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Con citas a Alberdi, industriales se plantaron frente a Milei en la polémica con Techint

El presidente de la Unión Industrial Argentina defendió al empresario Paolo Rocca, de Techint, quien fue atacado por el Gobierno, en medio del proceso licitatorio por el gasoducto.


El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, cruzó al Gobierno y defendió al Grupo Techint tras el escándalo político por la licitación para la provisión de caños de una obra clave en Vaca Muerta, proceso que la empresa india Welspun fue adjudicataria con una oferta apenas inferior a la presentada por Siat Tenaris, del grupo argentino.

Su pronunciamiento ocurre en horas en las cuales el presidente Javier Milei apuntó duramente otra vez contra Paolo Rocca, director ejecutivo de Techint, a quien acusa de maniobras fraudulentas con otros gobiernos con el fin de ganar usualmente las licitaciones durante décadas. “DATO”, escribió el jefe de Estado para coincidir con un posteo del usuario @ziberal que decía: “Y que quede constancia que Paolo Rocca (Don Chatarrín) jugó all in para que el actual gobierno termine post elecciones de septiembre. Jubílate, tano. Perdiste”.

Por su parte, Techint denunció que la licitación favoreció competencia desleal, al permitir insumos chinos subsidiados en la oferta de Welspun y eliminar la protección arancelaria a la industria argentina.

En una columna titulada “El progreso tiene líderes con nombre y apellido”, Martín Rappallini subrayó la importancia de la relación directa entre el reconocimiento internacional de un país y la relevancia de sus industrias productivas, en especial por su rol en mercados globales.

“Cuando uno habla en serio de progreso, hay una verdad simple que los países exitosos entendieron hace décadas: el desarrollo tiene líderes con nombres y apellidos. En todos los países capitalistas que lograron niveles altos de ingreso per cápita, cohesión social y estabilidad, el progreso tiene estructura, tiene sistema… y tiene protagonistas”, planteó, en diálogo con Clarín.

Paolo Rocca, líder de la Organización Techint y hombre fuerte de la industria siderúrgica regional en la pulseada contra los subsidios de China en este mercado. Foto: Télam
Paolo Rocca, líder de la Organización Techint y hombre fuerte de la industria siderúrgica regional en la pulseada contra los subsidios de China en este mercado. Foto: Télam

“En esos países también se da un fenómeno muy concreto: cuando se piensa en Alemania, Italia, Corea o Estados Unidos, automáticamente aparecen sus grandes marcas, sus empresas líderes, sus compañías insignia. Y eso no es casualidad. Hay una relación directa entre el prestigio internacional de un país y la calidad de sus empresas. Las marcas de un país son su gran capital y, en cierto modo, su carta de presentación: representan su tecnología, su eficiencia, su cultura industrial, su capacidad de competir y su reputación como sociedad productiva”, justificó, en su defensa a Rocca.

A su vez, el dirigente dijo que “detrás de esas empresas hay, además, una característica clave: no son solamente grandes. Son empresas comprometidas”. “Comprometidas con la comunidad donde operan, con el empleo que generan, con las cadenas de valor que arrastran, con la innovación tecnológica, con la formación de talento, con la calidad y con la exportación”, añadió.

A su vez, el titular de la UIA sorprendió al citar al liberal Juan Bautista Alberdi, que suele citar el presidente: “Esto también es, en el fondo, un cambio cultural. Ya lo decía Alberdi —el primer liberal argentino y arquitecto de la Constitución moderna— cuando defendía la idea de que una nación próspera debía dar prestigio social a los empresarios, porque son quienes organizan el trabajo productivo, multiplican la riqueza real y sostienen el progreso”.

“´La nueva política debe tender a glorificar los triunfos industriales, a ennoblecer el trabajo, a rodear de honor las empresas´, escribió en sus “Bases” el célebre tucumano. En una sociedad moderna, los empresarios somos los protagonistas de la solución a construir”, comentó.

“Un empresario comprometido, además, no es solo alguien que dirige desde un escritorio: es alguien que vive su empresa. Que trabaja. Que recorre plantas. Que se involucra en la mejora continua. Que entiende que la competitividad no se declama: se construye todos los días. Y por eso, el ejemplo personal también importa: la disciplina, la vocación de trabajo, la obsesión por el detalle y la cultura industrial. Todo eso es Paolo Rocca”, señaló.

“Un empresario que con más de 70 años sigue levantándose cada día para estar desde temprano en su empresa, recorriendo plantas, conociendo procesos, liderando equipos, con una dedicación de 12 horas diarias. Un ejemplo de los muchos grandes empresarios que por fortuna tiene la Argentina. Ese tipo de actitud es lo que explica por qué algunos países prosperan: porque construyen una cultura donde producir es honorable y competir en el mundo es un objetivo nacional”, completó.