Adriana García: "En la UNCuyo no comienza un ciclo peronista, se inicia un ciclo plural"
La nueva rectora de la UNCuyo Adriana García, lanza un fuerte mensaje sobre algunas miradas hacia la gestión que encabeza. Los paros y el diálogo con Cornejo.
Adriana García, la nueva rectora de la UNCuyo.
Marcos Garcia / MDZDesde este sábado 15 de agosto, Adriana García es la nueva rectora de la UNCuyo (Universidad Nacional de Cuyo).
Tras asumir junto a Ana Sisti, la flamante titular del Rectorado habló en esta Entrevista con MDZ sobre los desafíos que tendrá su gestión, la idea de construir una universidad “sin condicionamientos”, las lecturas políticas sobre su llegada. Subrayó que no comienza un ciclo del peronismo y también aseguró que le molestó la ausencia de representantes del Gobierno provincial en el acto de asunción de este sábado. Además, contó que el Gobernador nunca la ha llamado.
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Adriana García asumió como nueva rectora de la UNCuyo
Se refirió a la situación de los trabajadores contratados, los colegios secundarios de la UNCuyo- advirtió que está en contra de los paros por tiempo indeterminado- y el futuro del Damsu.
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—En su discurso de asunción habló de una universidad sin condicionamientos y con voz. ¿Qué significa concretamente para esta nueva etapa?
—Hace mucho tiempo que vengo reflexionando sobre esta palabra: una universidad sin condicionamientos. Ese término tiene un intelectual detrás, que es Jacques Derrida, y cuando hacía esas lecturas teóricas, filosóficas e históricas siempre me quedó resonando.
Cuando uno analiza el contexto en el que se desarrollan las instituciones, indudablemente todas están condicionadas. Pero hay distintos tipos de condicionamientos. Al que yo siempre me referí es al condicionamiento de la universidad a través de los partidos políticos y, en el escenario actual, también al condicionamiento de esos gigantes tecnológicos o de esas corporaciones multinacionales que quieren acallar la voz de un pensamiento crítico y humanista.
La universidad tiene intelectuales, científicos, artistas, docentes, investigadores, tecnólogos y técnicos, todos con una gran formación. Todos ellos tienen una voz para decirle a este contexto en el que nos encontramos lo que estamos haciendo en nuestras aulas y nuestros laboratorios.
Por eso hablo de una universidad sin condicionamientos y con voz. Y esa voz es la voz de la comunidad universitaria.
—Usted habla de comunidad universitaria en todos sus discursos. ¿Por qué ?
—Yo prefiero el concepto de comunidad al de institución. Institución tiene que ver con lo hecho, con lo que está instituido, pero la institución también es lo instituyente. Y en ese concepto tiene que estar necesariamente la comunidad.
La comunidad es lo colectivo, es lo otro, es lo diferente. Por esa razón, cuando quieren encasillar a la universidad en un partido político definido, volvemos a poner en valor cómo comenzamos nuestra campaña: a través de una denominación que fue Encuentro Plural.
Quien no entienda que se inicia un nuevo ciclo en la universidad marcado por la pluralidad, no entiende el mensaje que estuvimos dando durante toda la campaña.
—¿Le molesta que se diga que con su llegada comienza un ciclo peronista en la UNCuyo?
—Sí. Eso es lo que hoy, si me preguntás qué es lo que más me preocupa, es el encasillamiento. Efectivamente tuvimos un ciclo radical de 12 años. Pero no se inicia un ciclo peronista: se inicia un ciclo plural. Y lo más importante es que la comunidad universitaria, esa que conoce la cotidianidad de lo que se hace, dijo “esto es lo que nosotros queremos”.
Se votó. Y a esa decisión nosotros tenemos que responder. Entonces, que nos quieran encasillar con un determinado partido político, me molesta, porque no es así.
—En su asunción hubo dirigentes de distintos sectores políticos, pero no hubo representantes del Gobierno provincial. ¿Cómo lo tomó?
—Esa fue de alguna manera mi alegría: reconocer que distintos partidos políticos participaran del acto de asunción. Creo que entendieron el mensaje que estábamos dando, que era el del encuentro plural.
—¿El gobernador Alfredo Cornejo la llamó para felicitarla?¿O alguien del Gobierno?
—No. El gobernador nunca me ha llamado para felicitarme, para hablar o para decir “bueno, estemos en contacto”. No, nadie del Gobierno de Mendoza.
Pero creo que esto responde al calor del término de una contienda que se quiso partidizar. Y creo que esa batalla que dimos —y esta sí la llamo una batalla cultural— fue para demostrar una vez más que la universidad es esa universidad que se creó en 1939.
—¿Qué universidad quiere inaugurar con esta nueva etapa?
—Una universidad que recupere su voz y que sea capaz de construir desde la diversidad. La Universidad Nacional de Cuyo, cuando se crea, lo hace en un contexto muy particular, en el medio de la Segunda Guerra Mundial, y se presenta como un enclave humanista en el oeste de la República Argentina, reuniendo a tres provincias. Siempre con el objeto de plantear la unidad en la diversidad.
