo que le tuvieron que dar al versátil Sergio Massa. Pero en el resto del país está haciendo pata ancha. En Mendoza va una camporista de la Ciudad de Mendoza, pero aquí el sector se ganó en buena ley la capacidad de armar las listas en función de haber desplazado en las urnas al "peronismo de familias". En Tucumán, el gobernador Juan Manzur le dio el segundo lugar a la camporista Mabel Carrizo, que acompañará al presidente de Atlético Tucumán, Mario Leito. El camporista Marcos Cleri encabeza la lista de diputados nacionales de Santa Fe, la provincia que ganó el peronista Omar Perotti el domingo, pero que se corrió del armado de las listas nacionales. Matías Rodríguez, fiel a Máximo Kirchner, ira como primer senador nacional en Tierra del Fuego. 

Y todavía no cierran las listas.

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