Y esto lo que queremos inaugurar con este nuevo ciclo que se inicia en la Universidad Nacional de Cuyo.
—Después de la asunción habló con la prensa de los contratos de la gestión anterior y dijo que no habría bajas automáticas de quienes ingresaron en los últimos años. ¿Cómo será esa revisión?
—Vuelvo a poner sobre la mesa esa tensión que se da siempre entre continuidad y cambio.Cuando hablamos de esas personas y ponemos fechas, tiempo cronológico —“el 18 de agosto termina esto”, “el contrato es hasta el 31 de agosto”— nos volvemos a olvidar de que ahí hay personas. Y en eso tenemos que ser sumamente cuidadosos.
En la universidad tenemos cargos políticos. Por ejemplo, el gabinete que yo he nombrado tiene una caducidad porque ha ingresado conmigo.
Pero ¿qué ha pasado ahora? No nos olvidemos de que estamos terminando un ciclo de 12 años. Entonces tenemos personas que han estado trabajando nueve o diez años. ¿Qué han estado haciendo esas personas?
Eso es lo que les he pedido a cada uno de los miembros responsables del gabinete: que evalúen qué ha hecho esa persona durante esos nueve o diez años. Ojalá que a esas personas que han trabajado por el bien de la comunidad universitaria podamos dejar de tenerlas absolutamente precarias. Porque lo que hemos tenido es la precariedad.
Pero esto también va de la mano de un Gobierno nacional que tiene que hacerse cargo del financiamiento de las universidades. Porque si no tenemos ese apoyo presupuestario, ¿cómo vamos a darle una legítima efectividad a esas personas?
Yo no estoy hablando del individuo, estoy hablando de las personas. ¿Dónde queda la persona? Con esa mirada nos vamos a mover.
—Pasemos a los colegios preuniversitarios. Hoy casi no hay paros porque se los descuentan ¿Qué va a pasar a partir de ahora?
—Como todavía me reconozco como docente de los colegios universitarios, yo también participé de paros y hasta de paros interminables. Siempre estuvimos en disputa.
Pero hoy el contexto es otro. En un contexto de desfinanciamiento, de un ataque constante del Gobierno nacional hacia lo público, los sueldos de docentes y no docentes y las becas de nuestros estudiantes están por el piso.
Las organizaciones sindicales apelaban justamente a eso, a que miraran lo que nos estaba pasando. Es una cuestión paradójica. Los trabajadores luchaban, hacían un paro y venía el descuento.
Nosotras, en esta transición que llamo amable y precisamente cuidando a las personas, nos reunimos con las organizaciones sindicales, libres y democráticas, y pusimos sobre la mesa esta situación.
—¿Y está de acuerdo con los paros por tiempo indeterminado en los colegios secundarios?
—Hoy el contexto es otro. Entonces no se pueden plantear estos paros interminables. Creo que hay una solución y es el diálogo constante. Y no solamente con los sindicatos, sino también, en el caso de los colegios secundarios, con los padres, para que también reconozcan el legítimo derecho que se tiene a decir basta a esta situación de precariedad.
Tenemos que preguntarnos cómo hacemos juntos para manifestarnos ante la sociedad. ¿Qué es lo mejor para nuestros jóvenes, para nuestros estudiantes? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué otras soluciones tenemos más allá del paro de 24 o de 48 horas?
Me parece que acá la creatividad y el ingenio humano tienen que estar presentes en esas discusiones.
—Otro de los grandes temas de su campaña fue el Damsu. ¿Qué camino están pensando para resolver la situación?
—El tema del bienestar universitario hay que ponerlo en el aquí y ahora, pero también hay que relacionarlo con el futuro. Por lo tanto, las soluciones, que son muy complejas, no van a ser ya.
Hay que trabajar con un concepto de prospectiva, con una voluntad anticipatoria que debe tener toda comunidad.
En esa voluntad anticipatoria, lo que nosotros queremos es un sistema integral de salud. ¿Y cómo se va a solucionar ese sistema integral de salud si cada uno de los componentes tiene su identidad y sus trabajadores? Indudablemente, hay que coordinar todo eso.
Nosotros sabíamos que había proyectos que hablaban de un sistema integral de salud, pero también sabíamos que teníamos nuevos integrantes en el directorio del Damsu que estaban trabajando fuertemente en identificar los problemas claves que tenía, además de una mala gestión.
Todo eso, en este proceso de transición amable, se puso sobre la mesa. Hay diversos proyectos presentados por gente muy capaz y muy capacitada, y los pusimos en diálogo. Un proyecto, otro proyecto, y el diálogo con la gente del directorio del DAMSU.
—¿Habrá cambios inmediatos?
—La manera que tenemos de funcionar es más trabajosa, pero vuelvo a poner en el centro a las personas, al diálogo, y a partir de ahí se toma la decisión.
Nunca, en un momento tan crítico de nuestra Nación, se pueden tomar decisiones así: “Llegó un nuevo gobierno y ya está”. De ninguna manera.
Lo que está funcionando bien hay que mirarlo detenidamente, apoyarlo, fortalecerlo, y lo que hay que cambiar lo vamos a hacer a su debido momento.